Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones

El alcohol y el embarazo no son una buena combinación. Nadie sabe con exactitud el daño que puede causar al feto incluso una mínima cantidad de alcohol.
Todas las instituciones públicas de salud, igual que médicos (ginecólogos y pediatras) recomiendan a las mujeres embarazadas, así como a las que están tratando de quedar embarazadas, que vayan a lo seguro y eviten el alcohol por completo.
Cuando bebes, el alcohol pasa rápidamente por tu torrente sanguíneo, cruza la placenta, y llega a tu bebé. Tu bebé procesa el alcohol más despacio que tú, por lo que puede acabar con niveles de alcohol superiores a los tuyos.
El alcohol pone en peligro el desarrollo del bebé de varias maneras: por un lado, aumenta el riesgo de abortos espontáneos y de que el bebé nazca muerto. Por otro lado, incluso beber sólo una bebida alcohólica al día puede aumentar el riesgo de que el bebé nazca con bajo peso o de que más adelante sufra problemas diversos de aprendizaje, del habla, de atención y de hiperactividad. Hay estudios que muestran que las embarazadas que toman una bebida por semana, tienen más probabilidades de que sus hijos exhiban comportamientos agresivos y antisociales, que las que no beben nada de alcohol.
Los expertos usan el término “Conjunto de afecciones por alcohol fetal” para describir todo el conjunto de problemas relacionados con la exposición al alcohol antes del nacimiento. La consecuencia más grave de usar alcohol durante el embarazo es el síndrome de alcohol fetal (SAF). Se trata de un trastorno permanente caracterizado por desarrollo pobre (en el útero, después del nacimiento o ambas cosas), rasgos faciales anormales y daños en el sistema nervioso central.
Los bebés que padecen SAF también pueden tener la cabeza y el cerebro anormalmente pequeños, así como malformaciones en el corazón, la espina dorsal y otros problemas anatómicos. Los daños en el sistema nervioso central pueden incluir retraso mental, retraso en el desarrollo físico, problemas de visión y de oído y otra serie de problemas de comportamiento.
Beber con frecuencia (siete o más tragos por semana, incluyendo cócteles, vino y cerveza), o beber mucho de una sola vez (cuatro o más tragos en una sola ocasión) aumenta mucho el riesgo de que tu bebé padezca SAF. Pero los bebés cuyas madres beben menos también pueden presentar este síndrome. Y los bebés expuestos al alcohol antes de su nacimiento, incluso si no desarrollan SAF en toda su gravedad, también pueden presentar algunos de estos defectos de nacimiento o mostrar más adelante una serie de problemas mentales, físicos o de desarrollo.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la exposición fetal al alcohol es una de las principales causas prevenibles de malformaciones congénitas y de problemas de desarrollo.
Si tienes un problema más o menos serio con la bebida, y te ves incapaz de dejarla por completo, es absolutamente vital que busques ayuda cuanto antes. Habla con tu médico sobre las opciones que tienes de tratamiento y de terapia. También puedes llamar a la oficina local de Alcohólicos Anónimos, que aparece listada en las páginas amarillas, o en la página web de esta organización.
Aunque algunas bebidas supuestamente se califiquen de “no alcohólicas”, ese término puede resultar un tanto engañoso. La realidad es que todas las cervezas “no alcohólicas” y muchos de los vinos así denominados contienen algo de alcohol, normalmente menos del 0,5 por ciento. Probablemente el escaso alcohol que contiene un vaso de cerveza no alcohólica tomado ocasionalmente no dañará al bebé, pero aun así hay que tener cuidado, especialmente si tomas estas bebidas a menudo o en grandes cantidades. Antes de beber, lee las etiquetas detenidamente y recuerda que “no alcohólico” y “sin alcohol” no son términos intercambiables. Las bebidas “no alcohólicas” pueden contener rastros de alcohol, mientras que las llamadas “sin alcohol”, no.
Si tomaste uno o dos tragos antes de que te tocara la menstruación, no te asustes. No es probable que dañen al bebé. Lo más importante ahora es centrar tus esfuerzos en cuidarte todo lo posible, y eso incluye no tomar alcohol durante el resto del embarazo.
Adaptado de un artículo de BabyCenter

Tu bebé ya está completamente formado. Mide unos 8 centímetros y pesa unos 28 gramos. Además, está mucho más proporcionado que hace unas semanas, cuando tenía más cabecita que cuerpo; su cabeza sigue siendo grande, pero ahora mide más o menos un tercio de lo que mide su cuerpo.
Te parecerá increíble, pero ya tiene incluso las huellas digitales de sus deditos formadas. Se pueden ver sus venas y órganos, claramente visible a través de su piel muy fina.
Otra cosa increíble: si esperas una niña, ¡ya tiene mas de dos millones de óvulos en sus ovarios!
Estás por empezar el segundo trimestre de embarazo y puedes estar más tranquila. La parte más difícil del desarrollo del bebé ya ha pasado y las posibilidades de tener un aborto han disminuido mucho.

Dejar de fumar no es fácil. Las ansias, la irritabilidad, el poderoso deseo de fumarse “el último cigarrillo” a veces resultan abrumadores. Sin embargo, ahora que estás embarazada probablemente te des cuenta de la importancia de decir adiós a este hábito.
Aunque antes lo intentaras sin éxito, esta vez sí lo puedes lograr. Aproximadamente un 40 por ciento de las fumadoras que lo intentan durante el embarazo, lo consiguen (un índice de éxito muy superior al de las mujeres que no están embarazadas). A pesar de todo, muchas continúan con su hábito, lo que aumenta el riesgo de que tengan un parto prematuro, de que el bebé nazca con bajo peso o surjan otras complicaciones, como hemorragias vaginales y abortos espontáneos.
¿Qué separa a las que lo dejan de las que continúan fumando? En general, las embarazadas que dejan de fumar no son necesariamente más fuertes o más inteligentes. Tampoco significa que amen más a sus bebés. La diferencia estriba simplemente en que adoptan mejores estrategias para alcanzar su objetivo. Cada persona es un mundo y lo que a una le sirve, quizás a otra no le irá tan bien, pero existen varias técnicas para dejar de fumar que destacan por su eficacia. Proponemos estas cinco estrategias para abandonar el tabaco.
Dejar de fumar no es tan sencillo como hacer una pelota con tu último paquete y botarlo a la basura. Necesitas un plan para superar el reto al que te enfrentas. La mayoría de las personas que lo dejan fijan una “fecha de inicio” y la hacen pública a sus amigos, familiares y colegas de trabajo. Si estás embarazada es muy importante que no te demores mucho. Una vez que has establecido el “cuándo”, es hora de pensar en el “cómo”. Tendrás que decidir si estás preparada para dejarlo de golpe, si prefieres bajar primero la cantidad de cigarrillos por día y dejarlos del todo al cabo de una o dos semanas, o si vas a utilizar un tratamiento con parches de nicotina. Si eliges esta última opción, habla con tu doctor para que te recomiende un producto. Sea cual sea tu decisión, es necesario que tengas claro qué vas a hacer cuando te entre un deseo irresistible de fumar. Hay gente que usa goma de mascar o come algo; otras personas van a dar un paseo. Encuentra algo que te distraiga durante unos minutos y te ayude a resistir la tentación.
Dejar de fumar es mucho más fácil si no intentas hacerlo tú sola. El apoyo de familiares y amigos puede aumentar tus probabilidades de éxito. Si conoces a alguna persona que dejó de fumar, llámala cuando sientas unas ansias de fumar muy grandes para que te dé ánimos. Si tienes familiares o amigos que fuman, pídeles que no lo hagan delante tuyo. Si tu pareja fuma, anímalo a abandonar el hábito o pídele que salga al jardín o al balcón para fumar. Algunos estudios indican que las mujeres lo dejan más fácilmente si su compañero lo hace al mismo tiempo.
Independientemente de la táctica que elijas, una conversación con tu doctor puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Él puede darte información y aconsejarte sobre grupos de apoyo locales. Como mínimo, te dará algunas palabras de ánimo, que siempre vienen bien. No permitas que tu primera conversación sobre el tabaco con tu doctor sea la última. Si en tu siguiente visita todavía sigues con el hábito, díselo con total honestidad y sin sentirte avergonzada. Es mejor hablar claro, por tu bienestar y el del bebé. Y cuando finalmente dejes de fumar, ¡cuéntaselo también! Sin duda compartirá tu alegría.
Al principio, es probable que pases momentos muy malos. Si no sientes una motivación muy fuerte, probablemente tengas dificultades para resistir las ansias de agarrar un cigarrillo. Los expertos creen que los fumadores han de tener muy claras las razones por las que quieren dejar el hábito, y esa motivación debe ser muy personal. En otras palabras, debemos tener claro por qué hemos decidido soportar un proceso tan duro como el de la desintoxicación.
Piensa que éste es uno de los más lindos regalos que puedes darle a tu bebé, cuando aún está en tu vientre. Recuerda constantemente los beneficios de no fumar, y ten ánimo. ¡Lo conseguirás!
Tienes un plan. Tienes la motivación. Tu compañero, tu doctor, tus amigos y familiares te apoyan. Ha llegado el momento. Tienes que ser más fuerte que las ansias. Si cedes ahora, tendrás que empezar todo el proceso de nuevo. Luego de unas pocas semanas, el síndrome de abstinencia empezará a ceder y la necesidad de fumar será menos intensa y frecuente. Si agarras un cigarrillo de nuevo, no te mortifiques ni pierdas de vista tu objetivo. Muchos fumadores lo intentan varias veces antes de la definitiva. Si tienes una recaída no te castigues diciéndote que has fracasado. Sé positiva: si has pasado una semana sin fumar, es una semana que ni tú ni tu bebé han estado expuestos a las toxinas del tabaco. Aprende con cada intento para estar mejor preparada la próxima vez.
Escrito para BabyCenter

Fumar durante el embarazo expone al bebé a sustancias dañinas como la nicotina, el monóxido de carbono y otras toxinas que pueden afectar su desarrollo físico y cerebral.
Una mujer encinta que fume una cajetilla de tabaco al día reducirá el peso de su bebé al nacer en 226 gramos como promedio. (Recuerda que “promedio” significa que algunos bebés se verán más afectados que otros.) Esto es muy importante porque el bajo peso al nacer es uno de los principales factores asociados con enfermedades, posibles discapacidades e incluso la muerte del recién nacido.
El humo del tabaco también está relacionado con una mayor tasa de complicaciones en la gestación, como el embarazo extrauterino o ectópico (en el que el óvulo fertilizado queda implantado fuera del útero), los abortos espontáneos, la placenta previa, el desprendimiento de la placenta, los sangrados vaginales, y el parto prematuro.
Fumar durante el embarazo puede tener serias consecuencias a largo plazo. Estudios recientes señalan que los bebés de madres fumadoras tienen más probabilidades de sufrir dificultades en el aprendizaje, problemas de atención y trastornos de hiperactividad. También son más vulnerables a problemas respiratorios como el asma. Fumar durante la gestación también aumenta el peligro de que el bebé sufra el síndrome de la muerte súbita.
El hábito de fumar no es fácil de dejar, tanto si estás embarazada como si no. Pero cuanto antes lo abandones, o al menos lo reduzcas, mejor para la salud de tu bebé.
Articulo escrito por Robert Welch

El útero ha crecido ya lo bastante como para sobresalir por encima de los huesos de la pelvis, y tu doctor puede sentir la parte superior del mismo al palpar tu abdomen. Probablemente todavía no necesites ropa de maternidad, especialmente si es tu primer bebé, pero es posible que empieces a sentirte un poco incómoda con la ropa normal porque notarás que la cintura se te ha ensanchado. Te sentirás mejor con ropa que no te quede muy ajustada.
* ¿No soportas algunas comidas? La verdad es que no se sabe con exactitud por qué algunas mujeres se sienten fatal al ver un trozo de carne o al oler brócoli, por poner algunos ejemplos. Lo que sí se sabe es que muchas mujeres tienen el sentido del olfato muy agudizado durante el embarazo y hay alimentos que no pueden tolerar. Por ejemplo, el ajo, con su fuerte sabor, es un problema para bastantes futuras mamás. Otras teorías dicen que como las mujeres embarazadas tienen problemas para digerir bien y, además, sufren estreñimiento, huyen de forma instintiva de las comidas que les pueden caer mal.
De hecho es que es común sentir aversión a ciertos olores (no sólo alimentos) como perfumes, desodorantes, pintura, petróleo etc.
* A medida que tu vientre crece buscarás otras maneras de dormir que no sean lo habitual, para estar cómoda. Cada una encontrará su posición predilecta, sea de costado, boca arriba etc…..¡y hasta algunas juran que pueden dormir perfectamente boca abajo!
* No te preocupes si tu primer ultrasonido muestra que tienes placenta baja. En el 90% de los casos se desplaza más arriba para la semana 28.
* Pídele a tu pareja que vaya contigo a una cita prenatal para que conozca a tu doctor. Ésta es una de las formas en las que puede compartir contigo tu embarazo.
* Las estrías pueden aparecer a los tres o cuatro meses de embarazo, en especial en los pechos. Un sostén que te dé buen soporte puede ayudar a prevenirlas o minimizarlas.