Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
Para estas fechas quizás hayas notado que te han aparecido algunas estrías en la piel. Esto ocurre porque tu piel se está estirando para acomodar el crecimiento del bebé. Aproximadamente la mitad de las mujeres embarazadas tienen estrías. Son unas líneas en la piel que tienen diferente textura y pueden ser desde rosadas a marrones, dependiendo del color de tu piel. Durante el embarazo se van haciendo más evidentes a medida que pasan los meses. Pueden aparecer en la barriga, nalgas, muslos, caderas y pechos. Otra cosa que ocurre durante el embarazo es que el ombligo de la embarazada suele salirse hacia afuera. No te preocupes porque esto es sólo temporal y después del parto volverá a su forma normal.
Otro cambio que puedes notar en la piel durante estos meses son unas venitas rojas en la superficie de la piel, que tienen pequeñas ramificaciones. Se llaman arañas vasculares y aparecen generalmente cerca de la cara, el cuello, la parte de arriba del pecho y los brazos. Se producen a causa de los altos niveles de estrógeno, y generalmente desaparecen después del parto.
COMO ESTA CAMBIANDO TU BEBE
Tu bebé esta semana se ve como un recién nacido, pero en miniatura. Ya está todo formado, mide 27,5 centímetros, y pesa cerca de 1/2 kilo.
El páncreas, que es tan esencial para la producción de algunas hormonas importantes se está formando dentro de la barriguita.
La piel todavía la tiene arrugada, pero a medida que vaya aumentando de peso las arrugas desaparecerán. Ahora se le puede ver un vello muy fino que le recubre la piel, llamado lanugo. Los labios ya se ven muy bien, así como también sus párpados y cejas, y dentro de las encías se están empezando a formar los dientes. Su primer diente no asomará hasta que tenga entre 4 y 7 meses,
¿ES NORMAL DESEAR TENER SEXO DURANTE EL EMBARAZO?
Algunas mujeres embarazadas sienten que su deseo sexual se dispara cuando están embarazadas, por lo menos parte del tiempo. Pueden disfrutar del aumento del flujo sanguíneo en el área pélvica y el aumento de la sensibilidad a la estimulación que esto trae, así como la lubricación vaginal aumentado debido a los cambios hormonales.
Pero también es completamente normal que no se desee practicar el sexo. Si tienes un montón de dolores y molestias o sensación desagradable o simplemente cansancio, tu libido puede caer en picada.
Si no sientes tener relaciones sexuales, hazlo saber a tu pareja. Dile cómo te sientes y asegúrale que aún lo amas. Es fundamental mantener las líneas de comunicación abiertas y apoyarse uno al otro especialmente a través de estos cambios . Y recuerde que hay más a la intimidad física que el sexo. Aún se puede abrazar, besar y acariciar mutuamente.
¿EN QUE CASOS SE PROHIBE LA RELACION SEXUAL?
Tendrá que abstenerte si tienes cualquiera de las siguientes condiciones o síntomas:
• Placenta previa
• Trabajo de parto prematuro en este embarazo
• Sangrado vaginal inexplicable
Calambres abdominales
Insuficiencia cervical
• El cuello uterino dilatado
• Las aguas se han roto, incluso si sólo estás perdiendo un poco
También tendrás que abstenerte si tú o tu pareja tiene un brote de herpes genital o siente que está por brotar.
Evitar las relaciones sexuales y el contacto genital durante todo el tercer trimestre todo si tu pareja tiene antecedentes de herpes genitales (y tú no), incluso si actualmente no tiene llagas o síntomas. Lo mismo se aplica a recibir sexo oral si tiene herpes oral (herpes labial).
Por último, no deben tener relaciones sexuales si tú o tu pareja tienen cualquier otra infección de transmisión sexual, a menos que ambos hayan sido tratados y el seguimiento de las pruebas fue negativo.
Hay otras situaciones en las que tu médico te puede aconsejar que no debes tener relaciones sexuales. Por ejemplo, si ha tenido un parto espontáneo antes de término en un embarazo anterior. Es probable que te aconsejen dejar de tener relaciones sexuales en algún momento durante este embarazo y continuar hasta llegar a las 37 semanas.
Ciertamente el milagro de la vida es algo grandiosamente maravilloso. Y sí, se puede describir como un milagro porque nuestra mente aún no puede entender cómo se puede formar algo tan perfecto y harmonioso.
En esta etapa de tu embarazo estás experimentando día a día este milagro que va creciendo en perfección…desde que fue invisible a los ojos hasta llegar a tener todos sus órganos y sistemas funcionando con naturalidad. ¿Quién podría dudar la existencia de un amoroso Dios que nos permite maravillarnos en Su creación cada vez que nace un niño?
“Tú hiciste todas las delicadas partes internas de mi cuerpo y las uniste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por haberme hecho tan admirablemente complicado! Es admirable pensar en ello. Maravillosa es la obra de Tus manos, ¡ y qué bien la conozco!
Tú estabas presente cuando yo estaba siendo formado en el más completo secreto. Tú me viste antes que yo naciera y fijaste cada día de mi vida antes que comenzara a respirar. ¡Cada uno de mis días fue anotado en tu libro!
¡Qué precioso es, Señor, darse cuenta de que continuamente estás pensando en mí! Ni siquiera puedo contar cuántas veces al día tus pensamientos se dirigen a mí. Y cuando despierto en la mañana, aún estás pensando en mí.”
Una porción de la BIBLIA del libro de los Salmos.
Salmo 139 : 11-18
¿Cómo se determina el color de los ojos y el pelo de tu bebé?
Todas las características físicas de tu bebé, incluyendo el color de los ojos y del pelo, se determinan por la combinación de genes que hereda de ti y de su papá. Los genes se combinan al azar, y aunque en teoría los colores oscuros son los dominantes, tampoco es una regla fija. Por ejemplo, si tú y tu pareja, o bien tus padres, tenéis un color de ojos diferente, tu bebé puede heredar cualquiera de estas posibilidades. Hay casos incluso en los que parejas con los ojos color marrón, han tenido hijos con los ojos azules. El color definitivo de los ojos de tu bebé aparece más o menos al año, pero el color del pelo cambia a medida que tu hijo crece.
Lunes
· Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan integral de centeno con crema de cacao.
· Almuerzo: Yogur. Fruta.
· Comida: Patatas y puerros. Conejo a la navarra. Pan integral y yogur.
· Merienda: Yogur con cereales.
· Cena: Espárragos con vinagreta. Tortilla campesina. Pan integral y melón.
Martes
· : Zumo de naranja o kiwi. Infusión. Yogur con muesli.
· : Biscotes con quesito y fruta.
· : Acelga con almendras. Canelones de atún y espinacas. Pan integral y cerezas.
· : Infusión. Sándwich de atún y tomate.
· : Ensalada de judías verdes, patata y tomate. Merluza al horno con patata panadera. Pan integral y yogur.
Miércoles
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan integral de centeno con pavo y queso.
· : Frutos secos. Fruta. Yogur.
· : Sopa de patata. Estofado de pavo con menestra. Pan integral y fruta fresca.
· : Descafeinado con leche. Galletas.
· : Atún a la plancha y guarnición de Ensalada templada de gulas con calabacines. Pan integral y yogur.
Jueves
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado con leche. Galletas.
· : Infusión. Biscotes con pavo y queso en lonchas.
· : Gazpacho de sandía. Salchichas frescas con patatas fritas. Pan integral y yogur.
· : Yogur y fruta.
· : Sopa de pasta con verduras en juliana. Calamares a la plancha con salsa de tomate. Pan integral y macedonia de fruta fresca.
Viernes
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Bizcocho con piñones.
· : Yogur. Fruta.
· : Ensalada de pechuga de pavo y mango. Garbanzos con espinacas. Pan integral y fruta.
· : Tortas de maíz o arroz. Infusión.
· : Gazpacho andaluz. Muslo de pavo asado a la pimienta. Pan integral y fruta fresca.
Sábado
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao. Sándwich vegetal con atún pintado de mayonesa.
· : Yogur con fruta y frutos secos.
· : Fideos de arroz con verduras y salsa de soja. Brocheta de rape a la plancha. Pan integral y cuajada.
· : Pan de sésamo con chocolate.
· : Cazuela de sepia con alcachofas. Pan integral y fruta en almíbar.
Domingo
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao o descafeinado. Pan tostado con mermelada y mantequilla.
· : Dos frutas variadas. Infusión.
· : Ensalada china con salsa de soja. Alubias blancas con pulpo. Pan integral y compota de sandía.
· : Cuajada. Fruta del tiempo.
· : Ensalada de lechugas, rúcula y tomate. Revuelto de ajetes, trigueros y gambas. Pan integral y yogur.
¡Claro que sí!
Si tu embarazo es normal, puedes tener relaciones hasta justo antes de romper aguas (romper la fuente o la bolsa). Pero si tienes problemas durante el embarazo, por ejemplo, si tienes placenta previa, un historial de abortos espontáneos, o tienes pérdida de sangre, pregúntale a tu doctor.
No le vas a hacer daño a tu bebé por hacer el amor. El cuello del útero está sellado por una gruesa membrana mucosa que lo protege contra infecciones. El saco amniótico y los fuertes músculos del útero también protegen al bebé. Aunque quizás tu bebé se mueva un poco después de que alcances el orgasmo, no es porque se esté dando cuenta de lo que pasa o porque le duela, sino porque siente cómo se aceleran los latidos de tu corazón. Hay algunas circunstancias especiales, como las que mencionábamos arriba, en las que quizás el doctor te recomiende que no hagas el amor.
Eso depende de cada mujer. Para algunas es incluso más placentero, para otras menos.
La pelvis tiene más riego sanguíneo durante el embarazo, lo cual puede causar hinchazón de los genitales y aumentar las sensaciones de placer. Además, tienes más flujo vaginal y humedad durante el embarazo, lo que también puede ser una ventaja.
Por otro lado, quizás estos cambios no te gusten y sientas que esa misma hinchazón te produce una sensación incómoda. Algunas mujeres también sienten cólicos (como los de la menstruación) durante el acto sexual o después del mismo.
Es posible que tus pechos estén hipersensibles y te duelan al roce, especialmente durante el primer trimestre. Esta sensibilidad generalmente disminuye con el paso de los meses, pero a menudo los pechos siguen estando más sensibles de lo normal. A algunas mujeres esta sensación les parece agradable, mientras que otras prefieren que ni se los toquen.
Si algo te resulta incómodo, díselo a tu pareja, incluso si es algo que antes hacían siempre. Si notas que sientes deseo sexual, pero no disfrutas con la penetración, considera otras actividades eróticas que no requieran la penetración, como el sexo oral o satisfacerse manualmente. Experimenten para encontrar la forma de hacer el amor que les permita gozar a ambos.
Y recuerda que la intimidad física va mucho más allá del sexo. Si no tienes ganas de tener relaciones sexuales o tu doctor te lo ha prohibido, pueden besarse, abrazarse, acariciarse y sentirse unidos a través de esa cercanía física y afectiva.
Hay una gama muy amplia de experiencias individuales en cuanto al deseo sexual durante el embarazo. Algunas mujeres sienten un deseo mucho más intenso cuando están embarazadas, mientras que otras no están muy interesadas en el sexo. Muchas mujeres sienten que su apetito sexual fluctúa, dependiendo quizás de cómo se sienten física y emocionalmente.
Quizás estés demasiado cansada, indispuesta o irritable o para hacer el amor, sobre todo durante el primer trimestre. Es bastante común sentirse abrumada por los cambios emocionales y físicos que estás experimentando. Pero no te desanimes: En el segundo trimestre, por lo general, el deseo sexual aumenta, una vez las náuseas y el cansancio se van estabilizando.
Sin embargo, con frecuencia el deseo disminuye de nuevo en el tercer trimestre, sobre todo en los últimos dos meses antes del parto. En este momento quizás estés ya muy grande, dolorida o cansada para hacer el amor cómodamente. Puede que no te sientas a gusto con el aspecto de tu cuerpo o estés preocupada por el parto, que ya está muy cerca.
Explícale a tu pareja cómo te sientes y asegúrale que lo sigues queriendo. Es crucial mantener una buena comunicación y apoyarse mutuamente mientras pasan juntos por todos estos cambios.
La mayoría de los hombres encuentran a sus mujeres tan atractivas como siempre cuando están embarazadas o incluso más, pero no todos. Hay varias razones por las que el deseo sexual de tu pareja puede disminuir durante una parte de tu embarazo. Por ejemplo, quizás está nervioso por la responsabilidad que se le avecina, y esta ansiedad puede afectar su deseo sexual.
Probablemente la causa más común de la disminución del deseo masculino durante el embarazo es el miedo de que la penetración pueda hacerle daño al bebé. Si tu pareja necesita que lo tranquilicen respecto a este punto, pídele que vaya contigo a una visita prenatal para que el doctor le pueda hablar del tema.
Lo más importante es que hablen sobre sus miedos y ansiedades, así como sobre sus necesidades y deseos. Una buena comunicación puede disminuir la tensión, ayudarles a relajarse y disfrutar el uno del otro y encontrar maneras de crear momentos de intimidad, tanto si incluyen el acto sexual como si no lo incluyen.
En general, sí que es seguro. Lo que debe evitarse es que tu pareja sople aire en tu área genital. Si entra el aire en la vagina podría causar una embolia por aire (una burbuja de aire que se mete en tu corriente sanguínea). Esto sucede muy rara vez, pero podría poner en peligro tu vida o la de tu bebé.
Tampoco es seguro que tu pareja te haga sexo oral durante el embarazo si tiene un brote de herpes en la boca o siente que le va a salir uno. Y durante el tercer trimestre, si tu pareja ha padecido herpes bucal alguna vez, debería abstenerse por completo de practicar el sexo oral, tanto si tiene síntomas como si no los tiene.
Si no estás segura de si tu pareja tiene o no el virus del Sida, puedes usar una barrera dental (es una pieza de látex que se coloca entre tus genitales y la boca de tu pareja). Hay evidencias que sugieren que una persona puede transmitir el virus del Sida a otra a través de pequeños cortes o heridas de la boca.
Si corres el riesgo de ser infectada con una enfermedad de transmisión sexual — es decir, no tienes una relación de pareja exclusiva y monógama con una persona que no padece ninguna infección — deberías abstenerte de realizar el acto sexual o, por lo menos, utilizar condones de látex cada vez que tienes relaciones con penetración. Si no puede usar látex, puedes optar por condones masculinos o femeninos de poliuretano.
Quizás tendrás que experimentar un poco con distintas posiciones para encontrar las que mejor te van. Encontrar una posición cómoda se hace más difícil a medida que tu vientre crece.
Por ejemplo, la posición de misionero (con el hombre arriba) es más difícil a medida que tu embarazo progresa y casi imposible hacia el final del embarazo. (Si usas esta posición después del primer trimestre, tu pareja no debe apoyarse en su abdomen con todo su peso. Ponte una almohada debajo para no estar echada plana sobre la espalda.)
El embarazo les da a algunas parejas la oportunidad de volverse creativos y probar nuevas posiciones. Aquí hay algunas de las más cómodas y algunos truquitos para hacer el amor mientras estás embarazada. ¡Que lo disfrutes!
• Tú mandas. Ponte sobre tu pareja. De esta forma no habrá peso sobre tu abdomen y podrás controlar la profundidad de la penetración.
• ¡A cabalgar! Pídele a tu pareja que se siente en una silla (resistente) y siéntate sobre él. Esta posición tampoco pone peso sobre el útero.
• Suavecito. Échense de lado, con tu pareja detrás tuyo, como dos cucharas pegadas. La penetración así es menos profunda, lo cual a veces se agradece, ya que a medida que avanza el embarazo una penetración muy profunda puede resultar incómoda.
• Ponte de lado, mami. Si tu pareja se te pone encima, tendrá que hacer muchas acrobacias cuando tu panza esté ya grandecita. Pero si están medio de lado, contigo de cara a tu pareja, su peso no recaerá de pleno sobre tu útero. Ponte una almohada detrás de la espalda para poder apoyarte y quedar en ángulo.
• Sexy. Saca partido de la cama. Si te echas de espaldas con las rodillas dobladas, y con los pies y el fondillo apoyados en el borde de la cama, tu panza no será un obstáculo. Tu pareja puede arrodillarse en el borde de la cama o pararse frente a ti. (Después del primer trimestre, ponte una almohada bajo un costado para no quedar completamente echada plana sobre la espalda.)
• Firme. Ponte “a cuatro patas”, apoyada sobre las manos y las rodillas. Tu pareja puede arrodillarse y penetrarte desde detrás.
No te preocupes, quien la sigue la consigue. Con un poquito de creatividad, seguro que encontrarán la manera de seguir disfrutando del sexo.
Es normal sentir algo de cólicos durante el acto sexual, durante el orgasmo, o justo después, pero si no se te pasan al cabo de unos minutos, o si tienes dolor o hemorragia vaginal después de hacer el amor, llama a tu doctor.
No dudes en hablar con tu doctor si tienes cualquier pregunta o preocupación sobre las relaciones sexuales, sobre todo si no sabes con seguridad si debes abstenerte de tener relaciones o si tienes miedo de que le harán daño al bebé. Si el doctor te dice que no puedes tener relaciones sexuales, pregúntale si se refiere solamente a evitar la penetración, o si es que debes evitar por completo tener un orgasmo.
“Adaptado”
Tu bebé mide casi 27 centímetros desde la cabeza hasta los pies y ya pesa unos 330 gramos. Ya tiene párpados y cejas.
Si tu bebé es una niña, su vagina ha empezado a formarse. Cuando te hagan una ecografía, te podrán confirmar si será un niño o una niña si está en la posición adecuada.
Estos días no para de moverse, como puede que hayas notado. Según algunos estudios, un feto se mueve más o menos 50 veces cada hora, ¡incluso cuando está durmiendo! Todos esos movimientos sirven para estimular su desarrollo físico y mental. Quizás durante el día no sientas las pataditas, giros, estiramientos y toda la gimnasia que tu hace tu hijo, pero por la noche…¡parece que baila zapateado! Pero, ¿por qué espera a que estés descansando para moverse tanto? Lo cierto es que durante el día también se mueve igual, pero tú sientes menos toda esa actividad que cuando estás descansando sin moverte.
SÍ bien la mayoría de las gestaciones son normales, existen complicaciones que pueden amenazar la vida del niño o niña y de la mujer que lo carga en su vientre.
Cada vez más, los especialistas en gineco-obstetricia y pediatría insisten en la importancia de que todas las futuras madres lleven un control prenatal estricto durante los nueve meses de embarazo; es más, si comienza antes de la concepción mejor.
Diabetes Se presenta en 1 a 3 por ciento de los embarazos y puede ser detectada por pruebas especiales entre las semanas 24 y 28 de gestación. Sus principales síntomas son: sed y hambre en exceso, orina frecuente.
Toda embarazada con diabetes gestacional debe seguir un estricto control prenatal y dieta especial para evitar complicaciones como aborto, parto prematuro, muerte intrauterina o posnatal y malformaciones.
Potidramnios Es normal que durante el embarazo el organismo materno produzca constantemente líquido amniótico, cuyo exceso es eliminado por el feto al tragarlo en pequeñas cantidades.
Pero hay casos en que, por alguna malformación esofágica o como consecuencia de la diabetes Mellitus, el bebé no deglute el líquido y este se acumula por encima de los dos litros normales.
La madre experimenta un aumento excesivo de peso y del tamaño de su vientre, con el riesgo de no poder respirar en forma adecuada al presionarse el diafragma.
La solución es determinar la causa. En caso de diabetes, la madre recibe tratamiento. Si es un problema en el feto, se procede a evacuar el líquido sobrante con una aguja especial que se inserta en el vientre materno.
Alteraciones en la placenta
Las más comunes son
Placenta previa: ocurre cuando esta se inserta sobre o muy cerca del canal del parto, aumentando el riesgo de hemorragias (flujo de sangre roja, clara y brillante, sin dolor) durante la gestación que pueden acabar con la vida del bebé.
Desprendimiento placentario: la placenta se desprende debido a una hipertensión arterial o por un trauma, causando una hemorragia muy peligrosa (flujo rojo oscuro, con coágulos, acompañado de mucho dolor y endurecimiento del abdomen). El manejo, sea cesárea o reposo monitoreado, en ambos casos depende del estado individual de cada paciente y de la madurez del feto.
Prematuridad Todo bebé nacido antes de 37 semanas de gestación, con un peso inferior a 2.500 gramos, es considerado prematuro.
Hay muchos factores que hacen que una mujer inicie su labor de parto antes de tiempo: infecciones no diagnosticadas, abuso del tabaco, mala alimentación, diabetes, gestaciones múltiples, malformaciones fetales, estrés.
El parto prematuro puede ser evitado con reposo, tratamiento y monito-reo si es detectado a tiempo, esto es, antes de que el cuello del útero tenga tres centímetros de dilatación. De lo contrario, el nacimiento no se podrá detener.
Infecciones Para la mujer embarazada y para el feto son muy peligrosas las enfermedades infecciosas, como:
Rubéola: afección viral que, según el tiempo de gestación, produce distintas lesiones en el feto; es más peligrosa durante las primeras ocho semanas de embarazo. La principal recomendación es evitar el contagio, preferiblemente mediante la vacunación de toda niña y adolescente antes de embarazarse.
Toxoplasmosis: la madre se contagia de animales infectados o por ingestión de carne o huevos crudos. Puede originar malformaciones fetales, abortos y partos prematuros.
Listeriosis: animales infectados contagian a la embarazada por contacto directo o al ingerir carne cruda o productos lácteos. Al contaminarse el feto, puede sufrir meningitis, convulsio¬nes, ictericia y otros cuadros graves.
El principal síntoma es un cuadro febril en la madre, semejante a la gripe. La mejor forma de evitarla es con una excelente higiene general.
Sífilis: enfermedad de transmisión sexual que, si no es tratada a tiempo, causa una infección al feto quien desarrollará sífilis congénita y, tras nacer sano, mostrará: afecciones de la mucosa nasal, ampollas en las plantas de los pies y palmas de las manos. Si la embarazada recibe tratamiento a tiempo, el bebé puede nacer sano.*
De allí, la importancia de mantener un control e ir a las citas médicas porque permite al médico detectar y actuar a tiempo ante complicaciones en la gestación, peligros para la salud de la madre y alteraciones en el desarrollo del feto: malformaciones, deficiencias en el crecimiento, colocación inadecuada. También permite determinar la fecha probable del parto.
Este control debe iniciar una vez verificado el embarazo, ya sea en un centro médico o con un especialista privado. Durante las primeras 34 semanas de embarazo, la mujer debe asistir puntualmente a sus citas una vez al mes. Luego, el control será cada quince u ocho días conforme se acerca la fecha probable del parto, según lo indique el médico.
Citología (papanicolau).
Hemograma completo: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, medir hemoglobina, determinar grupo sanguíneo y RH.
Orina general: descarta infecciones de orina.
Toxoplasmosis.
VDRL: descarta sífilis y otras enfermedades relacionadas con el colágeno.
HIV: detección del virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA).
Ultrasonido: uno en cada trimestre del embarazo.
Glicemia: mide los niveles de azúcar.
Artículo proporcionado http://www.hijosconsalud.com
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