Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
En estas semanas es posible que tu presión sanguínea suba un poco, hasta llegar al nivel que tenías antes de quedar encinta. (Entre las semanas 22 y 24 la presión suele estar en su punto más bajo.)
Aunque la preeclampsia a menudo aparece en el último trimestre, éste es un buen momento para conocer los síntomas de esta enfermedad, que puede ser tan peligrosa para el bebé como para ti.
Afortunadamente la preeclampsia no es muy común y sólo se da en un 3 a 7 por ciento de todos los embarazos. Los síntomas de esta afección son una súbita hinchazón en las manos y la cara, un repentino aumento de peso (debido a la retención de agua), visión borrosa, ver puntos frente a los ojos, dolores de cabeza repentinos o persistentes o dolor en la parte superior del cuerpo.
Tu doctor sabrá si tienes preeclampsia porque en las visitas prenatales comprobará tu presión y si hay proteína en tu orina, pero, de todas formas, llámalo de inmediato si sientes cualquiera de los síntomas anteriores.
La identificación temprana de la preeclampsia es esencial para tu salud y la de tu bebé.
¿Tienes estreñimiento? Ésta es una de las molestias más comunes del embarazo. La mitad de las mujeres embarazadas lo padece. La razón por la que estás estreñida es que el sistema digestivo trabaja ahora más lentamente y el peso del útero presiona en el recto. Es posible que las tabletas de hierro también estén contribuyendo a este problema.
Para aliviar el estreñimiento, añade salvado de avena a todo lo imaginable, como cereales, yogur y hasta en la salsa de los espaguetis. ¡Y bebe mucha agua!
Si tienes los pies cansados y te duelen, sumerge los pies en un recipiente con agua caliente. Esto te aliviará y te ayudará a estar más relajada. También puedes disfrutar este momento añadiendo unas gotitas de un aceite perfumado.
Luego usa una crema hidratante para darte frescura en los pies.
Las contracciones Braxton Hicks son contracciones involuntarias de útero que ocurren durante el embarazo.
Generalmente empiezan en la semana 6, pero probablemente no las notes hasta mediados del embarazo, si es que las notas (algunas mujeres no las notan).
Hasta las últimas semanas suelen ser poco frecuentes, irregulares y no duelen.
Alrededor de las dos semanas antes del parto pueden darse con más frecuencia y ser algo más intensas. También pueden ayudar al útero a madurar e incluso empezar a afinarlo o dilatarlo en preparación para el parto. A menos que las contracciones sean muy frecuentes u ocurran a intervalos regulares (como cuatro cada hora), esto no debe preocuparte.
En estas semanas es posible que tu presión sanguínea suba un poco, hasta llegar al nivel que tenías antes de quedar encinta. (Entre las semanas 22 y 24 la presión suele estar en su punto más bajo.)
Si tienes dolor de cintura es debido al crecimiento de tu útero que debilita los músculos de tu abdomen y que también pone presión sobre algún nervio como también por los cambios hormonales que aflojan tus ligamentos y coyunturas.
Además, el peso extra que tienes le da más trabajo a tus músculos y coyunturas y por esa razón es muy posible que termines el día agotada.
Cuando caminas, cuando te quedas de pie o sentada durante mucho tiempo, cuando te doblas o levantas algo, todas estas acciones ponen tensión en tu espalda.
Un baño caliente o compresas calientes pueden traer alivio aunque algunas mujeres encuentran más alivio si las compresas son frías.
Trata de
duerme de costado con las rodillas dobladas y una almohada entre las piernas y usa otra almohada como soporte de tu abdomen. Una almohada en tu espalda también puede ayudar.
Esta semana tu bebé pesa algo menos de1 kilo y tiene aproximadamente 35,5 centímetros desde la cabecita hasta los talones.
Su peso se triplicará desde ahora hasta que nazca, ya que en las próximas semanas irá acumulando grasa muy rápidamente. El bebé necesita toda esa grasa para poder ajustarse a las temperaturas más frías que hay fuera de ese lugar tan calentito donde se encuentra ahora. Además, esa grasa será una fuente de energía y calorías en sus primeros días de vida.
Es común que los recién nacidos, especialmente aquellos que son amamantados, pierdan peso en la primera semana (algunas veces hasta un 10 por ciento de lo que pesaban al nacer).
Los nervios en los oídos del bebé cada vez se están desarrollando más y por eso podrías notar que responde de una forma más consistente a los sonidos que le llegan de afuera.
Si es un niño, los testículos ahora empiezan a descender al escroto…esto tardará unos dos o tres días.
Asimismo, ahora respira de vez en cuando un poquito de líquido amniótico, para practicar las primeras bocanadas de aire que tomará cuando nazca.
Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan tostado con mantequilla y mermelada.
Almuerzo: Dos frutas frescas.
Comida: Pastel de patata. Alitas de pollo untadas de ajo y perejil al horno. Pan integral y fruta de temporada.
Merienda: Yogur con frutos secos.
Es conveniente que te hagas la prueba de tolerancia a la glucosa entre las 24 y las 28 semanas. Tu doctor querrá tomar un poco más de sangre para analizarla y comprobar que no tienes anemia. Aunque el volumen de la sangre aumenta mucho durante el embarazo, la cantidad de glóbulos rojos disminuye, y a veces se produce un tipo de anemia conocida como anemia fisiológica, bastante común en el segundo y el tercer trimestre del embarazo. Si los análisis de sangre muestran que tienes anemia, el doctor probablemente te recomiende que tomes un suplemento de hierro.
Seguramente no te sientes tan ágil como antes pero hacer ejercicio aún sigue siendo seguro para ti, pero presta mucha atención a las señales que te envía tu cuerpo. No hagas ejercicio si te sientes muy cansada y detente si sientes cualquier dolor o estás fatigada, mareada o sin aliento. No pases demasiado tiempo recostada sobre tu espalda, ni hagas ejercicios en los que puedas perder el equilibrio. Asegúrate de beber mucha agua y dejar tiempo para hacer un calentamiento y para un periodo de enfriamiento.
Es posible que tu pelo se vea ahora más abundante y sedoso que nunca. No es que te esté creciendo más cabello, sino que se te cae menos. También puede que notes un vello corporal más denso y de color más oscuro, e incluso observes que tienes vello en la barbilla, el labio superior, la mandíbula, los pómulos, los pechos o hasta en el vientre. Esto se debe al incremento de las hormonas sexuales que se conocen como andrógenos. Todo regresará a la normalidad en las semanas posteriores a que nazca el bebé.
Durante el embarazo, tu piel se está estirando para acomodar el desarrollo de tu bebé y el peso que estás aumentando. Además, necesitas más líquidos, por eso es importante vigilar que siempre estás hidratada. La hidratación insuficiente, combinada con el estiramiento de la piel, puede provocar comezón. Si la comezón te resulta insoportable, usa mucha crema hidratante, bebe mucha agua y evita los baños calientes o frecuentes. Si todavía te molesta mucho la comezón, debes consultar con tu doctor.