Vive las Etapas del Embarazo

Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones

Archive for abril, 2010

Miércoles
abr 28,2010

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¿QUÉ ES LA PREECLAMPSIA?


La preeclampsia, también conocida como toxemia, es un trastorno complejo que afecta a alrededor del 3 al 8 por ciento de las mujeres embarazadas. Para que te diagnostiquen preeclampsia debes tener hipertensión arterial (presión alta) y proteína en la orina después de la semana 20 de embarazo. Es posible tener preeclampsia antes de la semana 20, pero sólo sucede en raros casos, por ejemplo cuando hay un embarazo molar.


La preeclampsia se manifiesta con más frecuencia después de la semana 37. No obstante, puede aparecer en cualquier momento durante la segunda mitad del embarazo, así como también durante el parto o incluso después de dar a luz (generalmente en las primeras 48 horas).


La preeclampsia puede ser de leve a severa y puede progresar lenta o rápidamente. La única manera de mejorar es dar a luz al bebé.

 


¿DE QUÉ MANERA PUEDE LA PREECLAMPSIA AFECTAR MI SALUD Y LA DE MI BEBÉ?


Cuanto más intensa sea la preeclampsia y cuanto más temprano se manifieste en el embarazo, mayores serán los riesgos para ti y para tu bebé. La mayoría de las mujeres que tienen preeclampsia presentan un caso leve poco antes de la fecha prevista para el parto, y tanto ellas como sus bebés evolucionan bien con el cuidado médico adecuado.


Sin embargo, cuando la preeclampsia es fuerte, puede afectar muchos órganos y causar problemas graves o incluso potencialmente mortales. Por esto será necesario que des a luz prematuramente si tu estado es grave o empieza a empeorar.


La preeclampsia hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que genera hipertensión y disminución del riego sanguíneo. Esto puede afectar muchos órganos de tu cuerpo, como el hígado, los riñones y el cerebro. Además, si hay un menor riego sanguíneo hacia el útero, el bebé puede tener problemas como bajo crecimiento, demasiado poco líquido amniótico y desprendimiento prematuro de placenta (cuando la placenta se separa de la pared uterina antes del parto). Además, si es necesario que des a luz antes de la fecha prevista para el parto para proteger tu salud, el bebé puede tener problemas relacionados con su nacimiento prematuro.

Las alteraciones en los vasos sanguíneos a causa de la preeclampsia pueden hacer que los capilares “pierdan” líquido en los tejidos, lo cual produce hinchazón (lo que se conoce como edema). Cuando los pequeños vasos sanguíneos de los riñones pierden líquido, la proteína que hay en el torrente sanguíneo se elimina al orinar. Es normal tener una cantidad pequeña de proteína en la orina pero si sobrepasa un nivel determinado puede indicar que tienes preeclampsia.


¿Qué es el síndrome de HELLP?


Hasta el 20 por ciento de las mujeres con preeclampsia grave presentarán un trastorno denominado síndrome de HELLP (HELLP son las siglas en inglés de Hemolysis, Elevated Liver Enzymes, y Low Platelet Count, es decir: Destrucción de glóbulos rojos o hemólisis, Transaminasas elevadas y Bajo conteo de plaquetas). Esta complicación puede generar en ti y en el bebé más riesgo de presentar los mismos tipos de problemas que tendrías en el caso de una preeclampsia severa. Si tienes preeclampsia, te harán un análisis de sangre periódicamente para verificar que no haya ningún signo del síndrome de HELLP.

 


¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA PREECLAMPSIA?


La preeclampsia puede aparecer de repente, por lo que es muy importante saber reconocer los síntomas. Llama a tu doctor inmediatamente si notas hinchazón en la cara o alrededor de los ojos, o si las manos, los pies o los tobillos se te hinchan excesivamente o se te hinchan de repente.

 

La hinchazón excesiva se produce debido a la retención de líquidos, que además puede provocar un aumento rápido de peso. Por eso coméntale también al médico si aumentas más de 4 libras (alrededor de 2 kg) en una semana. Sin embargo, ten presente que no todas las mujeres que presentan hinchazón o rápido aumento de peso tienen preeclampsia.

 
Si tienes preeclampsia severa puedes presentar otros síntomas. Llama a tu doctor inmediatamente si tienes cualquiera de estos síntomas:



• Dolor de cabeza fuerte o persistente.


• Alteraciones de la vista, como visión doble, borrosa, con puntos o destellos de luz; sensibilidad a la luz o pérdida temporal de la visión.


• Molestias fuertes o dolor al palpar la parte superior del abdomen.

• Náuseas o vómitos.

 

Algunos síntomas de la preeclampsia, como hinchazón y aumento de peso, pueden parecer molestias normales del embarazo. Es por eso que podrías no saber que tienes preeclampsia hasta que te la detecten en una visita prenatal de rutina. Ésta es una de las razones por las que es tan importante asistir a las visitas prenatales.

 


¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA PREECLAMPSIA?


Tu doctor revisará tu presión arterial y te hará un análisis de orina. Si tienes hipertensión y proteína en la orina te diagnosticarán preeclampsia.


Se considera que tienes hipertensión arterial si tienes un valor sistólico de 140 o mayor o un valor diastólico de 90 o superior. Debido a que la tensión arterial puede fluctuar durante el día, será necesario que la revisen más de una vez para verificar que esté constantemente alta.


La enfermera también introducirá una tira reactiva en la muestra de la orina para averiguar si hay proteína. La cantidad de proteína en la orina también puede fluctuar durante el día, de manera que si tu médico sospecha que hay algún problema, quizás te pedirá que recojas orina a lo largo de 24 horas para después analizarla.

Domingo
abr 25,2010

                      

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                   LOS HIJOS NO ESPERAN.

 

Hay un tiempo para anticipar la llegada del bebé, un tiempo

para consultar al médico;

Un tiempo para hacer dieta y ejercicios, y un tiempo para

preparar el ajuar.

Hay un tiempo de maravillarse en los caminos de Dios,

Sabiendo que éste es el destino para el cual fui preparada.

Un tiempo para soñar lo que será este niño cuando crezca,

Un tiempo para pedirle a Dios que me enseñe a criar al hijo

que llevo en mis entrañas. .

Un tiempo para preparar mi alma para alimentar la suya.

Pues muy pronto llega el día en que nacerá,

Porque los hijos no esperan.

 

 

Hay un tiempo para alimentarlo durante la noche, para cólicos

y biberónes.

Hay un tiempo para mecerlo y un tiempo para pasearlo por

la habitación.

Un tiempo para ejercer la paciencia y la abnegación.

Un tiempo para mostrarle que su nuevo mundo es un mundo

de amor, de bondad y de dependencia.

Hay un tiempo para maravillarme de lo que él es, ni mascota

ni juguete, sino una persona, un individuo, un ser creado

a imagen de Dios.

Hay un tiempo para reflexionar acerca de mi mayordomía.

Para saber que no puedo poseerlo.

Que no es mío; que he sido elegida para cuidar de el, para

amarlo, disfrutar de él, edificarlo y responder ante Dios por él.

He resuelto hacer lo máximo a mi alcance,

Porque los hijos no esperan.

 

 

Hay un tiempo para tenerlo entre mis brazos y contarle la

historia más hermosa que jamás haya oído.

Un tiempo para mostrarle a Dios en la tierra, en el cielo y

en la flor, y enseñarle a maravillarse y sentir asombro.

Hay un tiempo para dejar a un lado los platos sucios y

llevarlo al parque a columpiarse.

De correr con él una carrera, hacerle un dibujo, atrapar

una mariposa y darle compañerismo lleno de alegría.

Hay un tiempo para señalarle el camino y enseñarle

a orar con sus labios de niño,

Enseñarle a amar la Palabra de Dios, y el día de Dios,

Porque los hijos no esperan.

 

Hay un tiempo para cantar en vez de renegar, sonreír

en vez de fruncir el ceño,

De secar lágrimas y. reírse de los platos rotos.

Un tiempo para compartir con él mis mejores actitudes,

mi amor por la vida, mi amor por Dios, mi amor por los míos.

Hay un tiempo para contestar a sus preguntas,

a todas sus preguntas,

Porque quizá vendrá el momento en que no querrá

escuchar mis respuestas.

Hay un tiempo para enseñarle muy pacientemente a

obedecer, a poner en su lugar los juguetes.

Hay un tiempo para mostrarle lo hermoso del deber

cumplido, de adquirir el hábito de leer la Biblia, de gozarse

en la comunión y adoración en medio de los suyos.

De conocer la paz que viene por la oración.

Porque los hijos no esperan.

 

 

Hay un tiempo para verlo partir valientemente a la escuela,

y extrañar su manera de estar siempre alrededor mío.

De saber que hay otros que atraen su interés, pero de saber

que estaré allí para responder a su llamado cuando vuelva

de la escuela.

De escuchar con interés sus descripciones de lo acontecido

en ese día. .

Hay un tiempo para enseñarle a ser independiente, a tener

responsabilidad, autodisciplina,

De ser firme pero afectuosa, de saber disciplinarlo con amor.

Porque pronto llegará el momento de dejarlo partir y de soltar

los lazos que lo sujetan a mi falda.

Porque los hijos no esperan.

 

 

Hay un tiempo para atesorar cada instante fugaz de su niñez,

Sólo ‘dieciocho preciosos años para inspirarlo y prepararlo.

No vaya cambiar este derecho natural por ese “plato de lentejas”

llamado posición social, o reputación profesional,

o por un cheque de sueldo.

Una hora de dedicación hoy podrá salvar años de dolor mañana.

La casa puede esperar, los platos pueden esperar,

la pieza nueva puede esperar,

Pero los hijos no esperan.

 

 

 

Llegará el momento en que ya no habrá más puertas que golpean,

ni juguetes en la escalera, ni peleas entre ellos,

ni marcas en las paredes.

Entonces podré mirar atrás con gozo y no con pesar.

Será el tiempo de concentrarme en un servicio fuera de mi hogar.

De visitar a los enfermos, a los que han perdido a sus seres

queridos, a los desanimados, a los que no tienen instrucción.

Para entonces dar mis servicios a “los más pequeñitos”.

Habrá un tiempo para mirar atrás y saber que estos años

de ser madre no se desperdiciaron.

Pido a Dios que llegue el momento en que pueda ver a mi

hijo hecho un hombre íntegro y recto, amando a Dios y

sirviendo a los demás.

Dios mío, dame la sabiduría para saber que hoy es el día de

mis hijos.

No existen los momentos de poca importancia en sus vidas.

Que sepa comprender que no hay carrera mejor,

Ni trabajo más remunerador,

Ni tarea más urgente.

Que yo no postergue ni descuide esta labor,

Que pueda aceptarla con gozo, y que con la ayuda del Espíritu,

y por tu gracia, me dé cuenta

Que el tiempo es breve, y que mi tiempo es hoy,

Porque los hijos no esperan.

 

Helen Young

 

 

                            

Jueves
abr 22,2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Ya has comenzado el TERCER y  el último TRIMESTRE!

 

 

 

 

¡Enhorabuena! Acabas de comenzar el tercer trimestre de embarazo.

 

A medida que progresa el embarazo y se acerca la fecha del parto, las molestias pueden ir en aumento. Además, el bebé ocupa cada vez más espacio y notarás las clásicas molestias. Todos tus órganos han aumentado de tamaño, a excepción del hígado.

 

 

 



Visitas médicas

 

A estas alturas, estarás visitando a tu doctor  más seguido,  aproximadamente cada dos semanas para que te pueda vigilar con más atención.

Dependiendo de tus circunstancias, tu doctor te podría recomendar repetir los análisis de sangre para determinar los valores de la glucosa o si tienes VIH o sífilis, así como los cultivos para descartar la clamidia y la gonorrea.


Esto es para estar seguros de cuál es tu estado de salud antes del parto, ya que identificar y tratar estas infecciones es muy importante para la salud de tu bebé. Si en los análisis de sangre que te hicieron en la primera visita se supo que tienes el factor Rh negativo, te pondrán una inyección de inmunoglobulina Rh para evitar que desarrolles anticuerpos que podrían atacar la sangre del bebé. (Si éste es Rh positivo, te darán otra inyección de inmunoglobulina Rh después del parto.)


Es momento de la tercera ecografía, que permite al médico saber si el embarazo transcurre del modo esperado. A medida que crece tu bebé será más difícil que puedas verlo a pantalla completa en la ecografía. El médico irá enseñándote sus órganos por partes: manos, cabeza, piernas… A estas alturas, si has querido que el médico te lo confirme, ya sabrás el sexo del bebé.

 

 

 

Sensaciones nuevas


Es común sentir un hormigueo en las piernas y un deseo muy fuerte de moverlas. No se sabe qué es lo que lo causa, pero es común entre las mujeres embarazadas y puede hacer que te sea difícil relajarte cuando estás sentada o intentando conciliar el sueño. Intenta estirarte o masajear las piernas y reduce tu consume de cafeína, lo cual puede empeorar los síntomas. Tomar hierro puede mejorar esta situación.

 

Quizá adviertas una línea vertical oscura en el bajo abdomen, desde el ombligo al pubis. Esa línea se denomina alinia nigra, sale debido a los cambios en la pigmentación de la piel, pero se irá aclarando después del parto.


Algunas mujeres también experimentan un oscurecimiento en la piel, e incluso la aparición de manchas oscuras en la cara debido al aumento de estrógeno durante el embarazo. Estos cambios son normales y suelen desaparecer cuando nace el bebé.

 

A tener en cuenta


Asegúrate de reservar momentos de descanso y tranquilidad durante el día. Haz de la siesta una obligación. Entre los cambios y síntomas frecuentes en el tercer trimestre de embarazo está la sensación de tener la piel caliente, y es que el feto irradia calor.

 

También puedes notar hinchazón de los tobillos, manos y cara, por retención de líquidos (edema). Y los calambres en las piernas pueden hacerse más frecuentes.

Lunes
abr 19,2010

 

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COMO SE DESARROLLA TU BEBE 

Esta semana 28 de la vida de tu bebé, ya ha comenzado el TERCER TRIMESTRE y  pesa aproximadamente 1 kilo y mide unos  37 centímetros, desde la parte de arriba de la cabecita hasta los talones.

También continúa acumulando grasa a medida que se acerca la hora de salir al mundo y además se desarrollan billones de neuronas en su cerebro.

Lo más emocionante de esta semana es que ya puede abrir y cerrar los ojos que, además, ¡hasta tienen pestañas! Todavía no los abre para ver, es más bien un reflejo.

 La boca y nariz del bebé están llenas constantemente de líquido amniótico. Los sentidos del gusto y el olfato están relacionados y se sabe que el bebé puede probar el sabor y el olor de la comida de su madre a través del líquido amniótico.

Viernes
abr 16,2010

 

 

Durante el embarazo experimentas tantas molestias, malestares  y dolores nuevos que tal vez no estés segura si lo que estás sintiendo es normal o si deberías ver un médico. También hay que tener en cuenta tu situación particular y tu historial médico para saber si el dolor que padeces es urgente o no.

 

A continuación se detalla una lista de síntomas las cuales pueden ser el comienzo de algo serie y si padeces algunas de ellas, deberías ver un médico inmediatamente.

 

 

 

ANTES DE LLEGAR A LA SEMANA 37:

 

-          Presión en la zona pélvica (la sensación de que tu bebé está haciendo presión hacia abajo), dolor en la parte baja de la espalda (especialmente si es una molestia nueva para ti), dolores abdominales o calambres como se siente durante la menstruación, o más de cuatro contracciones en una hora (aún si no duelen).

 

-          Incremento del flujo vaginal o un cambio en el tipo de flujo – si es menos espeso, o si tiene más aspecto de mucosidad o con algún tinte de sangre (aunque a penas sea un color rosado o con pequeñas manchas de sangre).

 

 

 

 

EN CUALQUIER MOMENTO:


- Tu bebé se mueve o patea más de lo normal.


-  Dolor abdominal severo o persistente o mucha   sensibilidad en esa zona.

-          Sangrado vagina o manchado o flujo aguado.

-          Dolor o sensación de quemazón cuando orinas o  orinas poco o nada.

-          Vómito severo o persistente o cualquier vómito que sea acompañado de dolor o fiebre.

-          Escalofríos o fiebre alta

-          Visión doble o borroso o ver manchas.

-          Un dolor de cabeza severo o persistente, o cualquier  dolor de cabeza acompañado de visión borrosa, o dificultad para hablar o entumecimiento.

-          Cualquier hinchazón en tu rostro o alrededor de los ojos, o bastante hinchazón en los dedos o manos o hinchazón severo o súbito en las piernas, pies o tobillos.

-          Un aumento rápido de peso (más de 2 kilos en una semana).

-          Dolor severo o persistente en la pierna o pantorrilla que no se alivia cuando flexionas el tobillo y doblas los dedos del pie hacia arriba, o si tienes una pierna mucha más hinchada que la otra.

-          Si sufres trauma a tu abdomen.

-          Desmayos, mareos frecuentes, palpitaciones o  latidos rápidos del corazón.

-          Dificultad en la respiración, toser sangre, o dolor en el pecho.

-          Estreñimiento severo acompañado de dolor abdominal o diarrea severa que dura más de 24 horas.

-          Picazón persistente en todo el cuerpo.

-          Cualquier problema de salud que tengas que en situaciones normales harían que fueras al medico aún si no está relacionado con el embarazo (como un resfrío que  empeora en vez de mejorar o el asma que empeora).



Aunque no veas tu síntoma en la lista arriba, confía en tus instintos y consulta tu médico cuando tengas cualquier duda sobre tu embarazo. Si hay un problema, recibirás la ayuda adecuada, y si no pasa nada, puedes quedarte tranquila.

 

 

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