Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
_Es muy posible que a estas alturas te sientas algo cansada, y no es para menos – eso es algo perfectamente normal. ¡Imagínate todos los cambios por los que ha pasado tu cuerpo hasta ahora! Tómate las cosas con más tranquilidad porque tienes que ahorrar energía para el día del parto.
Si tienes que pasar mucho tiempo parada, intenta llevar una faja o cinturón especial para el embarazo que te ayude a soportar el peso del vientre y lo distribuya mejor.
Una ayudita
A finales del embarazo, darse vuelta en la cama se puede tornar difícil o trabajoso.
Una solución. Un pijama de satén o aún sábanas de satén ya que esa tela es muy resbaloso. Facilita el movimiento muchísimo.
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Tu bebito pesa esta semana un poco más de 2 kilos y ya mide unos 46 centímetros desde la cabeza hasta los talones.
Su cuerpo está engordando y las capas de grasa le ayudarán a regular la temperatura de su cuerpo después de su nacimiento.
Su sistema nervioso sigue madurando y tiene los pulmones ya desarrollados. Es una gran noticia, en caso de que decida que quiere nacer antes de tiempo. Si has estado nerviosa pensando en que quizás tengas un parto prematuro, puedes relajarte porque el 99 por ciento de los bebés que nacen entre la semana 34 y 37, sobreviven, y además la mayoría no tienen problemas por haber sido prematuros.
Tu bebito pesa esta semana un poco más de 2 kilos y ya mide unos 46 centímetros desde la cabeza hasta los talones.
Su cuerpo está engordando y las capas de grasa le ayudarán a regular la temperatura de su cuerpo después de su nacimiento.
Su sistema nervioso sigue madurando y tiene los pulmones ya desarrollados. Es una gran noticia, en caso de que decida que quiere nacer antes de tiempo. Si has estado nerviosa pensando en que quizás tengas un parto prematuro, puedes relajarte porque el 99 por ciento de los bebés que nacen entre la semana 34 y 37, sobreviven, y además la mayoría no tienen problemas por haber sido prematuros.
La exposición a fármacos durante el embarazo es muy frecuente. El 90% de las mujeres embarazadas han tomado al menos un fármaco durante el período gestacional. Los fármacos comúnmente más utilizados son: vitaminas, sales minerales, sales de hierro, ácido fólico, antiácidos, y antieméticos.
Clasificación de los fármacos según la Food and Drug Administration
A. No han demostrado riesgo para el feto en estudios controlados en mujeres.
B. No han demostrado riesgo en estudios en animales pero no hay estudios controlados en mujeres.
C. Estudios controlados en animales han demostrado efectos adversos, no hay estudios en mujeres.
D. Evidencia de riesgo fetal, pero los beneficios para las gestantes pueden ser aceptables a pesar del riesgo, en caso de amenaza para la vida.
E. El riesgo de utilizar el medicamento en embarazadas supera cualquier posible beneficio.
Normas generales
1. Evitar cualquier tipo de medicación durante la gestación que no sea absolutamente imprescindible. La excepción son los preparados de vitaminas.
2. La medicación previa a la gestación será cuidadosamente revisada para decidir su continuación o su suspensión.
3. El primer trimestre de la gestación será específicamente salvaguardado de la contaminación farmacológica, sobre todo hasta la semana 8 de la gestación.
FÁRMACOS PERMITIDOS Y PROHIBIDOS DURANTE EL EMBARAZO
Náuseas, vómitos e hiperemesis gravídica (comunes en el primer trimestre)
De elección: doxilamina+vitamina B6 (B) (Cariban®); tietilperazina (B) (Torecan®), y otros: meclozina (B), dimenhidrato (B) (no al final del embarazo) y metoclopramida (B).
Dolor y fiebre
De elección: paracetamol (B); ácido acetil salicílico (AAS) (C/D en el tercer trimestre), y otros: ibuprofeno (B) (alternativa a paracetamol en primer y segundo trimestre) y metamizol magnésico (Nolotil®), pirazolona (C/D).
Infecciones urinarias
Bacteriuria asintomática: betalactámicos (B), fosfomicina (B), nitrofurantoína (B): evitar al final del embarazo, y pielonefritis: amoxicilina-clavulánico (B).
Anemia y otros estados carenciales
Anemia ferropénica: sulfato ferroso (B) (a partir del segundo trimestre), ácido fólico (A/C).
Asma
Relación riesgo-beneficio del tratamiento antiasmático.
Broncodilatadores: terbutalina (B), salbutamol (C), teofilina (C), antiinflamatorios: cromoglicato (B) y nedocromilo (evitar en primer trimestre), corticoides inhalados: beclometasona (C), budesonida, corticoides orales: prednisona (B), prednisolona (B).
Enfermedades cardiovasculares
Hipertensión moderada (evitar tratamiento en el primer trimestre)
De elección metildopa (B), de segunda elección betabloqueadores beta: metopropol (B), atenolol (C),labetalol (C); inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA) (C/D) están contraindicados y deben suspenderse; antagonistas canales del calcio: verapamilo (C) en tratamiento de hipertensión, angina y taquicardia supraventricular.
Crisis hipertensivas y preeclampsia
Hidralacina (C) tercer trimestre, diazóxido (C), labetalol (C); diuréticos: en general contraindicados, salvo en insuficiencia cardíaca con edema pulmonar.
Diabetes
Tratamiento farmacológico: insulina humana (B); antidiabéticos orales (D): sulfonilureas y biguanidas están contraindicadas en el embarazo.
Enfermedades psiquiátricas
Benzodiacepinas (D); haloperidol (C): control de corea y enfermedades maniaco-depresivas durante segundo y tercer trimestres; antidepresivos (C/D): de elección los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS), litio (D) contraindicado por teratogenicidad, evitar los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).
Sustancias hormonales
Inhibidores de prolactina: bromocriptina (C) y cabergolina (B); hipotiroidismo: de elección L-tiroxina (A); hipertiroidismo: no superar dosis de 300 mg de tiouracilo (D) o de 30 mg de carbimazol (D).
Enfermedades de la coagulación
Dicumarínicos: acenocumarol (D), su utilización durante el embarazo ha quedado proscrita por sus posibles efectos teratogénicos durante el primer trimestre y controlada de forma rigurosa por sus efectos hemorrágicos. En cualquier caso durante la gestación se utiliza preferentemente heparina (C) debido a que es más manejable en la clínica y a la ausencia de complicaciones observadas en el parto con dicumarínicos.
Infecciones
Penicilinas (B): antimicrobianos más seguros; eritromicina (B), en pacientes alérgicas a penicilina; azitromicina (B), en cervicitis por clamidias; cefalosporinas (B), sin efectos adversos en el feto; nitrofurantoína (B): tratamiento de infecciones urinarias no complicadas en el embarazo; antimicóticos: tratamiento de candidiasis vaginal con cotrimazol (B), miconazol (C), nistatina (B); antivíricos: zidovudina (C) en el tratamiento de la infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
La exposición a fármacos durante el embarazo es muy frecuente. El 90% de las mujeres embarazadas han tomado al menos un fármaco durante el período gestacional. Los fármacos comúnmente más utilizados son: vitaminas, sales minerales, sales de hierro, ácido fólico, antiácidos, y antieméticos.
Clasificación de los fármacos según la Food and Drug Administration
A. No han demostrado riesgo para el feto en estudios controlados en mujeres.
B. No han demostrado riesgo en estudios en animales pero no hay estudios controlados en mujeres.
C. Estudios controlados en animales han demostrado efectos adversos, no hay estudios en mujeres.
D. Evidencia de riesgo fetal, pero los beneficios para las gestantes pueden ser aceptables a pesar del riesgo, en caso de amenaza para la vida.
E. El riesgo de utilizar el medicamento en embarazadas supera cualquier posible beneficio.
Normas generales
1. Evitar cualquier tipo de medicación durante la gestación que no sea absolutamente imprescindible. La excepción son los preparados de vitaminas.
2. La medicación previa a la gestación será cuidadosamente revisada para decidir su continuación o su suspensión.
3. El primer trimestre de la gestación será específicamente salvaguardado de la contaminación farmacológica, sobre todo hasta la semana 8 de la gestación.
FÁRMACOS PERMITIDOS Y PROHIBIDOS DURANTE EL EMBARAZO
Náuseas, vómitos e hiperemesis gravídica (comunes en el primer trimestre)
De elección: doxilamina+vitamina B6 (B) (Cariban®); tietilperazina (B) (Torecan®), y otros: meclozina (B), dimenhidrato (B) (no al final del embarazo) y metoclopramida (B).
Dolor y fiebre
De elección: paracetamol (B); ácido acetil salicílico (AAS) (C/D en el tercer trimestre), y otros: ibuprofeno (B) (alternativa a paracetamol en primer y segundo trimestre) y metamizol magnésico (Nolotil®), pirazolona (C/D).
Infecciones urinarias
Bacteriuria asintomática: betalactámicos (B), fosfomicina (B), nitrofurantoína (B): evitar al final del embarazo, y pielonefritis: amoxicilina-clavulánico (B).
Anemia y otros estados carenciales
Anemia ferropénica: sulfato ferroso (B) (a partir del segundo trimestre), ácido fólico (A/C).
Asma
Relación riesgo-beneficio del tratamiento antiasmático.
Broncodilatadores: terbutalina (B), salbutamol (C), teofilina (C), antiinflamatorios: cromoglicato (B) y nedocromilo (evitar en primer trimestre), corticoides inhalados: beclometasona (C), budesonida, corticoides orales: prednisona (B), prednisolona (B).
Enfermedades cardiovasculares
Hipertensión moderada (evitar tratamiento en el primer trimestre)
De elección metildopa (B), de segunda elección betabloqueadores beta: metopropol (B), atenolol (C),labetalol (C); inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA) (C/D) están contraindicados y deben suspenderse; antagonistas canales del calcio: verapamilo (C) en tratamiento de hipertensión, angina y taquicardia supraventricular.
Crisis hipertensivas y preeclampsia
Hidralacina (C) tercer trimestre, diazóxido (C), labetalol (C); diuréticos: en general contraindicados, salvo en insuficiencia cardíaca con edema pulmonar.
Diabetes
Tratamiento farmacológico: insulina humana (B); antidiabéticos orales (D): sulfonilureas y biguanidas están contraindicadas en el embarazo.
Enfermedades psiquiátricas
Benzodiacepinas (D); haloperidol (C): control de corea y enfermedades maniaco-depresivas durante segundo y tercer trimestres; antidepresivos (C/D): de elección los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS), litio (D) contraindicado por teratogenicidad, evitar los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).
Sustancias hormonales
Inhibidores de prolactina: bromocriptina (C) y cabergolina (B); hipotiroidismo: de elección L-tiroxina (A); hipertiroidismo: no superar dosis de 300 mg de tiouracilo (D) o de 30 mg de carbimazol (D).
Enfermedades de la coagulación
Dicumarínicos: acenocumarol (D), su utilización durante el embarazo ha quedado proscrita por sus posibles efectos teratogénicos durante el primer trimestre y controlada de forma rigurosa por sus efectos hemorrágicos. En cualquier caso durante la gestación se utiliza preferentemente heparina (C) debido a que es más manejable en la clínica y a la ausencia de complicaciones observadas en el parto con dicumarínicos.
Infecciones
Penicilinas (B): antimicrobianos más seguros; eritromicina (B), en pacientes alérgicas a penicilina; azitromicina (B), en cervicitis por clamidias; cefalosporinas (B), sin efectos adversos en el feto; nitrofurantoína (B): tratamiento de infecciones urinarias no complicadas en el embarazo; antimicóticos: tratamiento de candidiasis vaginal con cotrimazol (B), miconazol (C), nistatina (B); antivíricos: zidovudina (C) en el tratamiento de la infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
Una cesárea es un procedimiento quirúrgico que consiste en practicar un corte en el abdomen y el útero, a través del cual se extrae al bebé. En algunos casos, la cesárea se programa por anticipado; en otros, se realiza cuando surgen complicaciones imprevistas.
Una cesárea es una cirugía abdominal importante, y por eso presenta más riesgos que el parto vaginal. Las mujeres que dan a luz mediante cesárea son más propensas a tener infección, hemorragias intensas, coágulos de sangre, más dolor después del parto y una recuperación más prolongada. Las lesiones en la vejiga o en el intestino (si bien no son muy frecuentes), también son más comunes.
Además, si planeas tener más hijos, cada cesárea que te hagan aumenta el riesgo de que desarrolles placenta previa en futuros embarazos. No obstante, no siempre se puede — o se debería — evitar una cesárea. En algunas circunstancias, la cesárea es lo mejor que puedes hacer, por tu propio bien o el de tu bebé.
A veces se sabe con claridad que una mujer necesitará una cesárea incluso antes de que comience el parto.
Las condiciones que pueden requerir una cesárea programada son las siguientes:
• Ya has tenido una cesárea “clásica” (con corte uterino vertical) o más de una cesárea. Si sólo has tenido una cesárea con corte horizontal, puedes ser buena candidata para tener un parto vaginal después de una cesárea.
• Has sufrido alguna otra cirugía uterina, como por ejemplo una miomectomía (extracción quirúrgica de fibromas).
• Estás embarazada de más de un bebé (algunos gemelos pueden nacer por parto vaginal, pero todos los embarazos de trillizos o más bebés requieren una cesárea).
• Se espera que tu bebé sea muy grande (esta complicación se denomina macrosomia), especialmente si eres diabética o has tenido otro bebé de igual tamaño o menor que haya sufrido traumatismos graves durante el parto vaginal.
• Tu bebé viene de nalgas o está en posición transversal (de costado). En algunos casos, como en un embarazo gemelar en el que el primer bebé está ubicado cabeza abajo y el segundo viene de nalgas, es posible dar a luz de forma vaginal al bebé que está de nalgas.
• Tienes placenta previa (cuando la placenta se encuentra tan abajo en el útero que cubre el cuello uterino).
• Se sabe que el bebé tiene una enfermedad o anomalía fetal que haría que el parto vaginal fuera peligroso.
• Eres VIH positivo y los análisis de sangre efectuados al final del embarazo muestran que tienes una alta cantidad del virus.
Puedes necesitar una cesárea si surgen complicaciones que hacen que inducir o continuar con el parto vaginal sea peligroso. Estos casos son los siguientes:
• El cuello del útero deja de dilatarse o el bebé deja de descender por el canal del parto, y los intentos de estimular las contracciones y reanudar el proceso no han dado resultado.
• La frecuencia cardiaca del bebé preocupa al médico, por lo que éste determina no continuar con una inducción ni con un parto vaginal.
• El cordón umbilical se desliza por el cuello del útero (esto se denomina cordón umbilical prolapsado). Si eso sucede, el bebé necesitará nacer inmediatamente, porque un cordón prolapsado puede cortarle el suministro de oxígeno.
• La placenta comienza a desprenderse de la pared uterina (desprendimiento prematuro de placenta), lo que significa que el bebé no tendrá suficiente oxígeno, a menos que nazca inmediatamente.
• Tienes una erupción de herpes genital cuando empiezas el parto o cuando rompes aguas (rompes la fuente o bolsa). La cesárea ayudará a proteger a tu bebé contra la infección.
En primer lugar, el médico te explica por qué cree conveniente practicarte una cesárea y te pide que firmes una autorización. Si el profesional que usualmente te atiende es una comadrona, te asignarán a un obstetra para la cirugía, quien tomará la decisión final y recibirá tu consentimiento.
En general, tu esposo o pareja puede acompañarte durante la mayor parte de la preparación y durante el nacimiento. En el raro caso de que la cesárea sea tan urgente que no le dé tiempo a tu pareja a cambiarse de ropa (ha de ponerse ropa esterilizada), o necesitas que te apliquen anestesia general, es posible que no le permitan permanecer contigo en el quirófano.
Después viene un anestesista que hablará contigo de las opciones para aliviar el dolor. Hoy en día no se suele administrar anestesia general, ya que te deja completamente inconsciente, excepto en las emergencias más extremas o si por alguna razón no puedes recibir calmantes locales calmante,.
Lo más probable es que te administren una anestesia peridural o espinal, que insensibiliza la parte inferior del cuerpo, pero te deja consciente y alerta para el nacimiento del bebé.
Si ya te han administrado peridural para el parto, se utilizará también para la cesárea. Antes de la cirugía, se te proporciona medicación adicional para asegurar que estés completamente anestesiada. (De todos modos, es posible que sientas presión o una sensación de tirón en algún momento de la cirugía).
Después te introducen una sonda para drenar la orina durante el proceso e inician una infusión intravenosa si es que no tenías ya una puesta en el brazo. Te afeitan la parte superior del vello púbico y te trasladan al quirófano. Seguidamente te administran anestesia y levantan una sábana por encima de la cintura para crear una barrera visual (así no puedes ver cuando te hacen la incisión).
Si quieres presenciar el momento del parto, pídele al médico o comadrona que baje un poco la sábana para que puedas ver al bebé, pero nada más. Tu esposo o pareja, recién vestido con la ropa del quirófano, podrá sentarse cerca de tu cabeza.
Una vez que la anestesia surte efecto, se te pasa un algodón o gasa con antiséptico por el vientre y probablemente el médico realice una pequeña incisión horizontal en la piel, sobre el pubis (en inglés lo llaman en lenguaje coloquial bikini cut o “corte de bikini”). Después corta a través del tejido subyacente, capa por capa, hasta llegar al útero. Cuando llega a los músculos abdominales, generalmente los separa manualmente (en lugar de seguir cortando a través de ellos) y los corre para dejar al descubierto lo que está debajo.
Cuando llega al útero, hace un corte horizontal en su segmento inferior. Esto se denomina “incisión transversal inferior”.
En raras circunstancias, el médico decide hacer una incisión uterina vertical o “clásica”. Este podría ser el caso si el bebé es muy prematuro y la parte inferior del útero aún no está lo suficientemente fina como para cortar.
Luego el médico mete la mano dentro y saca al bebé. Tienes la oportunidad de verlo unos instantes antes de que se lo dé al pediatra o la comadrona. Mientras el equipo médico está examinando al bebé, el médico saca la placenta y comienza a suturar (coser la incisión).
Después de examinar al bebé, el pediatra o la comadrona se lo dan por lo general a tu pareja, quien puede sostenerlo al lado tuyo para que lo puedas mirar, acariciar y besar mientras te suturan, capa por capa. La última capa — la piel — puede cerrarse con puntos o con grapas, que generalmente se quitan entre tres días y una semana después. Cerrar el útero y el vientre lleva mucho más tiempo que abrirlos. Esta parte de la cirugía lleva por lo general unos 30 minutos.
Una vez terminada la cirugía, te llevan a la sala de recuperación, donde se te controla cuidadosamente durante unas horas. Si el bebé está bien, lo llevarán a la sala y finalmente podrás tenerlo en brazos. Si tienes pensado amamantar, éste es un buen momento para intentarlo. Te puede resultar más sencillo alimentarlo si ambos se acuestan de costado, cara a cara.
Estarás internada tres o cuatro días antes de volver a tu casa. Es buena idea conseguir a alguien que te ayude con las tareas domésticas durante las primeras semanas cuando regreses a casa, porque estarás adolorida y necesitarás tus energías para recuperarte y dedicarte a tu bebé.
Escrito para BabyCenter