Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
Los expertos recomiendan al menos cinco porciones diarias, entre frutas y vegetales (preferiblemente tres porciones de vegetales y frutas amarillas, y vegetales de hoja verde, y dos porciones de otras frutas y vegetales) para obtener los nutrientes que tú y tu bebé necesitan.
Recuerda que los plátanos son una fuente excelente de vitamina B, muy importante para el sistema nervioso de tu bebé.
Si comes al estilo latino, las frutas frescas te proporcionarán muchas vitaminas saludables, aunque tendrás que introducir más vegetales de hoja verde, que no son tan comunes en nuestras comidas.
Pero, ¿qué puedes hacer si no te gustan la fruta o los vegetales, o si las náuseas hacen que te sientas mal con sólo ver una manzana? Éstas son algunas formas de asegurarte de que tanto tú como tu bebé estén obteniendo toda la nutrición que necesitan.
Si no te gustan las toronjas (pomelos), pero te encantan los plátanos, o bien no aguantas la lechuga, pero te gustan los nopalitos, come un poco más de esos alimentos saludables que sí te gustan. Por ejemplo, le puedes añadir unas rodajas de plátano al cereal por las mañanas o poner unos nopalitos en el taco o al sándwich del almuerzo. Lo ideal es comer al menos dos vegetales diferentes con la comida principal, o bien añadir una ensalada pequeña como complemento, con los vegetales de hoja verde que más te gusten.
Tomar tus vitaminas prenatales diariamente, te ayudará a obtener los nutrientes extra que necesitas, si es que no estás comiendo muchas frutas y vegetales. Sin embargo, lo más sano y efectivo es obtener esos nutrientes de los alimentos y no confiar solamente en la tableta de vitaminas. Abajo encontrarás otras ideas para añadir más frutas y vegetales a tu dieta.
Hoy en día hay tal variedad de frutas y vegetales en los supermercados, que puede haber algo que no has probado todavía, pero que te guste. Prueba las variedades de la calabaza que aún no has comido, los kumquats (una fruta muy popular entre los asiáticos), o las berenjenas japonesas. Muchas veces decimos que algo no nos gusta por su apariencia, pero al probarlo nos damos cuenta de que sabe bien.
Quizás estén un poco más caras, pero prueba a comerte unas uvas, un tazón de fresas o unos mangos importados. Estos antojitos son mucho más saludables para el bebé que una tableta de chocolate o un postre de dulce de leche.
A veces lo que da pereza y náuseas es tener que pelar la naranja o cocinar los vegetales. Intenta probar las frutas enlatadas en sus jugos naturales, frutas en budín o bien vegetales congelados como acompañamiento de un platillo. Los chabacanos (albaricoques, damascos) secos y otras frutas deshidratadas son una meriendita muy saludable.
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