TU CUERPO CAMBIA

Tu silueta sigue siendo la misma, y sin embargo, observas constantes transformaciones que irán acentuándose a lo largo del embarazo.

LOS SENOS

Están congestionados, sensibles, incluso doloridos. El pezón aumenta de tamaño, adquiere un color más oscuro y sobre su aréola aparecen pequeñas protuberancias: los tubérculos de Montgommery.

Las venas se hacen más visibles y dibujan sobre el pecho una especie de red azul, en efecto, una nueva actividad está a punto de hacer su aparición en el interior de los senos.

Los canales por donde llegará la leche después del parto se multiplican y aumenta el aflujo de sangre. Las venas, ligeramente ensanchada, incluso pueden presentar un cierto abultamiento bajo la piel durante los últimos meses.

AUMENTO DE LA VELLOSIDAD

A lo largo del embarazo, puede aumentar la vellosidad. Sobre todo en la región pubis, donde el vello suelo ascender a lo largo de una ligera línea vertical, hasta el ombligo. No temas, este vello desaparece después del parto.

LOS DIENTES

De las molestias dentarias se ha hablado mucho: “Un hijo más, un diente menos…” decían nuestras abuelas. Esto era casi verdad cuando las mujeres descuidaban su higiene dental. Una mala dentadura o unos comienzos de caries pueden ser agravados por el embarazo.

Pero si tus dientes están sanos y los cuidas con esmero no tienes por qué preocuparte. Los trastornos denarios varían según las mujeres, pero por lo general no son graves No obstante, no dudes en hacer una visita al dentista al comienzo del embarazo; es el mejor consejo y una excelente ocasión de revisar el estado de tu boca y hacer desaparecer posibles caries que no hubieses advertido.