Vive las Etapas del Embarazo

Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones

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Jueves
mar 22,2012

A continuación mencionamos algunos cuidados a tener en cuenta durante esta etapa de tu embarazo

* Una vez que se haya confirmado tu embarazo puedes hacer una cita para ver el médico  por sus recomendaciones. También puedes esperar hasta estar de ocho semanas. También es una buena idea hacer las visitas al médico junto a tu cónyuge. 

 

* Deja de fumar. El fumar aumenta el riesgo de muchos problemas incluyendo el aborto involuntario, problemas de placenta y parto prematuro. También retrasa el crecimiento fetal e incremente el riesgo de mortinatalidad y muerte infantil.

 

Nunca es tarde  para dejar de fumar o reducir la cantidad. Por cada cigarrillo que no enciendes le das a tu bebé mayor oportunidad de crecer saludablemente.

 

* Deja de beber alcohol. Con un solo vaso por día le incrementas las probabilidades que tu bebé nazca con poco peso y que tenga problemas de aprendizaje, en el habla, la atención, el idioma e hiperactividad.  Es mejor evitar el alcohol por completo porque no se sabe el alcance del daño que puede hacer a tu bebé.

 

* Romance – algunas mujeres se sienten sexy durante el embarazo y gozan de no tener la molestia de la menstruación o de seguir el  método de anticoncepción. Otras mujeres sólo quieren dormir en la cama. Pero no te preocupes, es muy  posible que esto cambie  durante el segundo trimestre – de hecho, muchas mujeres lo llaman el período de la luna de miel del embarazo.

Lunes
ene 17,2011

 

A veces una mujer adelgaza durante el primer trimestre de la gestación. Esto no es grave. Es consecuencia del esfuerzo de adaptación que el cuerpo ha tenido que hacer. Si vomitas mucho, puedes llegar a perder de 1 a 1,5 kilos. Si adelgazas más de 2,5 kilos es aconsejable hablar con el médico.

Pronto recuperarás tu peso inicial, y rápidamente lo superarás. Al finalizar el primer trimestre, el aumento de peso es, en general, de 1,5 a 2 kilos.

Si tu peso ha quedado estacionado, no te preocupes; la cosa no tiene mayor mayor importancia. Empezarás a engordar de verdad a partir del cuarto mes e irás aumentando cada mes de 1 a 1,200 kilos. Al cabo de los nueve meses, tu peso habrá aumentado de 8 a 10 kg como máximo.

Procura pesarte todas las semanas. Si engordas más de 300 g semanales, vigila el régimen alimenticio, come con moderación y reduce un poco la sal. Si a pesar de tu dieta sigues engordando, consulta al médico.

¿Diez kilos? ¿Por qué tanto? Ocho o diez kilos te parecerán quizá demasiado para un bebé normal, que al final no pesará mucho más de 3 o 3,5 kg. Los restantes son fruto de la intensa actividad de tu organismo, de las transformaciones que en él se operan, de los nuevos órganos que se han ido creando.

La placenta, verdadero almacén de provisiones y fábrica providencial para tu bebé, pesa de 700 a 800 gramos.

El líquido amniótico oscila entre los 600 gramos y un kilogramo. El útero, que al principio no pasaba de los 70 g, al final de los nueve meses llega a pesar de 1 a 1,200 kilogramos.

El peso de los senos puede pasar de 300 a 500 gramos.

Los espacios líquidos en que se bañen las células del cuerpo materno pueden aumentar 2 kg e incluso más.

Por último, la circulación sanguínea de una futura madre es particularmente activa y posee 1,5 litros de sangre suplementaria.

Al finalizar el cuarto mes, la silueta comienza a modificarse ligeramente. Tu talle, por ejemplo, se ensancha, se redondea y van desapareciendo poco a poco las caderas. Si bien es verdad que el útero se desarrolla muy de prisa desde el principio de la gestación, no se hace visible exteriormente hasta mediado el cuarto mes.

Si durante el segundo mes venía a ser más o menos del tamaño de una naranja, al tercer mes su volumen es el de un pomelo. Al comienzo del cuarto mes ocupa casi la mitad del espacio existente entre el pubis y el ombligo, al que llegará hacia el cuarto cms. y medio.

El tamaño del útero debe corresponder al número de meses de embarazo multiplicado por cuatro: es decir, 24 cm al sexto mes; 28 a los siete meses; 32 a los ocho. Si es tu primer embarazo podrás observar quizás en el último mes que el útero parece haber disminuido ligeramente de tamaño; porque el niño ha descendido y su cabecita está ya colocada en tu bajo vientre.

Lunes
ene 3,2011

Los dientes durante el embarazo

Es muy importante que durante el embarazo recibas un control odontol

Viernes
abr 9,2010

Durante este trimestre, lo más probable es que te hagan chequeos cada dos semanas, desde la semana 28 hasta la semana 36. Después de la semana 36 irás a las consultas una vez por semana. He aquí lo que seguramente haga el médico en estas consultas:

Te preguntará el médico cómo te sientes


Como siempre, el médico comenzará la consulta preguntándote cómo estás, continuará con cualquier tema que haya surgido en la visita anterior y revisará los resultados de los análisis que haya recibido.

 Te preguntará si has tenido contracciones, hinchazón, dolores de cabeza u otras molestias. Aunque no lo pregunte, explícale todos los síntomas que tengas, incluso si parecen ser los usuales, tales como fatiga, mal humor o dolores. No te dejes intimidar por la sensación de que está demasiado ocupado para hablar: es posible que vea a docenas de pacientes por día, pero tu embarazo es lo más importante del mundo para ti.


Te preguntará sobre los movimientos del bebé


El médico te preguntará cuán a menudo sientes moverse al bebé y te recordará que debes avisarle si te parece que está menos activo que de costumbre.

 

Te aconsejará que prestes atención a los movimientos y puede pedirte que comiences a contar los movimientos durante un periodo de tiempo determinado todos los días.


Te realizarán un examen físico


Como en el segundo trimestre, se te pesará y tomará la presión arterial. Se te pedirá una muestra de orina para observar si hay signos de preeclampsia, infecciones urinarias u otros problemas. Examinarán tus tobillos, manos y rostro para ver si hay signos de hinchazón.

El médico controlará el ritmo cardiaco del bebé y revisará tu abdomen para estimar el tamaño. También medirá la distancia entre el hueso púbico y la parte superior del útero y la comparará con la edad de desarrollo del bebé y con las medidas de la consulta anterior, para asegurarse de que el índice de crecimiento del bebé sea normal. Si parece que el bebé es demasiado grande o demasiado pequeño, se te hará una ecografía para evaluar su crecimiento y controlar los niveles de líquido amniótico.

Probablemente, ya pueda decirte si el bebé está con la cabeza hacia abajo (la posición ideal para el parto) o de nalgas (con las nalgas hacia abajo). A las 36 semanas aproximadamente, si el médico piensa que se encuentra de nalgas (o no puede asegurarlo), te hará una ecografía para confirmarlo y quizás te ofrezca la opción de realizarte un procedimiento llamado versión cefálica externa para intentar darle la vuelta al bebé.

Quizás no se te realicen rutinariamente exámenes pélvicos en las consultas prenatales, ni siquiera en el tercer trimestre. Muchos médicos no los llevan a cabo, salvo que tengan una preocupación específica, como la posibilidad de un parto prematuro, o para volver a chequear la posición del bebé (si estás cerca de la fecha del parto y la posición no queda clara con el examen abdominal).

Sin embargo, si el embarazo sobrepasa la fecha prevista para el parto, el médico examinará el cuello uterino para ver si está suavizándose, afinándose (adelgazándose) y dilatándose (abriéndose), porque esto puede ayudarle decidir si conviene inducir el parto y cuándo. También intentará determinar si el bebé “se encajó”, es decir, si descendió a la cavidad pélvica para prepararse para el nacimiento. Si la cabeza está bastante baja, puede ser difícil sentirla abdominalmente, aunque es fácil con un examen vaginal.


Si no se te están haciendo rutinariamente exámenes vaginales, pero te encuentras cerca de la fecha del parto y ansiosa por saber qué está pasando, puedes pedir que te hagan uno. (Un examen pélvico en la última etapa del embarazo puede causar una pequeña pérdida de sangre después).


Darte una inyección de inmunoglobulina-Rh, si la necesitas


Si tu sangre es Rh-negativo (más del 15% de las mujeres pertenecen a este grupo) y el papá del bebé no lo es (o no se sabe con seguridad), necesitarás hacerte un análisis de sangre a las 28 semanas para comprobar si hay anticuerpos.

 A esto le seguirá una inyección de inmunoglobulina-Rh para asegurarte de que no tendrás problemas en este embarazo ni tendrás la posibilidad de tener un bebé Rh-positivo en el futuro. (El análisis de anticuerpos a menudo se hace al final del segundo trimestre, cuando se extrae sangre para la prueba de glucosa).


Hacerte un análisis para descartar el estreptococo del grupo B


Entre las 35 y 37 semanas de embarazo, el médico tomará una muestra de la vagina y el recto para descartar la presencia de una infección común llamada estreptococo del grupo B. Si el análisis da positivo, se te administrarán antibióticos durante el parto para evitar que la infección pase al bebé. (Si has tenido infección por el estreptococo del grupo B en el tracto urinario durante este embarazo, no necesitarás realizarte este análisis, porque aunque la infección haya sido tratada, automáticamente se te darán antibióticos durante el parto. Del mismo modo, no se hará el análisis si anteriormente tuviste un bebé con esta infección, porque se te tratará automáticamente durante el parto.)


Te informarán acerca de otros análisis que puedas necesitar


A continuación, se mencionan otros análisis que se pueden realizarte en este trimestre:

• Si el nivel de glucosa en la sangre fue elevado cuando te hiciste la prueba de estimulación con glucosa y todavía no te has hecho una prueba de tolerancia a la glucosa para determinar si tienes diabetes del embarazo, se te hará al comienzo de este trimestre.

• Es posible que te vuelvan a hacer un análisis de sangre para descartar la presencia de anemia, particularmente si tuviste anemia en las primeras etapas del embarazo.

• Si corres algún riesgo de tener infecciones de transmisión sexual, se te harán nuevos análisis para detectar sífilis, clamidia, gonorrea y VIH.

• Si se encontró que tienes placenta previa o placenta baja en una ecografía anterior, se te hará otra para observar la ubicación de la placenta.

• Si el embarazo es de alto riesgo o tu médico está preocupado por ciertos problemas, ordenará otros estudios (por ejemplo: un perfil biofísico o una prueba no estresante) para asegurarse de que el bebé se está desarrollando bien. El momento y la frecuencia de estos estudios dependerán de las razones para realizarlos. Si el médico está preocupado por el crecimiento del bebé, ordenará ecografías periódicas para medirlo y observar el nivel de fluido amniótico.

 

• Si tu embarazo es normal, pero ya pasó la fecha prevista para el parto, necesitarás hacerte estudios adicionales para asegurarte de que el bebé está bien. Entre las semanas 40 y 41 de embarazo, te harán un perfil biofísico completo o uno modificado, que incluya una prueba no estresante para evaluar el ritmo cardiaco del bebé y una ecografía para controlar el nivel de líquido amniótico. Usualmente estos estudios se realizan dos veces por semana y ayudan al médico a decidir si es seguro continuar esperando a que el parto comience por sí solo.

Incluso si todo es normal, se te inducirá el parto en caso de no tener al bebé a las 42 semanas. Después de esa fecha, los riesgos para tu salud y la salud de tu hijo crecen enormemente. (Si el cuello uterino está maduro, es posible que te induzcan aún más rápido.)


Te aconsejará sobre el embarazo


Si tu médico todavía no lo ha hecho, en las primeras etapas de este trimestre te hablará sobre los síntomas de un parto prematuro y la preeclampsia; además, revisará otros síntomas que requieren una llamada al doctor (como el sangrado vaginal y la disminución de los movimientos fetales).

Revisará los cambios normales que se esperan entre esta visita y la próxima, te hará saber si tiene alguna preocupación específica y te explicará los análisis que puedas necesitar. A medida que se acerque la fecha del parto, te hablará sobre los síntomas del parto y te hará saber cuándo debes llamar.


Te responderá tus preguntas sobre el parto y el nacimiento


Éste es el mejor momento para resolver cualquier preocupación pendiente que tengas sobre la forma en que se desenvolverán el parto y el nacimiento.

Algunas preguntas comunes son:

 “¿Estará usted conmigo durante el parto?”,

“¿Las enfermeras están presentes constantemente o cada una cuida a muchos pacientes al mismo tiempo?”,

“¿Qué sucede si rompo aguas (la fuente o bolsa) o si me pongo de parto en medio de la noche?”.

Algunos de estos asuntos se tratarán en las clases de preparación para el parto, pero no seas tímida y consulta con el médico todas tus dudas. Asegúrate de hablar sobre tus preocupaciones y preferencias para el parto. Elaborar un plan de nacimiento puede ayudarte a tener una idea más clara de lo que deseas.


Habla acerca del posparto


Como quizás no estés en condiciones de tomar decisiones importantes después del parto, ahora es el momento de informar al médico si quieres que se realice la circuncisión a tu bebé varón, si planeas amamantar, y qué tipo de método anticonceptivo quieres utilizar después de tener al bebé. (Por supuesto, después siempre puedes cambiar de parecer). Y si todavía no encontraste un pediatra para el bebé, el médico quizás pueda darte algunas referencias.



Domingo
ene 3,2010

 

Los dientes durante el embarazo

 

Es muy importante que durante el embarazo recibas un control odontológico adecuado para prevenir complicaciones que pueden aparecer como consecuencia de los cambios hormonales propios de la gestación. Esto es fundamental tanto como para la salud bucal de la embarazada y la del futuro bebé.

Con una dieta bien equilibrada y una correcta higiene dental, se evita que se cumpla el antiguo proverbio “con cada embarazo se pierde un diente”.


Durante los primeros meses, es muy común que el cepillado dental aumente las molestias digestivas tan frecuentes durante el embarazo como las nauseas o los vómitos, lo que lleva a que se descuide la higiene dental, y por este motivo, asociado a los efectos de las hormonas propias del embarazo, puede aparecer gingivitis (inflamación de las encías), que se manifiesta con sangrado de encías y sensibilidad al calor o al frío.

Estas molestias se pueden controlar mediante un cepillado adecuado, que también previene la placa bacteriana, origen de las caries tan molestas.


También es muy importante el uso del hilo dental, para eliminar restos de comida que hayan quedado entre los dientes, inaccesibles para el cepillo.

 

Los dientes del bebé en desarrollo

 

Las deficiencias alimentarias durante este período también pueden ser causa de enfermedades bucales en el bebé, provocando dientes mal calcificados, alteraciones en el esmalte dental, mala alineación de los dientes, trayendo como consecuencia una mala oclusión (mala mordida).
El desarrollo dental del bebé comienza en el primer mes de gestación y necesita para su correcta formación aportes de calcio, magnesio, flúor, fósforo y vitaminas A, D, y C, es decir manteniendo una dieta adecuada durante el embarazo que te aporten todas estas vitaminas y minerales. También la

 

lactancia materna beneficia al bebé, ya que mejora el desarrollo de los arcos dentarios y de los músculos del maxilar inferior, previniendo alteraciones en la oclusión dental.

Es por todo lo de arriba mencionado que debes realizar controles preventivos durante el embarazo y además, debes dar un buen ejemplo a tus hijos, ya que ellos te imitarán en todo lo que hagas. Recuérdalo siempre y no descuides la salud de tu boca ni la del hijo que llevas en tu vientre.

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