Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
Durante este trimestre, lo más probable es que te hagan chequeos cada dos semanas, desde la semana 28 hasta la semana 36. Después de la semana 36 irás a las consultas una vez por semana. He aquí lo que seguramente haga el médico en estas consultas:
Como siempre, el médico comenzará la consulta preguntándote cómo estás, continuará con cualquier tema que haya surgido en la visita anterior y revisará los resultados de los análisis que haya recibido.
Te preguntará si has tenido contracciones, hinchazón, dolores de cabeza u otras molestias. Aunque no lo pregunte, explícale todos los síntomas que tengas, incluso si parecen ser los usuales, tales como fatiga, mal humor o dolores. No te dejes intimidar por la sensación de que está demasiado ocupado para hablar: es posible que vea a docenas de pacientes por día, pero tu embarazo es lo más importante del mundo para ti.
El médico te preguntará cuán a menudo sientes moverse al bebé y te recordará que debes avisarle si te parece que está menos activo que de costumbre.
Te aconsejará que prestes atención a los movimientos y puede pedirte que comiences a contar los movimientos durante un periodo de tiempo determinado todos los días.
Como en el segundo trimestre, se te pesará y tomará la presión arterial. Se te pedirá una muestra de orina para observar si hay signos de preeclampsia, infecciones urinarias u otros problemas. Examinarán tus tobillos, manos y rostro para ver si hay signos de hinchazón.
El médico controlará el ritmo cardiaco del bebé y revisará tu abdomen para estimar el tamaño. También medirá la distancia entre el hueso púbico y la parte superior del útero y la comparará con la edad de desarrollo del bebé y con las medidas de la consulta anterior, para asegurarse de que el índice de crecimiento del bebé sea normal. Si parece que el bebé es demasiado grande o demasiado pequeño, se te hará una ecografía para evaluar su crecimiento y controlar los niveles de líquido amniótico.
Probablemente, ya pueda decirte si el bebé está con la cabeza hacia abajo (la posición ideal para el parto) o de nalgas (con las nalgas hacia abajo). A las 36 semanas aproximadamente, si el médico piensa que se encuentra de nalgas (o no puede asegurarlo), te hará una ecografía para confirmarlo y quizás te ofrezca la opción de realizarte un procedimiento llamado versión cefálica externa para intentar darle la vuelta al bebé.
Quizás no se te realicen rutinariamente exámenes pélvicos en las consultas prenatales, ni siquiera en el tercer trimestre. Muchos médicos no los llevan a cabo, salvo que tengan una preocupación específica, como la posibilidad de un parto prematuro, o para volver a chequear la posición del bebé (si estás cerca de la fecha del parto y la posición no queda clara con el examen abdominal).
Sin embargo, si el embarazo sobrepasa la fecha prevista para el parto, el médico examinará el cuello uterino para ver si está suavizándose, afinándose (adelgazándose) y dilatándose (abriéndose), porque esto puede ayudarle decidir si conviene inducir el parto y cuándo. También intentará determinar si el bebé “se encajó”, es decir, si descendió a la cavidad pélvica para prepararse para el nacimiento. Si la cabeza está bastante baja, puede ser difícil sentirla abdominalmente, aunque es fácil con un examen vaginal.
Si no se te están haciendo rutinariamente exámenes vaginales, pero te encuentras cerca de la fecha del parto y ansiosa por saber qué está pasando, puedes pedir que te hagan uno. (Un examen pélvico en la última etapa del embarazo puede causar una pequeña pérdida de sangre después).
Si tu sangre es Rh-negativo (más del 15% de las mujeres pertenecen a este grupo) y el papá del bebé no lo es (o no se sabe con seguridad), necesitarás hacerte un análisis de sangre a las 28 semanas para comprobar si hay anticuerpos.
A esto le seguirá una inyección de inmunoglobulina-Rh para asegurarte de que no tendrás problemas en este embarazo ni tendrás la posibilidad de tener un bebé Rh-positivo en el futuro. (El análisis de anticuerpos a menudo se hace al final del segundo trimestre, cuando se extrae sangre para la prueba de glucosa).
Entre las 35 y 37 semanas de embarazo, el médico tomará una muestra de la vagina y el recto para descartar la presencia de una infección común llamada estreptococo del grupo B. Si el análisis da positivo, se te administrarán antibióticos durante el parto para evitar que la infección pase al bebé. (Si has tenido infección por el estreptococo del grupo B en el tracto urinario durante este embarazo, no necesitarás realizarte este análisis, porque aunque la infección haya sido tratada, automáticamente se te darán antibióticos durante el parto. Del mismo modo, no se hará el análisis si anteriormente tuviste un bebé con esta infección, porque se te tratará automáticamente durante el parto.)
A continuación, se mencionan otros análisis que se pueden realizarte en este trimestre:
• Si el nivel de glucosa en la sangre fue elevado cuando te hiciste la prueba de estimulación con glucosa y todavía no te has hecho una prueba de tolerancia a la glucosa para determinar si tienes diabetes del embarazo, se te hará al comienzo de este trimestre.
• Es posible que te vuelvan a hacer un análisis de sangre para descartar la presencia de anemia, particularmente si tuviste anemia en las primeras etapas del embarazo.
• Si corres algún riesgo de tener infecciones de transmisión sexual, se te harán nuevos análisis para detectar sífilis, clamidia, gonorrea y VIH.
• Si se encontró que tienes placenta previa o placenta baja en una ecografía anterior, se te hará otra para observar la ubicación de la placenta.
• Si el embarazo es de alto riesgo o tu médico está preocupado por ciertos problemas, ordenará otros estudios (por ejemplo: un perfil biofísico o una prueba no estresante) para asegurarse de que el bebé se está desarrollando bien. El momento y la frecuencia de estos estudios dependerán de las razones para realizarlos. Si el médico está preocupado por el crecimiento del bebé, ordenará ecografías periódicas para medirlo y observar el nivel de fluido amniótico.
• Si tu embarazo es normal, pero ya pasó la fecha prevista para el parto, necesitarás hacerte estudios adicionales para asegurarte de que el bebé está bien. Entre las semanas 40 y 41 de embarazo, te harán un perfil biofísico completo o uno modificado, que incluya una prueba no estresante para evaluar el ritmo cardiaco del bebé y una ecografía para controlar el nivel de líquido amniótico. Usualmente estos estudios se realizan dos veces por semana y ayudan al médico a decidir si es seguro continuar esperando a que el parto comience por sí solo.
Incluso si todo es normal, se te inducirá el parto en caso de no tener al bebé a las 42 semanas. Después de esa fecha, los riesgos para tu salud y la salud de tu hijo crecen enormemente. (Si el cuello uterino está maduro, es posible que te induzcan aún más rápido.)
Si tu médico todavía no lo ha hecho, en las primeras etapas de este trimestre te hablará sobre los síntomas de un parto prematuro y la preeclampsia; además, revisará otros síntomas que requieren una llamada al doctor (como el sangrado vaginal y la disminución de los movimientos fetales).
Revisará los cambios normales que se esperan entre esta visita y la próxima, te hará saber si tiene alguna preocupación específica y te explicará los análisis que puedas necesitar. A medida que se acerque la fecha del parto, te hablará sobre los síntomas del parto y te hará saber cuándo debes llamar.
Éste es el mejor momento para resolver cualquier preocupación pendiente que tengas sobre la forma en que se desenvolverán el parto y el nacimiento.
Algunas preguntas comunes son:
“¿Estará usted conmigo durante el parto?”,
“¿Las enfermeras están presentes constantemente o cada una cuida a muchos pacientes al mismo tiempo?”,
“¿Qué sucede si rompo aguas (la fuente o bolsa) o si me pongo de parto en medio de la noche?”.
Algunos de estos asuntos se tratarán en las clases de preparación para el parto, pero no seas tímida y consulta con el médico todas tus dudas. Asegúrate de hablar sobre tus preocupaciones y preferencias para el parto. Elaborar un plan de nacimiento puede ayudarte a tener una idea más clara de lo que deseas.
Como quizás no estés en condiciones de tomar decisiones importantes después del parto, ahora es el momento de informar al médico si quieres que se realice la circuncisión a tu bebé varón, si planeas amamantar, y qué tipo de método anticonceptivo quieres utilizar después de tener al bebé. (Por supuesto, después siempre puedes cambiar de parecer). Y si todavía no encontraste un pediatra para el bebé, el médico quizás pueda darte algunas referencias.
La inyección de inmunoglobulina de Rh está compuesta por una pequeña dosis de anticuerpos extraídos de donantes de sangre, que eliminan todas las células sanguíneas Rh positivas del sistema y luego inducen al sistema inmunitario a generar sus propios anticuerpos. Los anticuerpos donados son exactamente como los tuyos, pero la dosis no es lo suficientemente grande como para causar problemas al bebé.
Esto se denomina inmunización pasiva: para que funcione, debes ponerte la inyección en las 72 horas siguientes a cualquier posible exposición a la sangre del bebé. La protección tendrá efecto durante 12 semanas. Si tu médico sospecha que más de una onza (aprox. 30 mililitros) de sangre de tu bebé se mezcló con la tuya (por ejemplo, si tuviste un accidente), podrías necesitar una segunda inyección.
La inyección se aplica de forma intramuscular en el brazo o nalga. Puedes sentir un poco de dolor en el área o tener un poco de fiebre. No se conocen otros efectos colaterales. La inyección no presenta riesgos independientemente de si la sangre de tu bebé es Rh positiva o no.
En primer lugar, ten en cuenta que es muy poco probable que eso suceda con un buen control prenatal y la administración de inmunoglobulina de Rh cuando sea necesario. Además, aun sin tratamiento, las posibilidades de generar los anticuerpos y quedar Rh sensibilizada son sólo del 50 por ciento, incluso después de varios embarazos Rh incompatibles.
Sin embargo, si no te pones la inyección, quedas Rh sensibilizada y el bebé es Rh positivo, es probable que sufra la enfermedad Rh (enfermedad hemolítica). Tus anticuerpos atravesarán la placenta y atacarán el factor Rh en la sangre Rh positiva del bebé como si fuera una sustancia extraña, destruyendo sus glóbulos rojos y produciéndole anemia. La enfermedad puede causar complicaciones que van desde ictericia grave del recién nacido hasta daños cerebrales o, en casos extremos, incluso puede producirse un aborto espontáneo o el nacimiento de un niño sin vida.
Una vez que quedas sensibilizada, tienes los anticuerpos para siempre. Y produces cada vez más en cada embarazo, de modo que el riesgo de contraer la enfermedad Rh es cada vez mayor con cada nuevo bebé. Aunque los médicos tratan de detectar y tratar a la mayor cantidad posible de mujeres, en los Estados Unidos alrededor de 5.000 bebés por año todavía contraen la enfermedad Rh.
Afortunadamente se están encontrando nuevas formas de salvar a los bebés que contraen esta enfermedad. Ahora el médico puede monitorear el nivel de anticuerpos que tienes y llevar un control del estado del bebé durante el embarazo para evaluar si desarrolla la enfermedad. Además puede chequear el estado de los glóbulos rojos de tu bebé por medio de una ecografía Doppler o una amniocentesis.
Si el bebé se desarrolla bien, seguramente tu embarazo llegará a término sin complicaciones. Al nacer, puede que se le haga una “exanguinotransfusión” para reemplazar los glóbulos rojos Rh positivo enfermos por células Rh negativas sanas. Esto estabiliza el nivel de glóbulos rojos y minimiza otros daños que puedan causar los anticuerpos que circulan en su torrente sanguíneo. Con el tiempo, estas células sanguíneas Rh negativas morirán y todos los glóbulos rojos del bebé serán Rh positivo nuevamente pero, para entonces, los anticuerpos agresores ya no existirán.
Si tu bebé está sufriendo, podría ser necesario adelantar el parto o hacerle transfusiones a través del cordón umbilical. El índice de supervivencia de los bebés que reciben una transfusión dentro del útero es muy alto, del 80 al 100 por ciento, a menos que sufran de hidropesía fetal (una complicación causada por anemia grave), en cuyo caso las posibilidades de supervivencia son de alrededor del 40 al 70 por ciento.
Es más, en los casos en que ha habido este problema de isoinmunización grave, se puede hacer un estudio genético a los embriones para evitar este problema incluso antes de que se produzca el embarazo, pero éste es un proceso que requiere técnicas de fecundación in vitro, por lo que sólo se hace en casos graves. Puedes consultar a tu especialista al respecto si tuviste algún problema grave y deseas tener un nuevo embarazo.
Al principio del embarazo te realizarán un análisis de sangre para determinar tu grupo sanguíneo y tu factor Rh, es decir, si tienes el factor Rh (Rhesus), una proteína que la mayoría de las personas tienen en la superficie de los glóbulos rojos. Si tienes el factor Rh, tu condición es Rh positiva. (Aproximadamente el 93 por ciento de los hispanos en los Estados Unidos son Rh positivos.) En caso de que no lo tengas, eres Rh negativa, y deberás tomar ciertas precauciones durante el embarazo.
Si eres Rh negativa, hay muchas posibilidades de que tu sangre sea incompatible con la de tu bebé, quien probablemente sea Rh positivo. Es posible que no lo sepas con certeza hasta el nacimiento, pero en la mayoría de los casos hay que asumir que es así, para mayor seguridad.
Ser “Rh incompatible” generalmente no es perjudicial para ti ni para tu bebé en el primer embarazo. Pero si la sangre del bebé se filtra en la tuya (como puede ocurrir durante algunos momentos del embarazo y durante el parto), tu sistema inmunitario comenzará a producir anticuerpos contra esta sangre Rh positiva. Si eso sucede, puedes quedar “sensibilizada al Rh” y en el próximo embarazo de un bebé Rh positivo, estos anticuerpos pueden atacar la sangre del bebé. Afortunadamente, puedes evitar quedar sensibilizada al Rh mediante la inyección de un medicamento llamado inmunoglobulina de Rh, cuando exista la posibilidad de que tu sangre haya estado expuesta a la sangre de tu bebé.
Si eres Rh negativa y ya has estado embarazada, pero no te pusiste esta inyección, podrás saber si tienes los anticuerpos que atacan la sangre Rh positiva a través de otro análisis sanguíneo prenatal de rutina. (Podrías tenerlos incluso si tuviste un aborto espontáneo o voluntario, si tuviste un embarazo extrauterino (ectópico) o incluso después de una amniocentesis.) En caso de tener los anticuerpos, será demasiado tarde para darte la inyección y, si el bebé es Rh positivo, podrían surgir complicaciones. En caso de no tenerlos, la inyección evitará que se desarrollen.
Si el padre de tu bebé es Rh positivo — como la mayoría de las personas — hay aproximadamente un 70 por ciento de posibilidades de que tu bebé sea Rh positivo. De modo que si eres Rh negativa, es probable que tú y tu bebé sean Rh incompatibles. De hecho, tu médico asumirá que son incompatibles para mayor seguridad. No corres ningún riesgo por ponerte una inyección de inmunoglobulina Rh, incluso si después se ve que no era necesario hacerlo. La tendencia actual es vacunar a toda mujer con Rh negativo, sin ni siquiera hacer la prueba a la pareja.
Por supuesto, si el análisis realizado al padre del bebé muestra que es Rh negativo, tu bebé también será Rh negativo y no necesitarás la inyección. Pero si el padre es Rh positivo (o no sabes si es positivo o negativo) no sabrás con certeza cuál es la condición Rh del bebé hasta su nacimiento a menos que te realices una amniocentesis, un análisis que examina las células fetales a través del líquido amniótico que rodea al bebé en el útero.
Por otro lado, si eres Rh positiva y tu pareja es Rh negativo, puedes tener un hijo Rh negativo. Afortunadamente, no hay de qué preocuparse porque es muy poco probable que el bebé quede expuesto a tu sangre y desarrolle los anticuerpos. Casi siempre sucede al revés.
Normalmente, durante el embarazo la sangre del bebé permanece separada de la tuya y muy pocas células sanguíneas atraviesan la placenta. De hecho, es muy difícil que tu sangre se mezcle de manera significativa hasta que des a luz. Es por ello que la incompatibilidad de Rh generalmente no representa un problema para tu primer bebé. Si la sangre no se mezcla hasta el momento del parto, el bebé nacerá antes de que tu sistema inmunitario pueda producir los anticuerpos suficientes como para causar problemas.
Sin embargo, deberás ponerte la inyección después del parto si el recién nacido es Rh positivo. Si te expusiste a sangre Rh positiva durante el parto, la inyección evitará que tu cuerpo produzca anticuerpos que puedan atacar, en un embarazo futuro, al bebé con sangre Rh positiva. (El equipo médico que te asistió durante el parto tomará una muestra de sangre del talón o del cordón umbilical del bebé inmediatamente después de haber nacido para hacer diversos análisis, entre ellos, el de factor Rh, si fuera necesario.) Sin tratamiento, hay alrededor de un 15 por ciento de posibilidades de que generes anticuerpos; con tratamiento, las posibilidades son cerca del 0 por ciento.
Debido a que un pequeño porcentaje de mujeres Rh negativas (alrededor del 2 por ciento) generan anticuerpos contra la sangre Rh positiva del bebé durante el tercer trimestre, es importante ponerte una inyección a las 28 semanas que te proteja hasta el parto. Además, también debes ponértela en el caso de que la sangre del bebé pueda mezclarse con la tuya, incluidos los siguientes:
• Si has tenido un aborto espontáneo
• Si has tenido un aborto voluntario
• Si has tenido un embarazo extrauterino
• Si has tenido un embarazo molar
• Después de un procedimiento invasivo como una amniocentesis o un análisis de vellosidades coriónicas (CVS, por sus siglas en inglés)
• Si has tenido un parto en el que el niño nació muerto
• Si te realizan una versión cefálica externa para girar a un bebé que viene de nalgas
• Si has sufrido una herida en el abdomen durante el embarazo
• Si has tenido una hemorragia vaginal
En cualquiera de estos casos, recuérdale a tu médico o comadrona que eres Rh negativa y asegúrate de que te pongan la inyección en las siguientes 72 horas.
Durante el embarazo, es común tener más cantidad de flujo de color lechoso que no tiene olor, o que tiene un ligero olor. Esto se debe al aumento de los niveles de estrógeno por un lado y por otro, al aumento de la cantidad de sangre que llega a la vagina y al cuello del útero.
¿Haces ejercicio regularmente?
Es beneficioso hacer algo de ejercicio durante el embarazo. Este es un buen momento para empezar y sería bueno encontrar una clase para hacer ejercicios prenatales.
Muchas mujeres lo encuentran beneficioso el unirse a otras mujeres embarazadas y poder compartir con ellas y motivarse mutuamente.
Otras formas de hacer ejercicio saludable son las caminatas, la natación, yoga, Pilates o una clase de danza para mujeres embarazadas.

Vivir la etapa del embarazo es un privilegio que solamente las mujeres podemos experimentar. A pesar de los trastornos, las molestias y los grandes cambios que se realizan en tu cuerpo, es una buena oportunidad para comenzar la relación con el bebé.
Este ser que se está gestando dentro de ti es parte de ti…y se parecerá a ti. Comienza esa relación entrañable con este pequeño ser que ya está completamente formado. Puedes hablarle…él puede escuchar…y también puedes hacer que participe de la música que escuchas. ¡Quién sabe si algún día no será un importante músico!
Lo importante es que tú te sentirás más cerca de tu hijo – que es un hijo único…y esa relación que tendrás con él para siempre puede empezar ahora.
A continuación mencionamos algunos cuidados a tener en cuenta durante esta etapa de tu embarazo
* Una vez que se haya confirmado tu embarazo puedes hacer una cita para ver el médico por sus recomendaciones. También puedes esperar hasta estar de ocho semanas. También es una buena idea hacer las visitas al médico junto a tu cónyuge.
* Deja de fumar. El fumar aumenta el riesgo de muchos problemas incluyendo el aborto involuntario, problemas de placenta y parto prematuro. También retrasa el crecimiento fetal e incremente el riesgo de mortinatalidad y muerte infantil.
Nunca es tarde para dejar de fumar o reducir la cantidad. Por cada cigarrillo que no enciendes le das a tu bebé mayor oportunidad de crecer saludablemente.
* Deja de beber alcohol. Con un solo vaso por día le incrementas las probabilidades que tu bebé nazca con poco peso y que tenga problemas de aprendizaje, en el habla, la atención, el idioma e hiperactividad. Es mejor evitar el alcohol por completo porque no se sabe el alcance del daño que puede hacer a tu bebé.
* Romance – algunas mujeres se sienten sexy durante el embarazo y gozan de no tener la molestia de la menstruación o de seguir el método de anticoncepción. Otras mujeres sólo quieren dormir en la cama. Pero no te preocupes, es muy posible que esto cambie durante el segundo trimestre – de hecho, muchas mujeres lo llaman el período de la luna de miel del embarazo.