Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
SÍ bien la mayoría de las gestaciones son normales, existen complicaciones que pueden amenazar la vida del niño o niña y de la mujer que lo carga en su vientre.
Cada vez más, los especialistas en gineco-obstetricia y pediatría insisten en la importancia de que todas las futuras madres lleven un control prenatal estricto durante los nueve meses de embarazo; es más, si comienza antes de la concepción mejor.
Diabetes Se presenta en 1 a 3 por ciento de los embarazos y puede ser detectada por pruebas especiales entre las semanas 24 y 28 de gestación. Sus principales síntomas son: sed y hambre en exceso, orina frecuente.
Toda embarazada con diabetes gestacional debe seguir un estricto control prenatal y dieta especial para evitar complicaciones como aborto, parto prematuro, muerte intrauterina o posnatal y malformaciones.
Potidramnios Es normal que durante el embarazo el organismo materno produzca constantemente líquido amniótico, cuyo exceso es eliminado por el feto al tragarlo en pequeñas cantidades.
Pero hay casos en que, por alguna malformación esofágica o como consecuencia de la diabetes Mellitus, el bebé no deglute el líquido y este se acumula por encima de los dos litros normales.
La madre experimenta un aumento excesivo de peso y del tamaño de su vientre, con el riesgo de no poder respirar en forma adecuada al presionarse el diafragma.
La solución es determinar la causa. En caso de diabetes, la madre recibe tratamiento. Si es un problema en el feto, se procede a evacuar el líquido sobrante con una aguja especial que se inserta en el vientre materno.
Alteraciones en la placenta
Las más comunes son
Placenta previa: ocurre cuando esta se inserta sobre o muy cerca del canal del parto, aumentando el riesgo de hemorragias (flujo de sangre roja, clara y brillante, sin dolor) durante la gestación que pueden acabar con la vida del bebé.
Desprendimiento placentario: la placenta se desprende debido a una hipertensión arterial o por un trauma, causando una hemorragia muy peligrosa (flujo rojo oscuro, con coágulos, acompañado de mucho dolor y endurecimiento del abdomen). El manejo, sea cesárea o reposo monitoreado, en ambos casos depende del estado individual de cada paciente y de la madurez del feto.
Prematuridad Todo bebé nacido antes de 37 semanas de gestación, con un peso inferior a 2.500 gramos, es considerado prematuro.
Hay muchos factores que hacen que una mujer inicie su labor de parto antes de tiempo: infecciones no diagnosticadas, abuso del tabaco, mala alimentación, diabetes, gestaciones múltiples, malformaciones fetales, estrés.
El parto prematuro puede ser evitado con reposo, tratamiento y monito-reo si es detectado a tiempo, esto es, antes de que el cuello del útero tenga tres centímetros de dilatación. De lo contrario, el nacimiento no se podrá detener.
Infecciones Para la mujer embarazada y para el feto son muy peligrosas las enfermedades infecciosas, como:
Rubéola: afección viral que, según el tiempo de gestación, produce distintas lesiones en el feto; es más peligrosa durante las primeras ocho semanas de embarazo. La principal recomendación es evitar el contagio, preferiblemente mediante la vacunación de toda niña y adolescente antes de embarazarse.
Toxoplasmosis: la madre se contagia de animales infectados o por ingestión de carne o huevos crudos. Puede originar malformaciones fetales, abortos y partos prematuros.
Listeriosis: animales infectados contagian a la embarazada por contacto directo o al ingerir carne cruda o productos lácteos. Al contaminarse el feto, puede sufrir meningitis, convulsio¬nes, ictericia y otros cuadros graves.
El principal síntoma es un cuadro febril en la madre, semejante a la gripe. La mejor forma de evitarla es con una excelente higiene general.
Sífilis: enfermedad de transmisión sexual que, si no es tratada a tiempo, causa una infección al feto quien desarrollará sífilis congénita y, tras nacer sano, mostrará: afecciones de la mucosa nasal, ampollas en las plantas de los pies y palmas de las manos. Si la embarazada recibe tratamiento a tiempo, el bebé puede nacer sano.*
De allí, la importancia de mantener un control e ir a las citas médicas porque permite al médico detectar y actuar a tiempo ante complicaciones en la gestación, peligros para la salud de la madre y alteraciones en el desarrollo del feto: malformaciones, deficiencias en el crecimiento, colocación inadecuada. También permite determinar la fecha probable del parto.
Este control debe iniciar una vez verificado el embarazo, ya sea en un centro médico o con un especialista privado. Durante las primeras 34 semanas de embarazo, la mujer debe asistir puntualmente a sus citas una vez al mes. Luego, el control será cada quince u ocho días conforme se acerca la fecha probable del parto, según lo indique el médico.
Citología (papanicolau).
Hemograma completo: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, medir hemoglobina, determinar grupo sanguíneo y RH.
Orina general: descarta infecciones de orina.
Toxoplasmosis.
VDRL: descarta sífilis y otras enfermedades relacionadas con el colágeno.
HIV: detección del virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA).
Ultrasonido: uno en cada trimestre del embarazo.
Glicemia: mide los niveles de azúcar.
Artículo proporcionado http://www.hijosconsalud.com
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