Las ecografías se realizan generalmente a través del abdomen, pero también pueden realizarse a través de la vagina. En el caso de una ecografía transabdominal, te deberás recostar en una mesa de reconocimiento con el vientre descubierto y un asistente aplicará un gel sobre la piel, que se siente un poco frío, para facilitar la conducción sonora.

Luego el técnico o tu médico, deslizará el transductor (el aparatito que te ponen sobre el vientre y que se parece un poco a un teléfono) de un lado a otro del estómago para transmitir las ondas sonoras. La computadora traducirá las ondas en las imágenes que verás en el monitor. Al principio puede que no lo veas muy claro, pero si le pides a tu médico o al técnico que te explique, verás con claridad a tu bebé.

Durante la ecografía, el técnico o el médico registra los movimientos del bebé y toma imágenes fotográficas o de video para interpretarlas después. Es posible que estés ansiosa por saber qué es lo que está viendo, pero si es un técnico el que te está realizando la ecografía, quizá no esté autorizado para hacer interpretaciones y es mejor que esperes hasta que tu médico vea los resultados y hable de ellos contigo. En el caso de que prefieras no saber el sexo del bebé, recuérdaselo a quien te esté haciendo el ultrasonido antes de que te revele la sorpresa.

La realización de una ecografía básico dura alrededor de 15 a 20 minutos. Una ecografía más detallado (nivel II), el cual puede requerir un equipo más sofisticado, puede llevar de 30 a 90 minutos o más.

En la actualidad, es más común que las ecografías realizados en el primer trimestre se hagan a través de la vagina, mediante una sonda especialmente diseñada. Este método puede resultar un tanto incómodo, pero en las primeras etapas de embarazo, por lo general, ofrece mejores imágenes que una ecografía transabdominal y puede ser muy útil para el diagnóstico de embarazos extrauterinos y anomalías en el feto.

En el caso de que te hagas una ecografía transabdominal durante el primer trimestre de embarazo, es posible que te pidan que bebas varios vasos de agua con antelación para que tengas la vejiga llena durante el procedimiento. Esto puede resultar algo molesto, pero pasa pronto.


¿Y los ultrasonidos 3-D?


Quizás hayas oído hablar de los ultrasonidos 3-D, que utilizan un equipo especial para mostrar una imagen del bebé casi tan detallada como una fotografía. Algunos expertos argumentan que esta técnica permite una evaluación más precisa de ciertos problemas tales como la espina bífida y el labio leporino. Pero lo cierto es que esta nueva tecnología requiere la presencia de un técnico más especializado y muchos lugares todavía no cuentan con uno.

Algunos centros ofrecen el servicio de ultrasonidos 3-D únicamente para obtener fotos o un video para los padres. Recuerda que en estos centros el personal puede no estar capacitado para orientarte en el caso de que tu ultrasonido revelara un problema. Y como el ultrasonido se realiza sólo para satisfacer un deseo personal, y no con fines médicos, los resultados pueden llegar a ser falsamente tranquilizadores.


¿Tiene importancia el lugar que elija para realizar mi ecografía?


Las ecografías  realizados en centros académicos de vanguardia pueden detectar anomalías hasta un 80 por ciento de las veces, mientras que en lugares tales como el consultorio de un médico — que tienden a contar con equipos de baja tecnología y personal menos experimentado — el nivel de detección puede llegar a bajar hasta el 13 por ciento. Por lo tanto, considera solicitar la presencia de un “técnico en ultrasonidos de diagnóstico médico certificado” para la realización de tu ecografía y un radiólogo u obstetra especializado en ultrasonidos para que interprete los resultados, especialmente en el caso de que otros análisis hayan despertado sospechas acerca de posibles problemas.


¿Conlleva una ecografía algún tipo de riesgo o efectos colaterales?


Los numerosos y extensos estudios realizados a lo largo de los últimos 35 años no han encontrado evidencia de que las ecografías  perjudiquen a los bebés en desarrollo, o que exista un efecto acumulativo por hacerse múltiples ecografías. Los informes de algunos estudios pequeños que sugieren que el procedimiento aumenta la posibilidad de que un bebé nazca con bajo peso, con problemas de audición y del habla, o que sea zurdo, no han sido confirmados por una investigación más rigurosa.


¿Qué sucede si la ecografía muestra la existencia de un problema?


No te asustes. A menudo, un análisis de seguimiento demuestra que un ultrasonido sospechoso no es motivo para preocuparse. Pero en el caso improbable de que el bebé tuviera un problema de salud, la información de la ecografía puede ayudar a tu médico a determinar la manera de brindar los mejores resultados posibles.

Por ejemplo, si existen serios problemas en el ritmo cardiaco, se pueden tratar con medicación mientras el bebé aún está en el útero. Otras anomalías tales como la oclusión del tracto urinario pueden ser sometidas a cirugía aun antes del nacimiento.

Además, tener conocimiento acerca de otros defectos congénitos puede ayudar al médico a decidir la manera más segura para ti de dar a luz y a cómo prepararse para proveer al bebé de los cuidados que necesita inmediatamente después del nacimiento.

También, en el caso de que tengas dudas sobre si debes realizarte una amniocentesis o no, un ultrasonido de nivel II te ayudará a determinar si hay algún problema que requiere esta prueba.

En cualquier caso, la información que proporciona una ecografía  te permite considerar todas las opciones, ya sea la posibilidad de realizar pruebas de probabilidades o genéticas, realizar una intervención clínica mientras el bebé está en el útero, tomar la difícil decisión para muchas de nosotras de terminar un embarazo, o la necesidad de prepararte para el nacimiento de un bebé que necesitará cuidados especiales. Un consejero genético puede ayudarte a sopesar todas las posibilidades y responderá a muchas de tus preguntas.