Los cambios en tu cuerpo

Si has sufrido de dolores de cabeza durante el primer trimestre, puede que ahora ya no tengas tantos. (Muchas mujeres tienen dolores de cabeza a principios del embarazo debido a los cambios hormonales, los cambios en la circulación sanguínea y a la congestión nasal.)

 

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También puedes haber notado una ligera hinchazón en algún momento del embarazo, especialmente en los tobillos y los pies. Esto se llama “edema” y se debe a que los cambios en la química de la sangre hacen que el fluido se retenga en los tejidos. Además el útero, que cada día es más grande, presiona las venas que devuelven la sangre desde la parte inferior del cuerpo hacia el corazón. Como resultado, la circulación en las piernas es más lenta. El edema generalmente empeora al final del día y durante el verano. No obstante, cuando tu bebé nazca, eliminarás todo este exceso de líquido. Por eso es normal orinar más los días después del parto,

 

Mientras tanto, acuéstate del lado izquierdo o levanta las piernas cuando puedas y estira las piernas cuando te sientas. Evita estar sentada o de pie, en un solo lugar por períodos largos.

También intenta hacer ejercicio regularmente para aumentar la circulación y usa medias cancán de soporte (se deben poner cuando te levantas a la mañana) y además zapatos holgados y cómodos.

 

Tal vez pienses que  es mejor beber menos para evitar el hinchazón pero la verdad es que necesitas beber mucho para mantenerte hidratada. De hecho, el mantenerte hidratada prevendrá la retención de líquidos.

 

Una cierta cantidad de edema en las piernas es normal durante el embarazo pero la hinchazón excesiva puede indicar una condición severa llamada preclampsia. Asegúrate de ver el médico si tienes hinchazón severo o repentino de los pies o tobillos o si se hinchan mucho tus manos, la cara o alrededor de los ojos.