Vive las Etapas del Embarazo

Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones

Viernes
Sep 11,2009

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TU BEBE ESTA CRECIENDO

 

 

Esta semana tu bebé tiene el tamaño de una cebolla grandecita o un nabo pequeño.

 

Ya mide casi 13 centímetros y el cordón umbilical, por donde come y respira, está cada día más grueso y más fuerte.

 

Ahora ya puede mover las articulaciones, y comienzan a desarrollarse las glándulas sudoríparas.

 

Los huesos de su esqueleto, que hasta el momento eran cartílago muy blandito, están empezando a endurecerse y llegar a ser hueso. ¡Son más de 200 los huesitos que tiene que endurecer tu bebé! Por eso es muy importante que tomes suficiente calcio.

 

Martes
Sep 8,2009

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Lunes

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan de frutos secos.

·                                  

·                                 Almuerzo: Yogur. Fruta.

·                                  

·                                 Comida: Sopa de fideos. Guiso de patatas y bacalao. Pan integral y fruta fresca.

·                                  

·                                 Merienda: Zumo y tortas de maíz.

·                                  

·                                 Cena: Endibias a la plancha con vinagreta de hierbas.. Tortilla de atún. Pan integral y fruta fresca.

 

Martes

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Arroz con leche casero.

·                                 Almuerzo: Infusión. Dos frutas de temporada.

·                                 Comida: Menestra de verduras. Conejo con salsa de almendras. Pan y fruta fresca.

·                                 Merienda: Cuajada con miel y frutos secos.

·                                 Cena: Ensalada de cebolla y tomate al romero.. Sardinas al horno. Pan y yogur.

 

Miércoles

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan integral con jamón york o de pavo.

·                                 Almuerzo: Frutos secos. Fruta. Yogur.

·                                 Comida: Judías verdes con salsa de sésamo.. Filete de ternera a la plancha con tomate. Pan integral y fruta fresca.

·                                 Merienda: Yogur. Galletas.

·                                 Cena: Crema de verduras. Pimientos verdes italianos rellenos de pollo. Pan integral y fruta fresca.

 

Jueves

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Pan de frutos secos.

·                                 Almuerzo: Infusión. Sándwich de pavo y queso en lonchas.

·                                 Comida: Ensalada mixta con bonito y palitos de cangrejo. Alubias blancas con almejas y setas. Pan integral y fruta fresca.

·                                 Merienda: Fruta fresca y yogur.

·                                 Cena: Sopa de germinados. Revuelto de gambas y ajos frescos. Pan integral y yogur.

 

Viernes

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Yogur con plátano y avellanas.

·                                 Almuerzo: Yogur. Fruta.

·                                 Comida: Ensalada de pasta. Lomo empanado con ajos, perejil y guarnición de champiñones Pan integral y yogur.

·                                 Merienda: Infusión. Biscotes integrales con margarina y mermelada.

·                                 Cena: Sopa de espárragos. Merluza a la plancha con limón. Pan integral y fruta fresca.

 

Sábado

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao. Bollo suizo.

·                                 Almuerzo: Yogur con fruta y frutos secos.

·                                 Comida: Acelga con patata y zanahoria. Verduras al horno con arroz blanco y verdel a la plancha Pan y arroz con leche casero.

·                                 Merienda: Sándwich vegetal con fiambre de pavo.

·                                 Cena: Crema de espinacas. Pizza con jamón york y alcachofas. Pan integral y fruta fresca.

 

Domingo

·                                 Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao o descafeinado. Pan integral con aceite de oliva y atún.

·                                 Almuerzo: Dos frutas variadas. Infusión.

·                                 Comida: Arroz con judías verdes y lomo adobado. Estofado de pavo con champiñones. Pan integral y macedonia de fruta fresca.

·                                 Merienda: Infusión. Bizcocho con requesón

·                                 Cena: Ensalada variada. Tortilla de alcachofas. Pan integral y fruta.

Sábado
Sep 5,2009

 

 

CAMBIOS EN TU CUERPO

 

La parte superior de tu útero está justo a la mitad entre el hueso púbico y el ombligo y los ligamentos redondos que lo apoyan se hacen más gruesos y se estiran a medida que va creciendo.

 

 El flujo de sangre a tu piel aumenta durante el embarazo y esto te da ese ” resplandor del embarazo” tan especial. Además de estar más bella, quizás también te sientas mejor, ahora que todas esas hormonas que tenías circulando por el cuerpo se han relajado un poco y las náuseas te están molestando menos.

 

 

 Y, ahora que ha pasado el primer trimestre, puede que también estés más tranquila porque hay muchas menos posibilidades de que le ocurra algo al bebé.

 

 

¡Falta ya muy poquito para que sientas una de las cosas más maravillosas del embarazo! Dentro de poco comenzarás a notar cómo se mueve tu bebé. Algunas mujeres lo sienten muy pronto, en la semana 16, pero otras tardan un poco más y no experimentan estos movimientos hasta las 18 semanas o incluso más tarde. Y si éste es tu primer bebé, puede que incluso no lo notes hasta las 20 semanas. Además, estas sensaciones varían para cada mujer. Algunas dicen que es como si tuvieran una mariposita dentro, otras lo comparan con burbujas de gas, e incluso algunas lo describen como palomitas de maíz que estuvieran reventando. Y aunque ahora estos movimientos son suaves y te dejen pensando si es o no es, dentro de poco no tendrás la menor duda de que son pataditas.

 

Miércoles
Sep 2,2009

 

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EL  DESARROLLO  DE  TU  BEBE

 

 

Tu bebé tiene esta semana el tamaño de un aguacate, o palta – aproximadamente  unos 11,5 centímetros.

 

En las próximas tres semanas crecerá mucho, tanto que duplicará su peso y su altura. Sus piernitas están ahora mucho más desarrolladas. Tiene la cabeza más recta que antes y sus ojos ya se encuentran más al centro de la cabeza. Los párpados están cerrados, pero mueve los ojitos.

 

Las orejas están casi en la posición correcta y han empezado a crecerle las uñas de los pies. Tanto las uñas de los pies como las de las manos crecen durante todo el embarazo.

 

Sábado
Ago 29,2009

Aunque ya estés comiendo bien, éstos son algunos consejitos para mejorar tu dieta


Las mayoría de las mujeres embarazadas necesitan incrementar las proteínas que toman, ciertas vitaminas como el ácido fólico y minerales como el hierro, y comer algunas calorías extra, para tener más energía. Si crees que no estás comiendo bien, ahora es el momento de asegurarte de que tu alimentación sea más nutritiva y equilibrada. Es muy recomendable que limites la comida basura, porque tiene muchas calorías, pero pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé.

Comer mejor no significa comer más. La creencia de que durante el embarazo hay que comer por dos, ha quedado descartada hace tiempo. Tu bebé sólo necesita que añadas 300 calorías más por día (y 300 calorías no son grandes cantidades de comida, por ejemplo, un jugo, una tortilla y un poco de arroz ya las completan). En total, las calorías que comas durante el día no deben ser más de 2.500. Estas son algunas ideas para alimentarte mejor durante el embarazo.


Ceviches, embutidos, chorizos, quesos blandos y otros


Hay ciertas bacterias que crecen con facilidad en los alimentos que no están cocinados. Estas bacterias pueden causarte una enfermedad llamada listeriosis, que es peligrosa para el bebé. Por ejemplo, el ceviche y el marisco crudo (incluyendo las ostras y el sushi no cocinado), la leche que no esté pasteurizada o los quesos blandos, como el queso fresco, de hoja y asadero, junto con otros como el brie o el camembert, pueden contener estas bacterias. También hay que tener precaución con los embutidos, asi como con chorizos, perros calientes (hot dogs), jamón serrano y con las carnes crudas o poco hechas. Por otro lado, cuando prepares vegetales, es muy recomendable que los laves bien porque pueden tener bacterias que producen listeriosis, salmonella y otras infecciones.


Hay algunos pescados que contienen mercurio, un metal con el que hay que tener bastante precaución porque se cree que puede afectar el desarrollo del feto. La Agencia de Alimentos y Fármacos recomienda limitar el consumo de atún y otros pescados a unas 12 onzas (unos 300 g) por semana. (Encontrarás respuestas a todas tus preguntas sobre qué alimentos son poco recomendables durante el embarazo aquí.)


Beber alcohol,
aunque sea solamente un vaso de vino con la comida, tampoco es recomendable. El alcohol tiene consecuencias serias para la salud del bebé (defectos físicos, problemas de aprendizaje y problemas emocionales). Por eso, muchos médicos recomiendan abstenerse del alcohol durante todo el embarazo. Hay algunas bebidas latinas muy saludables, como las aguas frescas (sin azúcar o con poca azúcar), que puedes utilizar como alternativas para los tragos con alcohol.

La cafeína es también algo con lo que hay que ser prudente. Si te gusta mucho el café, intenta tomar sólo un par de tacitas al día, y asegúrate de que no esté muy cargado, o de que sea descafeinado. Algunos estudios sugieren que más de cuatro tazas de café al día pueden ser perjudiciales para el embarazo y para el bebé. Pero recuerda que la cafeína no está sólo en el café. También está en el té, las sodas, el chocolate y en algunas bebidas latinas como el mate o el guaraná. Muchas de estas bebidas las puedes comprar sin cafeína.


Mejor todavía, puedes reemplazar estos productos con alimentos saludables como leche descremada, jugo de fruta 100 por ciento natural o agua con unas gotas de limón.


Comienza a tomar tus vitaminas prenatales


En un mundo ideal, en el que no existieran las náuseas ni el rechazo a ciertos alimentos, una dieta equilibrada sería todo lo que una futura mamá necesitaría para alimentarse bien. Sin embargo, para asegurarte de que tanto tú como tu bebé están recibiendo todos los nutrientes que necesitan, además de seguir una dieta equilibrada debes tomar las tabletas de vitaminas y minerales prenatales. Asegúrate de que las vitaminas que estás tomando tienen entre 600 y 800 mcg de ácido fólico. La falta de ácido fólico se ha relacionado con defectos como la espina bífida. Más adelante, puede que el médico te recomiende tomar hierro o calcio para asegurarse de que tienes una cantidad suficiente de estos minerales claves.


Si eres vegetariana
estricta (no tomas ni huevos ni leche) o tienes diabetes, diabetes del embarazo, o anemia, o si has tenido una historia previa de bebés nacidos con poco peso, debes hablar con tu médico acerca de tu alimentación y las vitaminas extra que puedes necesitar.

Ten presente que más cantidad de vitaminas no quiere decir mejor: evita las megadosis porque podrían hacerle daño al bebé.


No hagas dietas de adelgazamiento durante el embarazo


Hacer dietas de adelgazamiento durante el embarazo no es recomendable para el desarrollo del bebé ni para tu salud. Muchas de las dietas para perder peso no tienen suficiente hierro, ácido fólico u otras importantes vitaminas y minerales. Recuerda que el aumento de peso es uno de los mejores indicativos de un embarazo saludable. Las mujeres que comen bien y aumentan una cantidad adecuada de peso tienen menos complicaciones. Por eso, si estás comiendo frutas y vegetales frescos, proteínas magras, granos integrales, y estás aumentando de peso, puedes estar tranquila, porque todo va bien.


Aumenta de peso gradualmente


En general debes intentar aumentar entre 25 y 35 libras (11 y 16 kg) si comenzaste el embarazo con el peso recomendado. Si estabas por debajo de tu peso normal al quedarte embarazada, puedes aumentar un poquito más, entre 28 y 40 libras (13 y 18 kg). Y si tenías sobrepeso al comienzo del embarazo, debes intentar poner unas poquitas libras menos, entre 15 y 25 libras (7 y 11 kg). Si padecías obesidad antes de quedar embarazada, se recomienda no subir más de 15 libras (7 kg). Si mides menos de 5′ 2″, (1,60 m), eres una adolescente, o esperas más de un bebé, debes hablar con tu doctor sobre el peso que debes aumentar, porque será diferente al arriba indicado.

La forma en la que subes de peso es tan importante, o incluso más, como la cantidad total que aumentes . Debes intentar subir de peso de una forma gradual y constante durante el primer trimestre del embarazo, aproximadamente entre 2 y 5 libras en total (entre 0,9 y 2 kg). La mayor cantidad de peso se aumenta en el último trimestre (más o menos una libra por semana, o medio kilo), porque es en ese momento cuando el bebé está creciendo más.


Haz comidas ligeras cada cuatro horas


Aunque tú no tengas hambre, puede que tu bebé esté hambriento. Si las náuseas, el rechazo que quizás sientes por ciertos alimentos, la acidez o la indigestión te están quitando las ganas de comer, intenta comer de cinco a seis comidas ligeras, en vez de tres grandes. Será más fácil para tu cuerpo digerirlas. No te saltes comidas, incluso si no tienes hambre, porque el bebé necesita recibir alimento de forma regular.


Come meriendas saludables


Las meriendas saludables o bajas en calorías son las que proporcionan no más de 150 calorías por porción. Las más adecuadas son los alimentos naturales, como las frutas, los vegetales y los productos lácteos como el yogur. No se trata de decirle adiós a todos los dulces por el hecho de estar embarazada, pero es una buena idea dejar la bollería industrial y los postres con mucho azúcar para ocasiones especiales.


Revisado por la nutricionista Claudia González

Miércoles
Ago 26,2009

 


A las futuras mamás menos jovencitas a menudo les preocupa que su edad pueda afectar el embarazo y el nacimiento de su bebé. Además, muchas mujeres creen que las someterán a pruebas e intervenciones adicionales debido a sus años. Es importante saber hasta qué punto estas preocupaciones reflejan o no la realidad.


¿Hay en la actualidad más mamás que tienen los bebés más tarde?


Los datos estadísticos referentes a los nacimientos en los últimos 20 años señalan una importante tendencia general a retrasar la maternidad hasta después de los 30.


¿De qué manera la edad afecta la fertilidad?


Hay algunas cuestiones importantes que las mujeres deben considerar al optar por retrasar la maternidad. A partir de los 30 años ocurre una reducción gradual en la fertilidad, de manera que la pareja podría tardar más en concebir, o enfrentarse con algunos problemas de infertilidad. Ésta es, precisamente, la franja de edad en que las mujeres más se someten a tratamientos de fertilidad.


¿De qué manera la edad afecta el embarazo?


En el pasado, las madres de más edad eran aquéllas que ya tenían familia numerosa y esperaban otro bebé. El hecho de haber tenido varios embarazos, a veces daba lugar a complicaciones. Hoy en día, las madres de edad más avanzada suelen ser mujeres que han optado voluntariamente por empezar más tarde sus familias.

Desafortunadamente, aunque estas mamás suelen estar en buena forma física, simplemente debido a su edad tienen más probabilidades de haber desarrollado ciertas condiciones médicas, como diabetes, algunos problemas relacionados con hipertensión o fibromas uterinos, los cuales pueden afectar el embarazo y el nacimiento del bebé. Los estudios sobre el efecto de la edad materna en el embarazo y el nacimiento también dan a conocer un aumento en la frecuencia de complicaciones del embarazo, como hipertensión, diabetes gestacional, hemorragias durante el tercer trimestre, y ubicación baja de la placenta.


Si tienes más de 35 años al quedar encinta, la atención prenatal que recibas también podría variar. Después de los 35, hasta a las futuras mamás más saludables y en forma se les hacen más pruebas prenatales y ecografías (ultrasonidos) que a las embarazadas más jóvenes. También se practica la amniocentesis más a menudo a las mujeres mayores de 35 años, y estas madres tienen una mayor probabilidad de estar bajo el cuidado de un especialista. Algunos expertos opinan que esto refleja tanto la ansiedad de los médicos, como las necesidades reales de la madre y el bebé, o sea que si buscas un tratamiento más moderado, asegúrate de hacer preguntas sobre las pruebas o intervenciones que te sugieran hacer.

¿Qué efecto tiene la edad de la madre en el bebé?


Es sabido que las madres de edad más avanzada tienen un mayor riesgo de tener un bebé con síndrome de Down. Por ejemplo, la posibilidad de que esto ocurra es una en 300 aproximadamente, cuando se tiene 35 años. Sin embargo, cuando se tiene 25 años es sólo una en 1.250. Hay otras anomalías cromosómicas mucho más raras, como los síndromes de Patau y de Edward, cuyas incidencias también aumentan con la edad materna. La prueba de translucencia de la nuca fetal y otros exámenes pueden ofrecer una idea del riesgo aproximado, y el análisis de las vellosidades coriónicas (CVS) y la amniocentesis pueden proporcionar un diagnóstico definitivo, el cual permite que la mujer se prepare si va a tener un bebé con necesidades especiales o tome la decisión de interrumpir el embarazo si así lo desea. Ninguna mujer tiene que someterse a estas pruebas si prefiere no conocer el resultado.

A pesar del aumento de algunos riesgos asociados con la edad de la madre, es importante recordar que la gran mayoría de los bebés nacen sanos y, a excepción de las anomalías cromosómicas, los estudios indican que el riesgo de malformaciones congénitas en bebés nacidos de madres maduras no es mayor que para los hijos de las mamás más jóvenes.

¿Cómo puede la edad afectar el parto en sí?


Hay una marcada tendencia a aumentar las intervenciones médicas cuantos más años tenga la madre. Las mujeres de 35 años en adelante tienen una mayor probabilidad de tener un parto inducido, un diagnóstico de sufrimiento fetal, una anestesia epidural, o un parto con fórceps o ventosa, y prácticamente todos los estudios están de acuerdo en que la tasa de partos por cesárea crece con el aumento de la edad. Sin embargo, este aumento no parece estar relacionado con ningún problema específico. La pregunta es: ¿Cuántas de estas intervenciones son realmente necesarias y cuántas resultan de la percepción generalizada de que las madres de más edad tienen embarazos de “alto riesgo”? Una vez que se interrumpe el transcurso natural del parto con la primera intervención, no es raro que esto desencadene un “efecto dominó”, provocando una serie de intervenciones. Así como con el embarazo, si quieres darle una oportunidad al proceso fisiológico natural del parto, infórmate bien y prepárate para hacer preguntas.

Existe, sin embargo, un pequeño pero serio riesgo para los bebés de madres de edad más avanzada. Inexplicablemente, un mayor número de bebés mueren antes de nacer, al final del embarazo, en este grupo de mujeres (1 de cada 440 embarazos de mujeres de 35 años o más, contra 1 de cada 1.000 embarazos de mujeres más jóvenes). Por este motivo, los médicos suelen vigilar más a las madres embarazadas que tienen más de 35 años durante las últimas semanas del embarazo.


¿A la hora del parto, ¿cuál es la ventaja de ser una mamá mayor de 35 años?


A pesar de los riesgos reales, supuestos o potenciales, todos los estudios coinciden en que, para el bebé, el resultado final es tan favorable como para los nacidos de madres jóvenes, según lo demuestran las puntuaciones de Apgar, que evalúan el bienestar del bebé inmediatamente después del parto, y las demás pruebas y revisiones médicas que se hacen durante la niñez.

En el área psicológica, las mamás “mayores” también podrían tener una ventaja. Un estudio indica que ellas tienen menos miedo de sentirse desamparadas o impotentes, y de perder el control durante el parto que las mujeres más jóvenes. Otra ventaja de los años es que también pueden brindarte más resistencia y valor.

¿Cuáles son las ventajas de tener hijos después de los 35 años?


Es probable que las mujeres de treinta y cuarenta y tantos años tengan un estilo de vida más sano, comprendan mejor las necesidades de su organismo, y se cuiden más en lo que se refiere a la preparación física y la nutrición. Hay estudios que señalan que las mujeres de edad más avanzada tienen una imagen más positiva de su cuerpo y que toleran con mayor facilidad los síntomas típicos del embarazo, como acidez estomacal o frecuencia urinaria. A esta edad, las mujeres también se sienten más seguras de sí mismas, saben más lo que quieren, y tienen la habilidad social necesaria para conseguirlo.


¿Cuáles son las desventajas de ser madre después de los 35 años?


Tal vez la mayor dificultad sea que a esa edad es probable que tu vida tenga ya una rutina cómoda, y que estés disfrutando de una carrera exitosa y una relación de pareja con toda la libertad e independencia que supone el no tener que cuidar de un pequeñín. Encontrarte de repente con la responsabilidad de cuidar a un bebé las 24 horas del día, puede parecerte difícil. Además, puesto que la mayoría de las mujeres ganan mejores sueldos a los 35 ó 40 que a los 25, podría haber una reducción significativa en los ingresos familiares si planeas dejar tu trabajo para dedicarte al bebé.

¿Cuáles son las ventajas de ser una madre “mayor”?


Una de las grandes ventajas de la maternidad tardía es que probablemente te sientas mucho más segura de ti misma a esta edad que hace diez o quince años. Financieramente, es posible que tu pareja y tú estén ya mejor situados, lo cual puede calmar muchas ansiedades. Además, probablemente ya has tenido ocasión de disfrutar ampliamente de salidas nocturnas y diversiones que no son apropiadas para una familia con niños y te sea menos difícil reducir este tipo de actividades que si tuvieras 20 años.

Información de BabyCenter

Jueves
Ago 20,2009

 


 


Información general


Una bebita recién nacida tiene hasta 450.000 óvulos almacenados en sus ovarios. Cuando comienza a menstruar aproximadamente entre los 10 y 14 años, se producirá cada mes la maduración de uno de estos óvulos. El óvulo es liberado por el ovario y lo captan los extremos de la trompa de Falopio, que lo transportan, mediante un suave movimiento ondulatorio, hacia el útero. Si el óvulo es fecundado por un espermatozoide durante su recorrido, se implantará cuando llegue al útero para formar un bebé y la placenta. Si no hay fecundación, el óvulo será expulsado, junto con la membrana que recubre el útero, cuando tengas el periodo.


¿Qué se entiende por ciclo menstrual normal?


Un ciclo menstrual promedio dura 28 días, y se cuenta desde el primer día de un periodo hasta el día antes del siguiente. Algunas mujeres tienen ciclos mucho más cortos, hasta de 23 días solamente, y otras tienen ciclos mucho más largos, de hasta 35 días. Si tu ciclo es más corto o más largo probablemente no sea normal y debas consultarle a tu médico. También deberías hacer una consulta médica si sangras entre tus periodos o después de tener relaciones.


Cómo funcionan las hormonas


El ciclo menstrual está bajo el control de una serie de hormonas producidas en varias partes del organismo:

hormona liberadora de gonadotropina o gonadoliberina (producida en el hipotálamo, que está ubicado en el cerebro)

• Hormona folículoestimulante o folitropina (producida en la hipófisis, que también está ubicada en el cerebro)

• Hormona luteinizante o lutropina (producida en la hipófisis)

estrógeno

 (producido en los ovarios)

progesterona (producida también en los ovarios)

Todo el proceso tiene su origen en el cerebro, cuando la gonadoliberina (GnRh) producida en el hipotálamo viaja a la hipófisis y le ordena a ésta que libere folitropina (FSH). La FSH viaja por el organismo a través del torrente sanguíneo y estimula los ovarios para que comiencen a madurar algunos óvulos. Entre 15 y 20 sacos contenedores de óvulos, denominados folículos, comienzan luego a madurar en los ovarios. Un folículo (muy de vez en cuando pueden ser dos o más) se desarrolla más rápido que todos los demás.

La FSH también estimula los ovarios para que produzcan estrógeno. Esto hace que los óvulos maduren y que las paredes del útero comiencen a engrosarse como preparación para el embarazo, en caso que ocurriese la fecundación.


Ovulación: se libera el óvulo


Cuando los niveles de estrógeno aumentan, la FSH disminuye momentáneamente y luego vuelve a aumentar acompañada de un importante incremento en los niveles de lutropina (LH) proveniente de la hipófisis. Es esta hormona la que desencadena la ovulación: el momento en que el óvulo más maduro sale de su saco y abandona el ovario. El óvulo es inmediatamente captado por los extremos de la trompa de Falopio.

Normalmente el cuello del útero (también conocido como cérvix) produce un moco espeso y opaco que los espermatozoides no pueden penetrar. Sin embargo, justo antes de la ovulación, el estrógeno modifica el mucus cervical haciéndolo delgado, transparente y elástico. Así se crea el medio apto para que los espermatozoides naden por el cuello uterino, lleguen al útero y se dirijan hacia las trompas de Falopio, lugar donde puede producirse la fecundación.


Después de la ovulación


En el ovario, el folículo ahora vacío se colapsa y se convierte en un cuerpo lúteo. Esta pequeña masa amarilla de células comienza a producir la hormona progesterona. La progesterona modifica al moco en el cuello uterino para que se vuelva nuevamente impenetrable a los espermatozoides. También actúa en las paredes del útero, que se vuelven gruesas y esponjosas como resultado de un mayor riego sanguíneo, y así quedan listas para recibir al óvulo fecundado. Al aumentar tus niveles de progesterona, posiblemente notes tus pechos inflamados y sientas una especie de hormigueo. La hipófisis interrumpe la producción de FSH para que no maduren más óvulos en tus ovarios.


Si se produce la fecundación…


Si el óvulo es fecundado en la trompa de Falopio, viajará para anidarse en las paredes del útero. En esta etapa de implantación el óvulo fecundado se compone de alrededor de 150 células. El recorrido desde el ovario hasta el útero lleva alrededor de cinco días. Los niveles de progesterona seguirán estando altos y posiblemente comiences a sentir los primeros síntomas del embarazo.


Si no se produce la fecundación…


Si el óvulo no es fecundado o no se implanta con éxito, comienza a desintegrarse y el cuerpo lúteo se encoge. Los niveles de estrógeno y progesterona disminuyen y las paredes del útero comienzan a producir prostaglandinas. Estas sustancias químicas producen cambios en el torrente sanguíneo que llega al útero, desintegrando las paredes del útero y estimulando al útero para que se contraiga. Comienza tu periodo y las paredes del útero se eliminan junto con el óvulo no fecundado, y el ciclo menstrual comienza nuevamente.

 

 

Información obtenida de Baby Center

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lunes
Ago 17,2009

¿Cómo actúa la inyección para evitar que se generen los anticuerpos?


La inyección de inmunoglobulina de Rh está compuesta por una pequeña dosis de anticuerpos extraídos de donantes de sangre, que eliminan todas las células sanguíneas Rh positivas del sistema y luego inducen al sistema inmunitario a generar sus propios anticuerpos. Los anticuerpos donados son exactamente como los tuyos, pero la dosis no es lo suficientemente grande como para causar problemas al bebé.

Esto se denomina inmunización pasiva: para que funcione, debes ponerte la inyección en las 72 horas siguientes a cualquier posible exposición a la sangre del bebé. La protección tendrá efecto durante 12 semanas. Si tu médico sospecha que más de una onza (aprox. 30 mililitros) de sangre de tu bebé se mezcló con la tuya (por ejemplo, si tuviste un accidente), podrías necesitar una segunda inyección.

La inyección se aplica de forma intramuscular en el brazo o nalga. Puedes sentir un poco de dolor en el área o tener un poco de fiebre. No se conocen otros efectos colaterales. La inyección no presenta riesgos independientemente de si la sangre de tu bebé es Rh positiva o no.


¿Qué le sucederá a mi bebé si genero los anticuerpos?


En primer lugar, ten en cuenta que es muy poco probable que eso suceda con un buen control prenatal y la administración de inmunoglobulina de Rh cuando sea necesario. Además, aun sin tratamiento, las posibilidades de generar los anticuerpos y quedar Rh sensibilizada son sólo del 50 por ciento, incluso después de varios embarazos Rh incompatibles.

Sin embargo, si no te pones la inyección, quedas Rh sensibilizada y el bebé es Rh positivo, es probable que sufra la enfermedad Rh (enfermedad hemolítica). Tus anticuerpos atravesarán la placenta y atacarán el factor Rh en la sangre Rh positiva del bebé como si fuera una sustancia extraña, destruyendo sus glóbulos rojos y produciéndole anemia. La enfermedad puede causar complicaciones que van desde ictericia grave del recién nacido hasta daños cerebrales o, en casos extremos, incluso puede producirse un aborto espontáneo o el nacimiento de un niño sin vida.

Una vez que quedas sensibilizada, tienes los anticuerpos para siempre. Y produces cada vez más en cada embarazo, de modo que el riesgo de contraer la enfermedad Rh es cada vez mayor con cada nuevo bebé. Aunque los médicos tratan de detectar y tratar a la mayor cantidad posible de mujeres, en los Estados Unidos alrededor de 5.000 bebés por año todavía contraen la enfermedad Rh.

Afortunadamente se están encontrando nuevas formas de salvar a los bebés que contraen esta enfermedad. Ahora el médico puede monitorear el nivel de anticuerpos que tienes y llevar un control del estado del bebé durante el embarazo para evaluar si desarrolla la enfermedad. Además puede chequear el estado de los glóbulos rojos de tu bebé por medio de una ecografía Doppler o una amniocentesis.

Si el bebé se desarrolla bien, seguramente tu embarazo llegará a término sin complicaciones. Al nacer, puede que se le haga una “exanguinotransfusión” para reemplazar los glóbulos rojos Rh positivo enfermos por células Rh negativas sanas. Esto estabiliza el nivel de glóbulos rojos y minimiza otros daños que puedan causar los anticuerpos que circulan en su torrente sanguíneo. Con el tiempo, estas células sanguíneas Rh negativas morirán y todos los glóbulos rojos del bebé serán Rh positivo nuevamente pero, para entonces, los anticuerpos agresores ya no existirán.

Si tu bebé está sufriendo, podría ser necesario adelantar el parto o hacerle transfusiones a través del cordón umbilical. El índice de supervivencia de los bebés que reciben una transfusión dentro del útero es muy alto, del 80 al 100 por ciento, a menos que sufran de hidropesía fetal (una complicación causada por anemia grave), en cuyo caso las posibilidades de supervivencia son de alrededor del 40 al 70 por ciento.

Es más, en los casos en que ha habido este problema de isoinmunización grave, se puede hacer un estudio genético a los embriones para evitar este problema incluso antes de que se produzca el embarazo, pero éste es un proceso que requiere técnicas de fecundación in vitro, por lo que sólo se hace en casos graves. Puedes consultar a tu especialista al respecto si tuviste algún problema grave y deseas tener un nuevo embarazo.

 

Jueves
Ago 13,2009

¿Cuál es mi “factor Rh” y por qué necesito saberlo?


Al principio del embarazo te realizarán un análisis de sangre para determinar tu grupo sanguíneo y tu factor Rh, es decir, si tienes el factor Rh (Rhesus), una proteína que la mayoría de las personas tienen en la superficie de los glóbulos rojos. Si tienes el factor Rh, tu condición es Rh positiva. (Aproximadamente el 93 por ciento de los hispanos en los Estados Unidos son Rh positivos.) En caso de que no lo tengas, eres Rh negativa, y deberás tomar ciertas precauciones durante el embarazo.

Si eres Rh negativa, hay muchas posibilidades de que tu sangre sea incompatible con la de tu bebé, quien probablemente sea Rh positivo. Es posible que no lo sepas con certeza hasta el nacimiento, pero en la mayoría de los casos hay que asumir que es así, para mayor seguridad.

Ser “Rh incompatible” generalmente no es perjudicial para ti ni para tu bebé en el primer embarazo. Pero si la sangre del bebé se filtra en la tuya (como puede ocurrir durante algunos momentos del embarazo y durante el parto), tu sistema inmunitario comenzará a producir anticuerpos contra esta sangre Rh positiva. Si eso sucede, puedes quedar “sensibilizada al Rh” y en el próximo embarazo de un bebé Rh positivo, estos anticuerpos pueden atacar la sangre del bebé. Afortunadamente, puedes evitar quedar sensibilizada al Rh mediante la inyección de un medicamento llamado inmunoglobulina de Rh, cuando exista la posibilidad de que tu sangre haya estado expuesta a la sangre de tu bebé.

Si eres Rh negativa y ya has estado embarazada, pero no te pusiste esta inyección, podrás saber si tienes los anticuerpos que atacan la sangre Rh positiva a través de otro análisis sanguíneo prenatal de rutina. (Podrías tenerlos incluso si tuviste un aborto espontáneo o voluntario, si tuviste un embarazo extrauterino (ectópico) o incluso después de una amniocentesis.) En caso de tener los anticuerpos, será demasiado tarde para darte la inyección y, si el bebé es Rh positivo, podrían surgir complicaciones. En caso de no tenerlos, la inyección evitará que se desarrollen.


¿Qué posibilidades hay de que mi bebé y yo seamos Rh incompatibles?


Si el padre de tu bebé es Rh positivo — como la mayoría de las personas — hay aproximadamente un 70 por ciento de posibilidades de que tu bebé sea Rh positivo. De modo que si eres Rh negativa, es probable que tú y tu bebé sean Rh incompatibles. De hecho, tu médico asumirá que son incompatibles para mayor seguridad. No corres ningún riesgo por ponerte una inyección de inmunoglobulina Rh, incluso si después se ve que no era necesario hacerlo. La tendencia actual es vacunar a toda mujer con Rh negativo, sin ni siquiera hacer la prueba a la pareja.

Por supuesto, si el análisis realizado al padre del bebé muestra que es Rh negativo, tu bebé también será Rh negativo y no necesitarás la inyección. Pero si el padre es Rh positivo (o no sabes si es positivo o negativo) no sabrás con certeza cuál es la condición Rh del bebé hasta su nacimiento a menos que te realices una amniocentesis, un análisis que examina las células fetales a través del líquido amniótico que rodea al bebé en el útero.

Por otro lado, si eres Rh positiva y tu pareja es Rh negativo, puedes tener un hijo Rh negativo. Afortunadamente, no hay de qué preocuparse porque es muy poco probable que el bebé quede expuesto a tu sangre y desarrolle los anticuerpos. Casi siempre sucede al revés.


¿Cómo puede filtrarse en mi sangre la sangre del bebé?


Normalmente, durante el embarazo la sangre del bebé permanece separada de la tuya y muy pocas células sanguíneas atraviesan la placenta. De hecho, es muy difícil que tu sangre se mezcle de manera significativa hasta que des a luz. Es por ello que la incompatibilidad de Rh generalmente no representa un problema para tu primer bebé. Si la sangre no se mezcla hasta el momento del parto, el bebé nacerá antes de que tu sistema inmunitario pueda producir los anticuerpos suficientes como para causar problemas.

Sin embargo, deberás ponerte la inyección después del parto si el recién nacido es Rh positivo. Si te expusiste a sangre Rh positiva durante el parto, la inyección evitará que tu cuerpo produzca anticuerpos que puedan atacar, en un embarazo futuro, al bebé con sangre Rh positiva. (El equipo médico que te asistió durante el parto tomará una muestra de sangre del talón o del cordón umbilical del bebé inmediatamente después de haber nacido para hacer diversos análisis, entre ellos, el de factor Rh, si fuera necesario.) Sin tratamiento, hay alrededor de un 15 por ciento de posibilidades de que generes anticuerpos; con tratamiento, las posibilidades son cerca del 0 por ciento.

Debido a que un pequeño porcentaje de mujeres Rh negativas (alrededor del 2 por ciento) generan anticuerpos contra la sangre Rh positiva del bebé durante el tercer trimestre, es importante ponerte una inyección a las 28 semanas que te proteja hasta el parto. Además, también debes ponértela en el caso de que la sangre del bebé pueda mezclarse con la tuya, incluidos los siguientes:

• Si has tenido un aborto espontáneo

• Si has tenido un aborto voluntario

• Si has tenido un embarazo extrauterino

 

• Si has tenido un embarazo molar

• Después de un procedimiento invasivo como una amniocentesis o un análisis de vellosidades coriónicas  (CVS, por sus siglas en inglés)

• Si has tenido un parto en el que el niño nació muerto

• Si te realizan una versión cefálica externa para girar a un bebé que viene de nalgas

• Si has sufrido una herida en el abdomen durante el embarazo

• Si has tenido una hemorragia vaginal

En cualquiera de estos casos, recuérdale a tu médico o comadrona que eres Rh negativa y asegúrate de que te pongan la inyección en las siguientes 72 horas.

Domingo
Ago 9,2009

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La mayoría de las mujeres embarazadas necesitan incrementar las proteínas que toman, ciertas vitaminas como el ácido fólico y minerales como el hierro, y comer algunas calorías extra, para tener más energía. Si crees que no estás comiendo bien, ahora es el momento de asegurarte de que tu alimentación sea más nutritiva y equilibrada. Es muy recomendable que limites la comida basura, porque tiene muchas calorías, pero pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé.

 

 

Comienza a tomar tus vitaminas prenatales


En un mundo ideal, en el que no existieran las náuseas ni el rechazo a ciertos alimentos, una dieta equilibrada sería todo lo que una futura mamá necesitaría para alimentarse bien. Sin embargo, para asegurarte de que tanto tú como tu bebé están recibiendo todos los nutrientes que necesitan, además de seguir una dieta equilibrada debes tomar las tabletas de vitaminas y minerales prenatales. Asegúrate de que las vitaminas que estás tomando tienen entre 600 y 800 mcg de ácido fólico. La falta de ácido fólico se ha relacionado con defectos como la espina bífida. Más adelante, puede que el médico te recomiende tomar hierro o calcio para asegurarse de que tienes una cantidad suficiente de estos minerales claves.

Si eres vegetariana estricta (no tomas ni huevos ni leche) o tienes diabetes, diabetes del embarazo, o anemia, o si has tenido una historia previa de bebés nacidos con poco peso, debes hablar con tu médico acerca de tu alimentación y las vitaminas extra que puedes necesitar.

 

Ten presente que más cantidad de vitaminas no quiere decir mejor: evita las megadosis porque podrían hacerle daño al bebé.




Aumenta de peso gradualmente


En general debes intentar aumentar entre 25 y 35 libras (11 y 16 kg) si comenzaste el embarazo con el peso recomendado. Si estabas por debajo de tu peso normal al quedarte embarazada, puedes aumentar un poquito más, entre 28 y 40 libras (13 y 18 kg). Y si tenías sobrepeso al comienzo del embarazo, debes intentar poner unas poquitas libras menos, entre 15 y 25 libras (7 y 11 kg). Si padecías obesidad antes de quedar embarazada, se recomienda no subir más de 15 libras (7 kg). Si mides menos de 5′ 2″, (1,60 m), eres una adolescente, o esperas más de un bebé, debes hablar con tu doctor sobre el peso que debes aumentar, porque será diferente al arriba indicado.

La forma en la que subes de peso es tan importante, o incluso más, como la cantidad total que aumentes. Debes intentar subir de peso de una forma gradual y constante durante el primer trimestre del embarazo, aproximadamente entre 2 y 5 libras en total (entre 0,9 y 2 kg). La mayor cantidad de peso se aumenta en el último trimestre (más o menos una libra por semana, o medio kilo), porque es en ese momento cuando el bebé está creciendo más.



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