Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
Al principio del embarazo te realizarán un análisis de sangre para determinar tu grupo sanguíneo y tu factor Rh, es decir, si tienes el factor Rh (Rhesus), una proteína que la mayoría de las personas tienen en la superficie de los glóbulos rojos. Si tienes el factor Rh, tu condición es Rh positiva. (Aproximadamente el 93 por ciento de los hispanos en los Estados Unidos son Rh positivos.) En caso de que no lo tengas, eres Rh negativa, y deberás tomar ciertas precauciones durante el embarazo.
Si eres Rh negativa, hay muchas posibilidades de que tu sangre sea incompatible con la de tu bebé, quien probablemente sea Rh positivo. Es posible que no lo sepas con certeza hasta el nacimiento, pero en la mayoría de los casos hay que asumir que es así, para mayor seguridad.
Ser “Rh incompatible” generalmente no es perjudicial para ti ni para tu bebé en el primer embarazo. Pero si la sangre del bebé se filtra en la tuya (como puede ocurrir durante algunos momentos del embarazo y durante el parto), tu sistema inmunitario comenzará a producir anticuerpos contra esta sangre Rh positiva. Si eso sucede, puedes quedar “sensibilizada al Rh” y en el próximo embarazo de un bebé Rh positivo, estos anticuerpos pueden atacar la sangre del bebé. Afortunadamente, puedes evitar quedar sensibilizada al Rh mediante la inyección de un medicamento llamado inmunoglobulina de Rh, cuando exista la posibilidad de que tu sangre haya estado expuesta a la sangre de tu bebé.
Si eres Rh negativa y ya has estado embarazada, pero no te pusiste esta inyección, podrás saber si tienes los anticuerpos que atacan la sangre Rh positiva a través de otro análisis sanguíneo prenatal de rutina. (Podrías tenerlos incluso si tuviste un aborto espontáneo o voluntario, si tuviste un embarazo extrauterino (ectópico) o incluso después de una amniocentesis.) En caso de tener los anticuerpos, será demasiado tarde para darte la inyección y, si el bebé es Rh positivo, podrían surgir complicaciones. En caso de no tenerlos, la inyección evitará que se desarrollen.
Si el padre de tu bebé es Rh positivo — como la mayoría de las personas — hay aproximadamente un 70 por ciento de posibilidades de que tu bebé sea Rh positivo. De modo que si eres Rh negativa, es probable que tú y tu bebé sean Rh incompatibles. De hecho, tu médico asumirá que son incompatibles para mayor seguridad. No corres ningún riesgo por ponerte una inyección de inmunoglobulina Rh, incluso si después se ve que no era necesario hacerlo. La tendencia actual es vacunar a toda mujer con Rh negativo, sin ni siquiera hacer la prueba a la pareja.
Por supuesto, si el análisis realizado al padre del bebé muestra que es Rh negativo, tu bebé también será Rh negativo y no necesitarás la inyección. Pero si el padre es Rh positivo (o no sabes si es positivo o negativo) no sabrás con certeza cuál es la condición Rh del bebé hasta su nacimiento a menos que te realices una amniocentesis, un análisis que examina las células fetales a través del líquido amniótico que rodea al bebé en el útero.
Por otro lado, si eres Rh positiva y tu pareja es Rh negativo, puedes tener un hijo Rh negativo. Afortunadamente, no hay de qué preocuparse porque es muy poco probable que el bebé quede expuesto a tu sangre y desarrolle los anticuerpos. Casi siempre sucede al revés.
Normalmente, durante el embarazo la sangre del bebé permanece separada de la tuya y muy pocas células sanguíneas atraviesan la placenta. De hecho, es muy difícil que tu sangre se mezcle de manera significativa hasta que des a luz. Es por ello que la incompatibilidad de Rh generalmente no representa un problema para tu primer bebé. Si la sangre no se mezcla hasta el momento del parto, el bebé nacerá antes de que tu sistema inmunitario pueda producir los anticuerpos suficientes como para causar problemas.
Sin embargo, deberás ponerte la inyección después del parto si el recién nacido es Rh positivo. Si te expusiste a sangre Rh positiva durante el parto, la inyección evitará que tu cuerpo produzca anticuerpos que puedan atacar, en un embarazo futuro, al bebé con sangre Rh positiva. (El equipo médico que te asistió durante el parto tomará una muestra de sangre del talón o del cordón umbilical del bebé inmediatamente después de haber nacido para hacer diversos análisis, entre ellos, el de factor Rh, si fuera necesario.) Sin tratamiento, hay alrededor de un 15 por ciento de posibilidades de que generes anticuerpos; con tratamiento, las posibilidades son cerca del 0 por ciento.
Debido a que un pequeño porcentaje de mujeres Rh negativas (alrededor del 2 por ciento) generan anticuerpos contra la sangre Rh positiva del bebé durante el tercer trimestre, es importante ponerte una inyección a las 28 semanas que te proteja hasta el parto. Además, también debes ponértela en el caso de que la sangre del bebé pueda mezclarse con la tuya, incluidos los siguientes:
• Si has tenido un aborto espontáneo
• Si has tenido un aborto voluntario
• Si has tenido un embarazo extrauterino
• Si has tenido un embarazo molar
• Después de un procedimiento invasivo como una amniocentesis o un análisis de vellosidades coriónicas (CVS, por sus siglas en inglés)
• Si has tenido un parto en el que el niño nació muerto
• Si te realizan una versión cefálica externa para girar a un bebé que viene de nalgas
• Si has sufrido una herida en el abdomen durante el embarazo
• Si has tenido una hemorragia vaginal
En cualquiera de estos casos, recuérdale a tu médico o comadrona que eres Rh negativa y asegúrate de que te pongan la inyección en las siguientes 72 horas.
La mayoría de las mujeres embarazadas necesitan incrementar las proteínas que toman, ciertas vitaminas como el ácido fólico y minerales como el hierro, y comer algunas calorías extra, para tener más energía. Si crees que no estás comiendo bien, ahora es el momento de asegurarte de que tu alimentación sea más nutritiva y equilibrada. Es muy recomendable que limites la comida basura, porque tiene muchas calorías, pero pocas de las vitaminas y minerales que necesita tu bebé.
En un mundo ideal, en el que no existieran las náuseas ni el rechazo a ciertos alimentos, una dieta equilibrada sería todo lo que una futura mamá necesitaría para alimentarse bien. Sin embargo, para asegurarte de que tanto tú como tu bebé están recibiendo todos los nutrientes que necesitan, además de seguir una dieta equilibrada debes tomar las tabletas de vitaminas y minerales prenatales. Asegúrate de que las vitaminas que estás tomando tienen entre 600 y 800 mcg de ácido fólico. La falta de ácido fólico se ha relacionado con defectos como la espina bífida. Más adelante, puede que el médico te recomiende tomar hierro o calcio para asegurarse de que tienes una cantidad suficiente de estos minerales claves.
Si eres vegetariana estricta (no tomas ni huevos ni leche) o tienes diabetes, diabetes del embarazo, o anemia, o si has tenido una historia previa de bebés nacidos con poco peso, debes hablar con tu médico acerca de tu alimentación y las vitaminas extra que puedes necesitar.
Ten presente que más cantidad de vitaminas no quiere decir mejor: evita las megadosis porque podrían hacerle daño al bebé.
En general debes intentar aumentar entre 25 y 35 libras (11 y 16 kg) si comenzaste el embarazo con el peso recomendado. Si estabas por debajo de tu peso normal al quedarte embarazada, puedes aumentar un poquito más, entre 28 y 40 libras (13 y 18 kg). Y si tenías sobrepeso al comienzo del embarazo, debes intentar poner unas poquitas libras menos, entre 15 y 25 libras (7 y 11 kg). Si padecías obesidad antes de quedar embarazada, se recomienda no subir más de 15 libras (7 kg). Si mides menos de 5′ 2″, (1,60 m), eres una adolescente, o esperas más de un bebé, debes hablar con tu doctor sobre el peso que debes aumentar, porque será diferente al arriba indicado.
La forma en la que subes de peso es tan importante, o incluso más, como la cantidad total que aumentes. Debes intentar subir de peso de una forma gradual y constante durante el primer trimestre del embarazo, aproximadamente entre 2 y 5 libras en total (entre 0,9 y 2 kg). La mayor cantidad de peso se aumenta en el último trimestre (más o menos una libra por semana, o medio kilo), porque es en ese momento cuando el bebé está creciendo más.
Comer mejor no significa comer más. La creencia de que durante el embarazo hay que comer por dos, ha quedado descartada hace tiempo. Tu bebé sólo necesita que añadas 300 calorías más por día (y 300 calorías no son grandes cantidades de comida, por ejemplo, un jugo, una tortilla y un poco de arroz ya las completan). En total, las calorías que comas durante el día no deben ser más de 2.500.
Estas son algunas ideas para alimentarte mejor durante el embarazo.
Hay ciertas bacterias que crecen con facilidad en los alimentos que no están cocinados. Estas bacterias pueden causarte una enfermedad llamada listeriosis, que es peligrosa para el bebé.
Por ejemplo, el ceviche y el marisco crudo (incluyendo las ostras y el sushi no cocinado), la leche que no esté pasteurizada o los quesos blandos, como el queso fresco, de hoja y asadero, junto con otros como el brie o el camembert, pueden contener estas bacterias.
También hay que tener precaución con los embutidos, asi como con chorizos, perros calientes (hot dogs), jamón serrano y con las carnes crudas o poco hechas. Por otro lado, cuando prepares vegetales, es muy recomendable que los laves bien porque pueden tener bacterias que producen listeriosis, salmonella y otras infecciones.
Hay algunos pescados que contienen mercurio, un metal con el que hay que tener bastante precaución porque se cree que puede afectar el desarrollo del feto. La Agencia de Alimentos y Fármacos recomienda limitar el consumo de atún y otros pescados a unas 12 onzas (unos 300 g) por semana.
Beber alcohol, aunque sea solamente un vaso de vino con la comida, tampoco es recomendable. El alcohol tiene consecuencias serias para la salud del bebé (defectos físicos, problemas de aprendizaje y problemas emocionales). Por eso, muchos médicos recomiendan abstenerse del alcohol durante todo el embarazo. Hay algunas bebidas latinas muy saludables, como las aguas frescas (sin azúcar o con poca azúcar), que puedes utilizar como alternativas para los tragos con alcohol.
La cafeína es también algo con lo que hay que ser prudente. Si te gusta mucho el café, intenta tomar sólo un par de tacitas al día, y asegúrate de que no esté muy cargado, o de que sea descafeinado. Algunos estudios sugieren que más de cuatro tazas de café al día pueden ser perjudiciales para el embarazo y para el bebé. Pero recuerda que la cafeína no está sólo en el café. También está en el té, las sodas, el chocolate y en algunas bebidas latinas como el mate o el guaraná. Muchas de estas bebidas las puedes comprar sin cafeína.
Mejor todavía, puedes reemplazar estos productos con alimentos saludables como leche descremada, jugo de fruta 100 por ciento natural o agua con unas gotas de limón.
Aunque tú no tengas hambre, puede que tu bebé esté hambriento. Si las náuseas, el rechazo que quizás sientes por ciertos alimentos, la acidez o la indigestión te están quitando las ganas de comer, intenta comer de cinco a seis comidas ligeras, en vez de tres grandes. Será más fácil para tu cuerpo digerirlas. No te saltes comidas, incluso si no tienes hambre, porque el bebé necesita recibir alimento de forma regular.
Las meriendas saludables o bajas en calorías son las que proporcionan no más de 150 calorías por porción. Las más adecuadas son los alimentos naturales, como las frutas, los vegetales y los productos lácteos como el yogur. No se trata de decirle adiós a todos los dulces por el hecho de estar embarazada, pero es una buena idea dejar la bollería industrial y los postres con mucho azúcar para ocasiones especiales.
Hacer dietas de adelgazamiento durante el embarazo no es recomendable para el desarrollo del bebé ni para tu salud. Muchas de las dietas para perder peso no tienen suficiente hierro, ácido fólico u otras importantes vitaminas y minerales. Recuerda que el aumento de peso es uno de los mejores indicativos de un embarazo saludable.
Las mujeres que comen bien y aumentan una cantidad adecuada de peso tienen menos complicaciones. Por eso, si estás comiendo frutas y vegetales frescos, proteínas magras, granos integrales, y estás aumentando de peso, puedes estar tranquila, porque todo va bien.
Lunes
· Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan de frutos secos.
· Almuerzo: Yogur. Fruta.
· Comida: Arroz con salsa de tomate. Pechuga de pavo guisada con menestra de verduras. Pan integral y fruta fresca.
· Merienda: Bocadillo de pan integral pintado de mayonesa con atún.
· Cena: Sándwich vegetal con jamón york y tortilla francesa. Pan integral y cuajada con miel y nueces.
Martes
· : Zumo de naranja o kiwi. Infusión. Yogur con muesli.
· : Tortas de maíz y fruta.
· : Patatas en salsa verde. Lomos de dorada con verduras en papillote. Pan integral y fruta fresca.
· : Yogur. Fruta.
· : Espinacas salteadas con pasas y piñones. Almejas salteadas. Pan integral y yogur.
Miércoles
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan de frutos secos con mantequilla y mermelada.
· : Frutos secos. Fruta. Yogur.
· : Lentejas a la levantina. Pechuga de pollo plancha con champiñones. Pan integral y fruta fresca.
· : Descafeinado con leche. Magdalena.
· : Crema de verduras. Trucha asada con pimientas variadas. Pan integral y fruta fresca.
Jueves
· : Zumo de naranja o kiwi. Yogur con muesli.
· : Infusión. Sándwich de pavo y queso en lonchas.
· : Endibias a la plancha con vinagreta de hierbas. Conejo asado con pimientos y patatas fritas. Pan integral y fruta fresca.
· : Galletas y quesito.
· : Sopa de fideos. Tortilla de espinacas. Pan integral y fruta fresca.
Viernes
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Galletas.
· : Yogur. Fruta.
· : Ensalada de tomate y atún. Hamburguesa de arroz y garbanzos con salsa de tomate. Pan integral y fruta.
· : Pan de frutos secos con membrillo.
· : Ensalada templada con gulas con calabacines. Lenguado al microondas con limón. Pan integral y fruta fresca.
Sábado
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao. Magdalenas.
· : Yogur con fruta y frutos secos.
· : Ensalada variada con huevo duro. Espaguetis a la napolitana. Pan integral y yogur.
· : Tortas de arroz. Fruta o zumo.
· : Lomo a la plancha con salteado de champiñones. Pan integral y fruta fresca.
Domingo
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao o descafeinado. Pan integral con aceite de oliva y azúcar.
· : Dos frutas variadas. Infusión.
· : Menestra de verduras. Brocheta de solomillo marinado. Pan integral y yogur.
· : Infusión. Quesada.
· : Sopa de patata. Tortilla de espárragos verdes trigueros y gambas. Pan integral y fruta fresca.
Probablemente hayas aumentado alrededor de dos kilos. Si es un poquito más o un poquito menos, no debes preocuparte demasiado, porque cada mujer aumenta de peso a un ritmo diferente.
Aunque ahora te sientas mejor en general, es posible que aquí y allá todavía aparezcan algunas molestias, como por ejemplo: tener la nariz tapada. El aumento de los estrógenos hace que las membranas mucosas (el tejido que tiene la nariz por dentro), se inflame y por eso puedes producir más mucosidad. Esta molestia es tan común que los médicos hasta le han puesto un nombre: rinitis del embarazo.

Además, a algunas mujeres embarazadas les sangra la nariz de vez en cuando, como resultado del aumento en el volumen de la sangre y la expansión de las venitas internas de la nariz.
Lunes
· Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan de sésamo con miel.
· Almuerzo: Pan integral con atún.
· Comida: Ensalada mixta con huevo duro y pavo. Risotto de arroz integral con champiñones. Pan y cuajada con nueces y miel.
· Merienda: Yogur con frutos secos.
· Cena: Ensalada toledana. Croquetas de bacalao. Pan y fruta fresca.
Martes
· : Zumo de naranja o kiwi. Infusión. Yogur con cereales.
· : Dos frutas frescas.
· : Cardo con refrito de ajo y perejil. Conejo asado con pimientos. Pan y fruta fresca.
· : Sopa de pescado. Chicharro asado con patatas panadera. Pan y cuajada.
Miércoles
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Galletas de avena.
· : Frutos secos. Fruta. Yogur.
· : Patatas en salsa verde. . Albóndigas de ternera con guisantes. Pan y fruta.
· : Descafeinado con leche. Pan de frutos secos.
· : Ensalada de aguacate, uvas y nueces. Tortilla de cebolla. Pan y yogur.
Jueves
· : Fruta fresca. Yogur con muesli.
· : Infusión. Pan con tomate y quesito.
· : Borraja con langostinos a la plancha. Solomillo de cerdo al horno con puré de manzana. Pan y fruta.
· : Descafeinado con leche. Galletas integrales.
· : Ensalada variada. Mini pizzas caseras de atún, queso y cebolleta fresca. Zumo de fruta.
Viernes
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan integral con pavo.
· : Yogur con muesli y fruta.
· : Crema fina de guisantes con almejas a la plancha. Brochetas de pollo a la plancha con lechuga. Pan y fruta.
· : Pan integral con sardinas.
· : Ensalada de tomate. Revuelto de escalibada de berenjenas. Pan y yogur
Sábado
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao. Pan de frutos secos.
· : Pan con jamón de pavo y queso.
· : Espárragos trigueros a la plancha. Guiso de calamares con azafrán. Pan y fruta en almíbar.
· : Petit suisse. Fruta o zumo.
· : Puré de calabacín. Lenguado con cebolla y pimiento verde. Pan y fruta.
Domingo
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao o descafeinado. Magdalena.
· : Infusión. Yogur y nueces.
· : Espaguetis con salsa romesco. Pechuga de pavo a la plancha con limón. Pan y yogur.
· : Dos frutas variadas. Infusión.
· : Dorada a la sal con guarnición de ensalada. Pan y fruta.

Tu bebé ya es del tamaño de una manzana. Mide esta semana alrededor de unos 10 centímetros y pesa unos 70 gramos.
Ahora está respirando líquido, el líquido amniótico en el que flota, porque eso le ayudará a desarrollar los pulmones. Sus piernas ahora crecen más que los brazos y puede mover todos sus articulaciones y extremidades.
Por el momento tiene todavía los ojitos cerrados, pero puede distinguir la claridad. Si te pusieras una linterna sobre el vientre, el bebé se apartaría.
Otra cosa que tu bebé está desarrollando ahora es el sentido del gusto. Hay estudios que muestran que los sabores de los alimentos que comen las mujeres embarazadas acaban en el líquido amniótico. Hay incluso un estudio del Centro Monell de los Sentidos Químicos en Filadelfia, que afirma que los bebés pueden saborear lo que la mamá acaba de comer. También se halló que si comes alimentos sanos durante el embarazo, al bebé pueden empezar a gustarle esos sabores. Así que, ¡nunca es demasiado pronto para enseñar a tu bebé a comer bien!
En caso de que tengas cita para hacerte una ecografía en las próximas semanas (generalmente se hace una ecografía entre las semanas 16 y 20), ¡puede que ya te digan si esperas un niño o una niña! Pero no te desanimes si no te lo pueden decir todavía. Para poder ver con claridad su sexo, el bebé tiene que estar en una posición en la que se le puedan ver los genitales. Si resulta que está todo acurrucado o está de espaldas, por el momento el sexo de tu bebé seguirá siendo un misterio.
Durante el embarazo, es común tener más cantidad de flujo de color lechoso que no tiene olor, o que tiene un ligero olor. Esto se debe al aumento de los niveles de estrógeno por un lado y por otro, al aumento de la cantidad de sangre que llega a la vagina y al cuello del útero.
¿Haces ejercicio regularmente?
Es beneficioso hacer algo de ejercicio durante el embarazo. Este es un buen momento para empezar y sería bueno encontrar una clase para hacer ejercicios prenatales.
Muchas mujeres lo encuentran beneficioso el unirse a otras mujeres embarazadas y poder compartir con ellas y motivarse mutuamente.
Otras formas de hacer ejercicio saludable son las caminatas, la natación, yoga, Pilates o una clase de danza para mujeres embarazadas.

Vivir la etapa del embarazo es un privilegio que solamente las mujeres podemos experimentar. A pesar de los trastornos, las molestias y los grandes cambios que se realizan en tu cuerpo, es una buena oportunidad para comenzar la relación con el bebé.
Este ser que se está gestando dentro de ti es parte de ti…y se parecerá a ti. Comienza esa relación entrañable con este pequeño ser que ya está completamente formado. Puedes hablarle…él puede escuchar…y también puedes hacer que participe de la música que escuchas. ¡Quién sabe si algún día no será un importante músico!
Lo importante es que tú te sentirás más cerca de tu hijo – que es un hijo único…y esa relación que tendrás con él para siempre puede empezar ahora.
Lunes
· Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan tostado con mermelada.
· Almuerzo: Yogur. Fruta.
· Comida: Acelgas a la vasca. Muslo de pollo al horno con limón. Pan y fruta fresca.
· Merienda: Pan tostado con jamón cocido.
· Cena: Ensalada mixta. Revuelto de cebolla y pimiento verde. Pan y yogur.
Martes
· : Zumo de naranja o kiwi. Infusión. Yogur con cereales.
· : Biscotes con quesito y fruta.
· : Caldo de verduras. Solomillo de cerdo al horno en su jugo con braseado mediterráneo. Pan y fruta de temporada.
· : Yogur. Fruta.
· : Ensalada de tomate. Pez espada con guisantes y mejillones salteados. Pan y fruta fresca.
Miércoles
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan tostado con mermelada de fresas.
· : Frutos secos. Fruta.
· : Crema de alubias blancas con verduras. Pechuga de pavo a la plancha con champiñones. Pan y cuajada.
· : Descafeinado con leche. Galletas integrales.
· : Ensalada tibia de espinacas y setas. Tortilla francesa. Pan y fruta de temporada.
Jueves
· : Zumo de naranja o kiwi. Yogur con muesli.
· : Infusión. Pan con atún.
· : Guisantes al tomillo. Redondo de ternera con ensalada. Pan y fruta del tiempo .
· : Dos frutas.
· : Sopa de trucha. Sardinas a la plancha con salsa de tomate casera. Pan y yogur.
Viernes
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan con jamón cocido.
· : Yogur. Fruta.
· : Tostas de arroz con pimientos asados, y vinagreta de maíz. Filete de ternera a la plancha con ensalada. Pan y yogur.
· : Pan con queso y membrillo.
· : Arroz salvaje y cebada en ensalada con calabacín y bonito. Emparedado de jamón york y queso. Pan y yogur.
Sábado
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao. Galletas de avena.
· : Yogur con fruta y muesli.
· : Ensalada con tiras de pollo. Cuscús con frutos secos y verduritas. Pan y yogur.
· : Tortas de arroz. Fruta o zumo.
· : Pescadilla a la plancha con un poco de mayonesa ligera casera y lechuga. Pan y fruta de temporada.
Domingo
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao o descafeinado. Bizcocho.
· : Infusión. Cuajada con miel y nueces.
· : Ensalada mixta. Lasaña de verduras y requesón. Pan e infusión.
· : Fruta fresca. Galletas.
· : Ensalada de cogollos. Rollitos de tortilla rellenos de verdura. Pan y fruta fresca.
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