Vive las Etapas del Embarazo

Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones

Viernes
dic 24,2010

 


¿Por qué me duelen las caderas y las ingles ahora que estoy embarazada?

Las dos mitades de la pelvis se conectan por delante a través de una articulación rígida llamada sínfisis púbica. Esta articulación está reforzada por una densa red de ligamentos, lo que quiere decir que, bajo condiciones normales, se producen muy pocos movimientos. Para que tu bebé pase a través de la pelvis más fácilmente, tu cuerpo produce una hormona llamada relaxina, que ablanda los ligamentos de la pelvis. En consecuencia, estas articulaciones se mueven más durante el embarazo e inmediatamente después de éste.

Cuando se produce dolor de pelvis durante el embarazo, se dice que hay una disfunción de la sínfisis púbica. No sabemos con exactitud qué causa este problema, pero actualmente se cree que si un lado de la pelvis se mueve más que el otro cuando caminas o mueves tus piernas, esto puede causar dolor e inflamación en la sínfisis púbica. Puede que los rayos X y las ecografías no diagnostiquen el problema, dado que esta rotación no se ve en la mayoría de las ecografías. Muchas mujeres con disfunción de la sínfisis púbica padecen un fuerte dolor sin que se produzca ninguna separación importante de la articulación, ya que la cantidad de dolor no está relacionada con el grado de separación. El dolor se puede sentir en la zona púbica, la ingle, las caderas o la parte inferior de la espalda.

Una afección relacionada es la diástasis de la sínfisis púbica en la que la articulación púbica se afloja y deja un espacio más ancho de lo normal entre los dos huesos coxales o ilíacos. El espacio promedio entre los huesos en una mujer no embarazada es de 4-5 milímetros (mm) y durante el embarazo es normal que este espacio se ensanche en 2-3 mm. Si el espacio es de 10 mm o más, se diagnostica diástasis. Ésta es una afección rara y se puede diagnosticar solamente con rayos X.

¿Cuándo ocurre?

La disfunción de la sínfisis púbica puede aparecer hacia el final del primer trimestre o después del parto. Muchas mujeres notan los síntomas por primera vez aproximadamente en la mitad del embarazo. Si tienes esta afección durante un embarazo, es más probable que se repita la próxima vez que quedes encinta. Los síntomas pueden también aparecer más temprano y progresar más rápido, de modo que es importante buscar ayuda lo antes posible. Puede serte útil dejar que desaparezcan los síntomas del embarazo antes de intentar concebir otro niño.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más comunes son dolor en la zona púbica y en la ingle. Es posible que también padezcas dolor de espalda, dolor pélvico posterior o dolor de cadera. Es común sentir un chirrido o un chasquido en la zona del pubis y el dolor puede bajar al interior de alguno de los muslos o sentirse entre las piernas. Éste por lo general empeora al separar las piernas, caminar, subir o bajar las escaleras, o dar vueltas en la cama. Es normal que se acreciente durante la noche y puede que no te deje dormir. Levantarte para ir al baño en el medio de la noche puede resultar muy doloroso.

¿Cómo se diagnostica?

Se diagnostica mediante una combinación de tu propia descripción de los síntomas y una serie de pruebas que tienen como finalidad estudiar la estabilidad, los movimientos y el dolor en las articulaciones de la pelvis.

¿Cómo se trata?

El uso de un cinturón de soporte o una faja para la pelvis puede muchas veces proporcionarte un rápido alivio. Puede que necesites movilización (una forma más delicada de manipulación) de la cadera, espalda o pelvis para corregir cualquier disfunción subyacente de movimiento. Los ejercicios — especialmente para los músculos del abdomen y del suelo pélvico — constituyen una parte importante del tratamiento y están dirigidos a mejorar la estabilidad de la pelvis y la espalda. La hidroterapia puede ser útil algunas veces. La cirugía sólo se usa para tratar los casos más graves de diástasis y con frecuencia no da resultado.

También puedes pedir consejo a tu médico, comadrona o fisioterapeuta (si es que el médico te ha referido a uno para tratamiento) sobre qué hacer para que las actividades normales de todos los días sean menos dolorosas y cómo lograr que el parto sea más fácil. Ellos te pueden ayudar a idear un plan de nacimiento que tenga en cuenta los síntomas del dolor de pelvis.

Otras terapias que pueden ser útiles incluyen la osteopatía y la quiropráctica, pero es esencial que veas a un médico que tenga experiencia en tratar a mujeres embarazadas.

Consejos de autoayuda

No trates de forzarte a realizar una actividad si te está causando dolor. Si es posible, deja de hacerla. Si continúas y el dolor empeora, puede ser más difícil encontrar una forma de aliviarlo después.

• Muévete poco, pero con frecuencia. Puede que no sientas los efectos de lo que estés haciendo hasta última hora del día o hasta después de acostarte.

• Descansa regularmente sentada con la espalda recta y bien apoyada.

• Evita levantar o empujar cosas pesadas (los carritos de los supermercados suelen provocar un dolor fuerte).

•Cuando te vistas, siéntate para ponerte la ropa, por ejemplo cuando te pongas las pantaletas o los pantalones. Colócate la ropa por los pies y después párate para subírtela. No trates de poner las piernas dentro de los pantalones, faldas o pantaletas mientras estés parada.

• Cuando subas escaleras, hazlo un escalón a la vez. Sube un escalón con la pierna más ágil y luego coloca la otra pierna junto a ésta. Repítelo con cada escalón.

• Evita separar las piernas y hacer movimientos bruscos que hagan que éstas se abran demasiado, como cuando entras o sales de un auto o de la tina. Si necesitas separar las piernas, hazlo lenta y cuidadosamente.

• En lo posible, evita nadar estilo pecho (braza) y ten cuidado con los otros estilos. Mientras estás en el agua puede parecer que la natación te ayuda, y, sin embargo, te puede provocar un incremento del dolor cuando sales.

• Hacer ejercicios de Kegel y ejercicios para el abdomen inferior regularmente te puede ayudar a reducir la sobrecarga sobre la pelvis durante el embarazo. Para hacer de manera sencilla y sin riesgos un ejercicio para el abdomen inferior, colócate sobre las manos y rodillas y nivela la espalda de manera que quede prácticamente plana. Respira profundamente y luego a medida que exhalas, haz un ejercicio de Kegel y al mismo tiempo introduce y saca tu ombligo. Sostén esta contracción por unos 5-10 segundos sin dejar de respirar y sin mover la espalda. Relaja lentamente los músculos al final del ejercicio.

• Sigue los consejos de nuestro artículo acerca de cómo proteger tu espalda y pelvis.

¿Cuánto tardaré en recuperarme de los dolores pélvicos después del parto?

Un estudio reciente mostró que alrededor del 60 por ciento de las mujeres con disfunción de la sínfisis púbica experimentan aún algunos síntomas después del parto. En la mayoría de las mujeres los síntomas mejoran después del nacimiento del bebé, aunque un pequeño porcentaje siguen teniendo dolor al año de nacer la criatura. Deberías continuar con fisioterapia después del nacimiento y, si es posible, conseguir ayuda para cuidar a tu bebé durante las primeras semanas. Algunas mujeres que han padecido estas dolencias descubren que experimentan dolor cada mes justo antes del periodo, lo cual es provocado por hormonas que tienen un efecto similar a la relaxina.

Escrito por Alison Bourne


 

Miércoles
dic 22,2010

 

Es difícil no sentirse ansiosa cuando la fecha prevista para tu parto viene y se va y tú sigues con una panza enorme. Pero no te inquietes: no estarás embarazada para siempre.

Es muy posible que tu trabajo de parto empiece esta semana y si no, para la semana 42 seguramente te lo inducirán.

Mientras tanto, llama inmediatamente a tu doctor si los movimientos de tu bebé se reducen o si observas que estás perdiendo líquido por la vagina.

Baby Center

…………………………………………………………………………………………….

Domingo
dic 19,2010

 

 


Tu bebé ha seguido creciendo y ahora pesa casi 3,6 kilos. Por muy calentito y cómodo que esté dentro de ti, ¡no puede quedarse allí para siempre! Tu doctor te mencionará la posibilidad de inducir el parto la semana que viene si tu bebé no ha nacido todavía, o antes si surge algún problema. La mayoría de los ginecólogos no permitirán que tu parto se retrase más de dos semanas, porque aumenta el riesgo de complicaciones para ti y para tu bebé.


Alrededor del 5 al 6 por ciento de las mujeres tienen embarazos prolongados que se retrasan tres o más semanas con respecto a la fecha prevista para su parto.

 Los bebés que nacen a las 42 semanas de embarazo pueden tener la piel reseca y a menudo tienen sobrepeso.

 Esperar tanto para el parto también aumenta el riesgo de que desarrolles una infección en el útero que podrías ser peligrosa para tu bebé. Además, la posibilidad de que necesites una cesárea se duplica.

Baby Center

—————————————————————-

INDUCIR EL PARTO

  • Publicado en: PARTO
Jueves
dic 16,2010

 

¿Qué significa inducir el parto?

Si el parto no comienza por sí solo, tu médico se puede valer de ciertas técnicas para provocar (o “inducir”) las contracciones. Además, si por alguna razón el trabajo de parto no avanza, tu médico puede recurrir también a estas técnicas que aumentan o aceleran tus contracciones. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU., aproximadamente uno de cada cinco nacimientos en los Estados Unidos es inducido.

¿Por qué deberían inducirme el parto?

Podría ser necesario que te induzcan el parto si los riesgos de prolongar el embarazo son más altos que los riesgos de dar a luz al bebé de inmediato.

Las razones más comunes son:

Sigues estando embarazada una o dos semanas después de la fecha prevista para el parto. La mayoría de los médicos no dejarán que esperes mucho más tiempo para dar a luz, porque implicaría más riesgo de que surjan complicaciones. Por ejemplo, la placenta puede ser menos eficaz a la hora de pasarle nutrientes a tu bebé, lo cual podría aumentar el riesgo de que naciera sin vida o de que tu recién nacido tuviera problemas graves.

Asimismo, si tu bebé es demasiado grande, hay más probabilidades de que el parto se prolongue o se quede estancado. Además, tanto tú como tu bebé pueden presentar más riesgo de sufrir lesiones durante un parto vaginal, y las posibilidades de que necesites una cesárea son mayores.

• Rompes la fuente o bolsa de las aguas y el parto no comienza por sí solo. En este caso te inducirán para disminuir el riesgo de infección en tu útero y en tu bebé, ya que es más pronunciado una vez has roto aguas. (Sin embargo, si tu bebé es muy prematuro, tu doctor quizás pospondrá la inducción del parto.)

• Los estudios revelan que, sea cual sea la razón, la placenta no está funcionando correctamente, tienes demasiado poco líquido amniótico o tu bebé no está desarrollándose o creciendo como debería.

• Contraes preeclampsia, una complicación grave que puede poner en peligro tu salud y reducir el riego sanguíneo hacia el bebé.

• Tienes una enfermedad crónica o aguda — como hipertensión arterial, diabetes o una afección en los riñones — que amenaza tu salud o la salud de tu bebé.

• Tuviste un embarazo anterior a término en el que diste a luz a un bebé que nació muerto.

 

¿Cuáles son algunas de las técnicas utilizadas para inducir el parto?

Los métodos que utilice tu médico para inducir el parto dependerán del estado en que esté el cuello de tu útero. Si éste no ha comenzado a ablandarse, afinarse (hacerse más delgado) o dilatarse (abrirse), se considera que todavía no está “maduro” o preparado para el parto. En ese caso, el médico recurrirá seguramente a hormonas o métodos “mecánicos” para hacer madurar al cuello del útero antes de inducir el parto. A veces estos procedimientos terminan desencadenando el parto.

Si el parto no empieza por sí solo, te pondrán una infusión intravenosa de Pitocina cuando madure tu cuello uterino. Pitocina es una forma sintética de la hormona oxitocina, que tu cuerpo produce naturalmente durante un parto espontáneo. Si tu cuello uterino está maduro desde el comienzo, te pondrán la Pitocina inmediatamente.

Algunos de los métodos que se utilizan para hacer madurar el cuello uterino e inducir el parto son:

Administrar prostaglandinas. Por lo general, si requieres una inducción pero tu cuello uterino no está aún dilatado o afinado, te admitirán en el hospital y tu médico empezará la inducción administrándote por la vagina medicamentos que contengan la hormona prostaglandina. Estos medicamentos ayudan a madurar el cuello uterino y a veces estimulan suficientes contracciones como para desencadenar el parto.

Utilizar una sonda de Foley. En lugar de usar medicación para hacer madurar el cuello uterino, el médico puede introducir en el cuello del útero una sonda con un globo en su extremo, muy pequeño y sin inflar. Cuando el globo se infla con agua, ejerce presión sobre el cuello del útero, y así se estimula la liberación de prostaglandinas, lo que hace que el cuello uterino se abra y ablande. Cuando el cuello del útero comienza a dilatarse, el globo cae afuera y se extrae la sonda.

Despegar o desprender las membranas. Si el cuello del útero ya se encuentra algo dilatado, y no hay una razón urgente para inducir, el médico puede introducir su dedo por el cuello uterino y separar manualmente la bolsa de las aguas o saco amniótico de la parte baja del útero. Esto produce la liberación de las prostaglandinas, que por lo general ayudan a que el cuello uterino madure más y posiblemente estimulen las contracciones.

En la mayoría de los casos, este procedimiento se efectúa durante una visita a la consulta de tu médico. Después te envían a tu casa para que esperes el comienzo del parto, que generalmente empieza en los días siguientes. Muchas futuras mamás consideran que este procedimiento es molesto e incluso doloroso, si bien las molestias son pasajeras.

Romper las membranas. Si el cuello del útero se encuentra al menos unos centímetros dilatado, el médico puede introducir un pequeño instrumento de plástico en forma de gancho y romper la bolsa de aguas. Este procedimiento no es más molesto que el tacto vaginal.

Si el cuello uterino está bien maduro y preparado para el parto, hay una pequeña probabilidad de que baste con esto para estimular las contracciones. De no ser así, el médico te administrará Pitocina por vía intravenosa.

Una vez que hayas roto aguas, la mayoría de los médicos querrán que des a luz entre 12 y 24 horas después porque el riesgo de infección para ti y para tu bebé aumenta con el paso de las horas.

Administrar Pitocina. Tu médico te puede administrar la hormona sintética Pitocina mediante una bomba de infusión intravenosa para iniciar o aumentar las contracciones. Puede regular la cantidad que necesites de acuerdo a cómo avance el parto.

¿Cuáles son los riesgos asociados con el parto inducido?

Aunque la inducción por regla general es segura, tiene algunos riesgos, que varían de acuerdo con el método utilizado y con tu situación individual. La Pitocina, las prostaglandinas, y la estimulación de los pezones (que se explica más abajo) a veces estimulan el útero en exceso, lo cual quiere decir que las contracciones pueden venir con demasiada frecuencia o ser anormalmente largas y fuertes. Esto, a su vez, causa estrés en el bebé.

En raras ocasiones las prostaglandinas o el fármaco de la Pitocina también causan desprendimiento prematuro de placenta o incluso la ruptura del útero, si bien las rupturas uterinas son muy poco frecuentes en las mujeres que nunca han tenido una cesárea u otra cirugía uterina.

Un tipo de prostaglandina que se usa con frecuencia, misoprostol, se asocia a una tasa relativamente alta de ruptura uterina en mujeres que intentan tener un parto vaginal después de una cesárea, y nunca debería administrársele a una mujer que tiene cicatrices en el útero. Y algunos especialistas consideran que a aquellas mujeres que intentan dar a luz por vía natural después de una cesárea no se les debería tampoco inducir el parto con Pitocina.

Para determinar la frecuencia y la duración de las contracciones así como también el ritmo cardiaco del bebé durante un parto inducido, necesitarás que te hagan monitoreos fetales continuos. En la mayoría de los casos, debes acostarte o sentarte mientras te hacen los controles. Sin embargo, algunos hospitales ofrecen unos monitores por telemetría, que no necesitan estar conectados por cables, lo que te permitirá caminar un poco durante el proceso.

El proceso de inducir el parto puede llevar mucho tiempo, especialmente si se empieza con un cuello uterino que no está maduro, y puedo ser duro para ti y para tu pareja desde el punto de vista psicológico. Por otra parte, a algunas mujeres que ya se han pasado de la fecha prevista les resulta todavía más duro seguir esperando a que empiece el parto de manera natural.

Si la inducción no funciona, tendrán que hacerte una cesárea. La cesárea después de una inducción fallida se asocia a porcentajes más altos de complicaciones que la cesárea programada.

Recuerda que tu médico te recomendará inducir el parto sólo cuando crea que es más arriesgado para ti y para tu bebé esperar a que el parto comience naturalmente.

¿Hay alguna circunstancia en la que no deberían inducirme el parto?

Sí. Será necesario que te practiquen una cesárea en lugar de una inducción siempre que sea peligroso para ti y para el bebé tener un parto vaginal, lo que incluye las siguientes situaciones:

• Los controles indican que tu bebé necesita nacer de inmediato o que no puede tolerar las contracciones, por lo que necesita nacer inmediatamente.

• Tienes placenta previa; presentas vasos previos (cuando los vasos sanguíneos del cordón umbilical están adheridos a las membranas amnióticas y corren riesgo de romperse durante el parto); o el cordón se encuentra por delante de la cabeza del bebé y podría comprimirse cuando la cabeza ingrese al canal del parto, o salirse por el cuello uterino cuando rompas aguas.

• Tu bebé se encuentra de nalgas o en una posición transversal, lo que significa que no está preparado para salir con la cabeza primero.

• Te han practicado más de una cesárea. (Algunos médicos creen que las mujeres con incluso una sola cesárea anterior no deberían ser inducidas.)

• Tuviste una cesárea previa con una incisión uterina “clásica” (vertical) u otra cirugía uterina, como la miomectomía (cirugía para extirpar fibromas).

• Estás embarazada de mellizos o gemelos y el primer bebé viene de nalgas o estás por tener trillizos o más bebés.


• Tienes una infección de herpes genital activa.

¿Puedo intentar inducir el parto yo misma con alguna técnica natural?

No se ha probado consistentemente la existencia de un método “casero” que sea seguro y a la vez efectivo. A continuación te informamos de algunas técnicas de las que puedes haber oído hablar:

• Relaciones sexuales: El semen contiene algunas prostaglandinas y experimentar un orgasmo puede estimular contracciones. Algunos estudios han deducido que tener relaciones sexuales a término (cuando ya estás en la fecha prevista de parto) puede disminuir la necesidad de inducir el parto, pero otros no han encontrado que las relaciones sexuales estimularan el comienzo del parto.

• Estimulación de los pezones: Retorcer o apretar los pezones hace que se libere tu propia oxitocina natural y puede ayudar a desencadenar el parto, pero hace falta realizar más estudios para comprobar la eficacia y seguridad de este método. Como la estimulación de los pezones puede estimular tu útero en exceso, tus contracciones y la respuesta del bebé a las mismas deberían controlarse cuidadosamente, por lo que no es recomendable que trates de hacerlo en tu casa.

 

• Aceite de ricino: El aceite de ricino es un laxante fuerte, y estimular los intestinos puede provocarte algunas contracciones. Sin embargo, no hay buenos estudios que hayan probado consistentemente su efectividad, y probablemente el efecto que te produzca en el intestino sea muy desagradable.

• Hierbas y remedios caseros: Numerosas hierbas se promocionan como útiles para inducir el parto. Algunas de ellas son peligrosas porque pueden estimular el útero en exceso (y además pueden no ser seguras para tu bebé por otras razones).Y la seguridad y efectividad del resto aún no se ha probado.

Baby Center

————————————————————————

Lunes
dic 13,2010

 

¿Cuándo debería encajarse la cabeza del bebé en mi pelvis? Si se encaja temprano, ¿significa que mi bebé va a nacer antes de la fecha?

 

Hacia el final del embarazo, a medida que el bebé sigue creciendo, la forma de tu útero, hígado e intestinos hacen que la parte del cuerpo del bebé que se presentará primero durante el parto (la cabeza, por lo general, pero a veces las nalgas) baje y se encaje en la cavidad del hueso pélvico.

Esto podría ocurrir temprano, entre la semanas 33 y 34, o no ocurrir hasta que estés de parto. Si este encajamiento ocurre más temprano, esto no significa que darás a luz antes de tiempo. Por lo general, el bebé ya estará encajado en la pelvis en posición para nacer antes de la semana 37 ó 38, pero hay muchos factores que afectan este proceso:

• Si pasas mucho tiempo sentada en el trabajo, en el automóvil o en cómodos sillones mirando tu programa de televisión favorito, es muy probable que el bebé se encuentre en la posición posterior, o sea, con su espalda hacia tu espalda, (mirando hacia adelante). Si se encuentra en esta posición, es más difícil que se encaje en el hueso pélvico. Ésta no es la mejor posición para un parto eficiente, en parte debido a que el bebé permanece en una posición más elevada por más tiempo. Siempre que te sientes, procura inclinarte un poco hacia adelante, y mantener las rodillas más bajas que las caderas. Con esto ayudarás a que el bebé se dé la vuelta, se ponga mirando hacia atrás y descienda hacia la pelvis. Hay sillas ergonómicas en las que uno se sienta apoyándose sobre las rodillas que son ideales para relajarse en esta posición.

• Si ya has tenido otros bebés antes, los músculos de tu abdomen podrían estar flácidos, lo cual facilita que el bebé se mueva y cambie frecuentemente de posición. A veces, en lugar de colocarse en la posición vertical, el bebé se acomoda horizontalmente (posición transversal) o en diagonal (posición oblicua). Si tu bebé se encuentra en una de estas posiciones es menos probable que se encaje en la pelvis antes de que empiece el parto.

• Podrías tener un bebé grande y, en ese caso, es posible que no descienda hacia la pelvis hasta que no empieces a tener contracciones.

• La forma de tu pelvis también podría ser importante. A veces la entrada es estrecha y el bebé puede tardar mucho en descender, pero una vez que haya entrado en la pelvis, el parto suele ser rápido ya que, en esos casos, la abertura de salida del hueso pélvico suele ser ancha.


Escrito por
Daphne Metland

————————————————————————–

Siguenos en

GRATIS!

    Escribe tu Email para recibir Consejos para tu Embarazo GRATIS!:


Categorias


Ultimos Posts


Ultimos Comentarios


Links