Vive las Etapas del Embarazo

Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones

ETAPAS DE TU EMBARAZO Y LAS VARICES

  • Publicado en: VARICES
Miércoles
Jul 7,2010

¿QUÉ SON LAS VÁRICES?

 

Las várices son venas dilatadas que pueden verse cerca de la superficie de la piel, y que a veces se ven retorcidas, azules o moradas. Aparecen con más frecuencia en las piernas, aunque también pueden salir en la vulva o en cualquier otra parte. (De hecho, las hemorroides no son otra cosa que várices en la zona rectal.)

Hay várices que no molestan en absoluto u ocasionan sólo leves molestias, pero también pueden hacer que sientas pesadez o dolor en las piernas. La piel alrededor de una variz puede también picar, doler o arder. Los síntomas tienden a empeorar al final del día, especialmente si pasas mucho tiempo de pie.

A muchas mujeres les aparecen las várices por primera vez durante el embarazo o descubren que empeoran durante estos meses de espera. A medida que el útero crece, ejerce presión sobre la vena grande del lado derecho del cuerpo (la vena cava inferior), lo cual a su vez aumenta la presión sobre las venas de las piernas. Estas venas regresan la sangre desde las piernas hacia el corazón, de modo que, ya de por sí, la sangre circula en sentido contrario a la gravedad.

La cantidad de sangre del cuerpo aumenta cuando estás embarazada, lo cual agrega carga a tus venas. Además, los niveles de progesterona suben, lo que hace que las paredes de los vasos sanguíneos se relajen.

Hay mayor probabilidad de que te salgan várices si ya hay antecedentes en otros miembros de tu familia. Son mucho más comunes en las mujeres que en los hombres y, si ya las tienes, tienden a empeorar con cada embarazo sucesivo y con el correr de los años. Asimismo, estarás más predispuesta a las várices si tienes sobrepeso, esperas gemelos o más bebés, o permaneces de pie por periodos de tiempo prolongados.

Lo bueno es que las várices tienden a mejorar después de dar a luz, particularmente si no las tenías antes del embarazo. Y si no se ponen mejor, existen distintas maneras de tratarlas.

 

¿QUÉ PUEDO HACER PARA PREVENIRLAS O REDUCIRLAS LO MÁS POSIBLE?

 

A continuación te damos algunos consejos:

• Haz ejercicio todos los días. Aunque sea no más una vuelta a la cuadra a paso rápido, puede mejorar tu circulación.

• Esfuérzate por permanecer dentro del peso recomendado para la etapa de embarazo en que te encuentras.

• Levanta los pies y piernas siempre que puedas. Usa una banqueta o una caja para descansar las piernas cuando estés sentada, y mantén los pies levantados sobre una almohada cuando estés acostada. No cruces las piernas o tobillos cuando estés sentada. No permanezcas sentada o parada por periodos de tiempo prolongados sin hacer pausas para moverte un poco.

• Duerme sobre el lado izquierdo con los pies sobre una almohada. Coloca otra almohada detrás de la espalda para mantenerte inclinada hacia la izquierda. Dado que la vena cava inferior está en el lado derecho, al acostarte sobre el lado izquierdo alivias la vena del peso del útero y así disminuyes la presión sobre las venas de las piernas y pies.

• Usa pantimedias especiales de soporte: las pantimedias de compresión graduada que se venden con receta médica posibilitan una mejor circulación y están disponibles en tiendas de artículos médicos y en farmacias. Estas medias son el doble de gruesas que las pantimedias comunes. Aprietan más en la zona del tobillo y se van aflojando hacia arriba de la pierna, lo cual facilita el regreso de la sangre hacia el corazón. Como resultado, te ayudan a prevenir la hinchazón y pueden evitar que las várices empeoren. Póntelas por la mañana, antes de levantarte de la cama, para evitar que la sangre se acumule en las piernas, y úsalas durante todo el día. Si bien las medias de soporte pueden ser molestas, especialmente si hace calor, las várices te pueden resultar mucho más incómodas.

 

¿LAS VÁRICES PUEDEN SER GRAVES?

 

Las várices pueden dar comezón o doler, y estéticamente pueden molestarte, pero por lo general son inofensivas a corto plazo. Por eso, si fuese necesario hacer un tratamiento, podrías esperar hasta después del embarazo.

Estos coágulos habitualmente no son peligrosos, pero si piensas que tienes uno no dejes de llamar a tu médico.

Algunas veces se infecta el área que rodea el coágulo (en cuyo caso es posible que también presentes fiebre o escalofríos) y, en ese caso, tendrás que recibir tratamiento con antibióticos inmediatamente. Llama también en seguida a tu médico si notas que una de tus piernas está muy hinchada o tiene úlceras, o si la piel próxima a las venas cambia de color.

 

¿HAY ALGUNA MANERA DE ELIMINAR LAS VÁRICES?

 

Las várices suelen mejorar durante los tres o cuatro meses posteriores al parto. En estos meses, es aconsejable continuar usando medias de soporte, hacer ejercicio con regularidad, evitar estar parada o sentada durante mucho tiempo, y levantar las piernas siempre que te sea posible. Pero si las várices no desaparecen y te resulta muy incómodo vivir con ellas, o incluso si te parecen desagradables a la vista, puedes recurrir a distintas opciones de tratamiento. Consulta con tu médico para que te mande a un especialista.

 

 

 

Información: BabyCenter

 

 

 

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Sábado
Jul 3,2010

 

¿POR QUÉ TENGO LOS TOBILLOS Y LOS PIES TAN HINCHADOS?

 

Lo que estás experimentando es un edema: éste ocurre cuando se acumula demasiado líquido en los tejidos. Es normal tener cierto grado de hinchazón durante el embarazo porque estás reteniendo más líquido. Los cambios en las propiedades de la sangre también hacen que se acumule algo de líquido en los tejidos.

 

Asimismo, tu útero cada vez más grande ejerce presión en las venas pélvicas y en la vena cava (la vena más grande que está en el costado derecho del cuerpo, y que transporta la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón). La presión del útero hace que la sangre que vuelve de tus piernas hacia el corazón circule más despacio, y esto hace que el fluido de las venas se retenga en los tejidos de los pies y tobillos.

La aparición de edemas suele darse con más frecuencia durante los últimos tres meses de embarazo, especialmente al final del día. Puede empeorar durante el verano.

Echarte de costado te ayudará a aliviar el aumento de presión en las venas. Dado que la vena cava está en el lado derecho del cuerpo, es mejor que te acuestes sobre el lado izquierdo.

Después de tener a tu bebé la hinchazón desaparecerá bastante rápido, a medida que tu cuerpo elimine el exceso de líquido. Seguramente los primeros días después del parto sentirás la necesidad de orinar con más frecuencia y sudarás mucho.

 

¿CUÁNDO DEBERÍA PREOCUPARME POR LA HINCHAZÓN?

 

Es normal que tengas algo de edema en los tobillos y los pies durante el embarazo. También es posible que presentes una leve hinchazón en las manos.

Llama a tu enfermera o médico si notas hinchazón en la cara o alrededor de los ojos, una hinchazón pronunciada en las manos, o hinchazón excesiva o brusca en los pies o tobillos. Esto podría ser un signo de preeclampsia, una enfermedad grave.

Llama también si notas que una pierna está mucho más hinchada que la otra, especialmente si tienes algún dolor o molestia en la pantorrilla o el muslo.

 

¿QUÉ PUEDO HACER PARA DISMINUIR LA HINCHAZÓN?

 

AQUÍ TE OFRECEMOS ALGUNOS CONSEJOS:

• Pon los pies en alto siempre que puedas. En el trabajo, resulta útil tener una banqueta o una pila de libros debajo del escritorio. En tu casa, recuéstate del lado izquierdo siempre que puedas.

• No cruces las piernas o tobillos mientras estás sentada.

• Estira las piernas con frecuencia cuando estés sentada: estira las piernas hacia delante, y flexiona suavemente los pies hacia arriba para estirar los músculos de la pantorrilla. Gira los tobillos y mueve los dedos de los pies.

• Toma descansos frecuentes de la posición de sentada o parada. Una caminata corta en periodos regulares te ayudará a que la sangre circule bien.

 

• Usa calzado cómodo que se amolde a la hinchazón.

• No uses calcetines o medias que aprieten los tobillos o las pantorrillas.

• Prueba unas medias de soporte hasta la cintura para futuras mamás. Póntelas por la mañana, antes de levantarte, de manera que no haya posibilidad de que la sangre se acumule alrededor de los tobillos.

• Toma mucha agua. Aunque resulte sorprendente, esto hará que tu cuerpo retenga menos líquido.

Realiza actividad física con regularidad, especialmente caminatas, natación o pedaleo sobre una bicicleta de ejercicio. O bien, intenta tomar clases de aeróbic acuático: la inmersión en el agua puede ayudarte a reducir temporalmente la hinchazón, particularmente si el nivel del agua está casi a la altura de tus hombros.

Aliméntate bien y evita la comida chatarra.

Trata de que la hinchazón del embarazo no te deprima. El aspecto de los tobillos hinchados probablemente se sume a tu sensación de torpeza, pero el edema es una condición momentánea, que pasará pronto después del parto.




 

LOS EJERCICIOS KEGEL

Miércoles
Jun 30,2010

¿QUÉ SON LOS EJERCICIOS KEGEL?

 

Los Kegel son ejercicios que puedes hacer para fortalecer los músculos del suelo pélvico, es decir, los músculos que sostienen la uretra, la vejiga, el útero y el recto. Los ejercicios llevan ese nombre por Arnold Kegel, un ginecólogo que los recomendó allá por la década de 1940 para ayudar a las mujeres a luchar contra la incontinencia urinaria, o la disminución del control de la vejiga, que puede ocurrir después del parto.

Si todavía no has empezado a practicar los ejercicios de Kegel, comienza a hacerlo ahora y haz de ellos un hábito para toda la vida. El fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico ayuda a prevenir la incontinencia urinaria de esfuerzo, un problema que afecta hasta al 70 por ciento de las mujeres en algún momento durante o después del embarazo. Incluso hay evidencias que sugieren que tener los músculos del suelo pélvico fuertes puede ayudar a acortar la etapa de pujos en el trabajo de parto.

Los ejercicios de Kegel también mejoran la circulación de las áreas rectal y vaginal, ayudando a mantener las hemorroides acorraladas y acelerando la cicatrización después de una episiotomía o un desgarro durante el parto. Finalmente, continuar practicando los ejercicios de Kegel regularmente después de dar a luz no sólo ayuda a mantener el control de la vejiga, sino que también mejora el tono muscular en la vagina, haciendo que se pueda disfrutar más el sexo de posparto.

 

¿COMO SE HACEN LOS EJERCICIOS?

 

Imagina que estás evitando eliminar gas e intentando detener el flujo de orina al mismo tiempo. La sensación es de “apretar y levantar”: cerrar y detener los pasajes delantero y trasero. (Consejo: Inserta un dedo limpio en tu vagina antes de hacer un Kegel. Si sientes presión alrededor de tu dedo, vas por buen camino. O intenta hacer un Kegel cuando hagas el amor y pregúntale a tu pareja si puede sentirlo. Si lo haces correctamente, él podría sentir que “abrazas” su pene.)

Asegúrate de estar apretando y levantando sin contraer la panza, apretar las piernas, contraer las nalgas o retener la respiración. En otras palabras, sólo los músculos del suelo pélvico deberían estar trabajando. Aunque es posible que al principio tengas problemas al utilizar estos músculos en forma aislada, resulta más fácil con la práctica.

 

Puede ayudarte que coloques una mano en tu panza al hacer los ejercicios de Kegel para asegurarte de que esté relajada.

Mantén cada Kegel durante ocho a diez segundos antes de terminarlo, y relájate durante algunos segundos luego de realizar cada uno. Si estás sufriendo de incontinencia urinaria, intenta realizar un Kegel mientras estornudas o toses. Es posible que descubras que eso evita que gotees.

 

¿CON QUÉ FRECUENCIA DEBERÍA HACER LOS EJERCICIOS?

 

Comienza con algunos ejercicios de Kegel en un momento durante el día. A medida que sientas que tus músculos comienzan a fortalecerse, aumenta gradualmente tanto la cantidad de ejercicios de Kegel que hagas por día como el periodo de tiempo en que mantienes cada contracción. Hazlos en series de diez e intenta hacer tres o cuatro series aproximadamente tres veces por día.

Haz que los ejercicios de Kegel formen parte de tu rutina diaria: Por ejemplo, puedes hacer una serie cuando te levantas a la mañana, mientras miras televisión, o antes de ir a la cama. Pero realmente no importa cuándo o dónde los hagas, siempre y cuando los hagas con regularidad.

 

Domingo
Jun 27,2010

 

 

 

 

 Puede que te sientas un poco cansada estos días – ya estás en la semana 30 de tu embarazo - y puede que ahora tengas  problemas para dormir.

Quizás también te sientas torpe, lo que es perfectamente normal. No solamente tienes ahora mucho más peso, sino que ese peso extra está afectando tu capacidad de mantener el equilibrio, y por si fuera poco, las articulaciones están más flojas debido a las hormonas del embarazo. Por esa razón es posible que tus pies se ensanchen y tengas que usar un número más grande.

¿Recuerdas esos cambios de humor que tuviste al principio del embarazo? Ahora la combinación de las molestias de este trimestre con los cambios hormonales te pueden hacer sentir de nuevo los altibajos emocionales de los primeros meses.

Además, es posible que ahora tengas más preocupaciones sobre cómo serán los dolores de parto, si  el parto será difícil y doloroso o   si serás una buena mamá o no. Aunque todo esto es normal, si sientes que cada vez estás más triste o irritable, habla con tu doctor. Podrías estar entre el 10 por ciento de mujeres embarazadas que sufren depresión en la última parte del embarazo.

 

LOS EJERCICIOS KEGEL  TE PUEDEN AYUDAR PARA EVITAR LA INCONTINENCIA URINARIA.

 

Los ejercicios Kegel, que consisten en contraer y relajar los músculos que están alrededor de tu vagina y ano, como si estuvieras intentado detener el chorrito de la orina, pueden evitar la incontinencia urinaria después del parto.

 

 La incontinencia significa que a veces no puedes retener la orina y se te escapan unas gotitas cuando haces un esfuerzo, o cuando toses o estornudas.

 

Al hacer ejercicios Kegel fortaleces y tonificas los músculos del suelo pélvico, que sujetan la vejiga, y esto puede compensar el estiramiento que produce la presión del útero agrandado durante tu embarazo. Hacer tan solo 30 ejercicios al día puede prevenir la incontinencia urinaria.

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Jueves
Jun 24,2010

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Algunos consejos sobre cómo pueden ayudarte durante el parto tu pareja, tu madre o una amiga.

Para muchas personas asistir al parto de un ser querido, es una de las experiencias más gratificantes de la vida. Si vas a acompañar a tu esposa, hija, nuera o amiga durante el parto, estos consejos te servirán para ayudarla mejor:

Infórmate

Si estás bien informado/a sobre las etapas del parto, y las diferentes cosas que pueden suceder, estarás más preparado/a para ayudar. La información que dan en las clases prenatales suele ser muy útil, así que es muy recomendable asistir a una o, si eso no es posible, leer con antelación sobre cómo se desarrolla un parto.

Prepárate para esperar

En las películas, cuando una mujer se pone de parto suele irse corriendo al hospital. Pero éste no es el caso en la vida real. Una mujer puede estar bastantes horas de parto antes de ir al hospital. De hecho, muchas mujeres prefieren pasar las primeras etapas del parto en su propia casa. Además, muchos hospitales no admitirán a una parturienta hasta que no tenga contracciones regulares o un mínimo de dilatación en el cuello del útero.

Durante esta primera etapa del parto intenten hacer cosas que les resulten relajantes: ver la televisión, pasear o simplemente descansar en la cama.

Lleva algunas cosas para ti

Muchas mujeres embarazadas preparan su maleta con lo que necesitarán durante el parto con mucha antelación, pero puede que tú también pases una noche en el hospital. Por eso, no te olvides de llevar algunas cosas para ti. Por ejemplo, una muda de ropa limpia, zapatos cómodos y algunas cosas para comer.

Sé flexible

Es importante hablar con tu pareja, hija o amiga antes del parto sobre qué técnicas de relajación quiere utilizar. Sin embargo, es posible que cuando llegue la hora del parto, cambie de opinión. Por eso, intenta ser flexible y tener presentes sus deseos. Parte del trabajo de un acompañante del parto es saber qué es lo que funciona y lo que no, y cambiar de táctica en el momento en que algo deja de funcionar.

Haz preguntas

Los médicos y enfermeras no siempre explican lo que están haciendo y puede resultar estresante verlos preparar una intravenosa o cualquier otra intervención si no saben para qué sirve. Pregunta todo lo que sea necesario sobre procedimientos médicos que se están llevando a cabo.

Ayúdala a que obtenga lo que quiere

Es importante hablar con antelación de cómo desean que se lleve el parto. Por ejemplo, ¿ha pensado la futura mamá si quiere anestesia peridural, o si va a dar el pecho inmediatamente al recién nacido? Puede que durante el parto no esté en disposición de solicitarlo, por eso es importante que pidas tú lo que sea necesario. Es posible que tengas que insistir en que llamen al anestesista para ponerle la peridural o a su médico, si hay algo que les preocupa. Si quiere amamantar al bebé, asegúrate de que se lo entreguen nada más nacer.

No te ofendas si te rechaza

Dar a luz es un proceso largo y duro y muchas mujeres pasan por él encerrándose dentro de sí mismas. Además es posible que a veces se sientan irritables. Por ejemplo, es posible que a tu esposa, hija o amiga le guste que al principio del parto le des un masaje, pero luego, cuando el parto esté más avanzado, no pueda soportar que la toques. Es importante que entiendas que este comportamiento no es un rechazo, sino una parte natural del proceso de dar a luz.

Ayúdala a que se mantenga enfocada y relajada

Sugiérele técnicas para relajarse de aquellas que hayan aprendido en las clases de preparación para el parto u otras de las que hayan hablado. Por ejemplo, sugiérele que cambie de posición o que use una nueva forma de respiración, o que se enfoque en ti, o en otra cosa, durante las contracciones. Sobre todo, ayúdala si llega al punto en el que piensa que no va a ser capaz de seguir adelante.

Déjale saber que estás allí para ella

Ésta es una de esas situaciones en las que estar allí es casi lo más importante. Aunque las intervenciones del parto las estén llevando a cabo profesionales, tu presencia es esencial. Intenta proyectar una sensación de calma y tranquilidad. Anímala y recuérdale que la quieres. Y sobre todo, que estés pendiente de ella. Tendrás tiempo de relajarte después, cuando llegue ese precioso bebé.

Sé consciente de tus limitaciones

En la sala de partos pasan muchas cosas. Debes ser consciente de lo que quieres hacer durante este proceso y de lo que quieres dejarle a los profesionales. Por ejemplo, si te ofrecen cortar el cordón umbilical, pero no te agrada la idea, debes decirlo con claridad. Y si en algún momento te sientes mal, sal de la habitación hasta que te recuperes.



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PARTO NATURAL Y COMO PREPARARSE – II

  • Publicado en: PARTO
Domingo
Jun 20,2010

 

 

 

MASAJES, TACTO, Y TERAPIA DE FRÍO Y CALOR

 

El masaje promueve la relajación, tranquiliza los músculos tensos, y puede reducir la percepción del dolor. Puedes pedirle a tu compañero, a tu mamá, o a quien sea que te esté ayudando durante el parto que te haga masajes: el tacto de una persona amada puede ser muy reconfortante si estás ansiosa. Te puedes sentir mejor con un masaje de presión suave o es posible que prefieras un masaje que presione más intensamente.

Si estás sufriendo mucho dolor de espalda, que suele suceder cuando el bebé viene en posición posterior (es decir, cuando su cráneo está apoyado en la espalda de la mamá y su cara mirando hacia el hueso púbico), probablemente desees un masaje firme o que te apliquen contrapresión estable en la parte inferior de tu espalda. No obstante, es posible que en algunos momentos el masaje te resulte molesto y deberás comunicárselo a tu equipo de apoyo.

Muchas mujeres también sienten alivio si se les ponen compresas calientes o una bolsa de agua caliente en el bajo vientre, en la espalda, o en cualquier otro lugar donde sientan malestar. Otras mujeres encuentran que las compresas frías les ayudan más, mientras que algunas prefieren alternar frío y calor. Vale la pena probar ambas opciones. Simplemente asegúrate de proteger tu piel del contacto directo con el frío o el calor.

 

HIDROTERAPIA

 

La hidroterapia incluye el uso de agua para ayudar a aliviar los malestares del trabajo de parto. Darse un baño en casa antes de salir para el hospital, cuando las contracciones aún no son tan seguidas o intensas, es un ejemplo de hidroterapia. La mayoría de los centros de nacimientos y algunos hospitales ofrecen bañeras extra-grandes o tipo Jacuzzi durante el parto.

Al igual que las demás opciones sin medicación, la hidroterapia te permite permanecer consciente y en control de la situación. El agua caliente promueve la relajación muscular y puede reducir el dolor, la ansiedad, y la necesidad de medicación. Una ducha caliente también puede ser de ayuda durante el parto, aunque no existen estudios acerca de los beneficios de darse una ducha.

Un estudio sugirió que la inmersión constante al principio del trabajo de parto puede disminuir un poco la velocidad del mismo, de modo que algunos médicos recomiendan limitar la duración de los baños al principio o esperar a que el parto ya esté bien encaminado antes de tener una inmersión prolongada. Asegúrate de que el agua de la bañera esté a la temperatura del cuerpo (98.6 grados Fahrenheit o 37 grados Celsius) o más fría, ya que una temperatura superior podría elevar tu temperatura, así como la temperatura y la frecuencia cardiaca de tu bebé.

Sin embargo, no todas las mujeres son buenas candidatas para la hidroterapia durante el trabajo de parto. No es una opción si tienes complicaciones que requieran un monitoreo constante, por ejemplo. Y la mayoría de los médicos recomiendan no sumergirse si ya se rompió aguas (la bolsa), debido al riesgo de infección por bacterias que merodean en la bañera, en los jets de agua de un jacuzzi, o en las cañerías. Ducharse no presenta problemas.

 

ACUPUNTURA

 

La acupuntura, usada durante siglos en la medicina tradicional china, incluye la inserción y manipulación de finas agujas en lugares específicos del cuerpo. Existe evidencia de que la acupuntura es útil para aliviar dolores tales como los de los dientes y de la parte inferior de la espalda, pero hay pocos estudios acerca de su eficacia durante el parto. La mayoría de los expertos concuerdan en que se requiere más investigación, pero los estudios sugieren que la acupuntura puede funcionar en algunas mujeres, promoviendo la relajación, aliviando parte del dolor, y reduciendo la necesidad de medicación.

Nadie sabe en realidad cómo consigue la acupuntura la reducción del dolor. Dos teorías comunes son que las técnicas bloquean ciertos impulsos del dolor hacia el cerebro o estimulan la liberación de calmantes naturales del dolor llamados endorfinas. Los lugares de la acupuntura que se usan comúnmente en el trabajo de parto incluyen puntos de las manos, los pies y las orejas.

La desventaja de esta técnica es que requiere de un especialista capacitado, y pocos médicos o comadronas están capacitados como acupuntores. Si te interesa intentar este método y vas a tener a tu bebé en un centro de nacimientos o en casa, puedes organizarte para tener a mano a un acupuntor acreditado.

Información  BabyCenter

Domingo
Jun 20,2010

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LAS ETAPAS DE TU EMBARAZO…..EL DESARROLLO DE TU BEBE

Tu bebé tiene el tamaño de un coliflor aproximadamente. Mide alrededor de 39 centímetros y ahora pesa  unos 1,4 kilos. Está flotando en casi medio litro de líquido amniótico, pero ese volumen disminuirá a medida que crezca y ocupe todo el útero.

Ahora puede distinguir entre la luz y la oscuridad, ¡e incluso puede seguir con sus ojitos una luz que se mueve! Cuando nazca, mantendrá los ojos cerrados la mayor parte del tiempo, pero cuando los abra, responderán a los cambios de luz. Sin embargo, sólo podrá ver las cosas que tenga a unos centímetros de su rostro. Pero no te preocupes, porque cuando lo tengas en brazos, ¡a ti te verá perfectamente!

Jueves
Jun 17,2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Marion Lawrence

 

Hace unos años, un hombre que iba a ser padre escribió un artículo sobre “Cómo vivir con una esposa embarazada”. No recuerdo en detalle sus consejos, pero sí que salía de noche para satisfacer el capricho de su esposa que pedía una hamburguesa. ¡Aquel joven esposo aprendió que los bebés complican la vida matrimonial aun antes de nacer!


Los autores de “Tu Nuevo Bebé Y Túseñalan que, durante el embarazo, la esposa tiene temores especiales: su figura, cómo se comportará en el alumbramiento, cómo será el bebé y su propia salud.


Pero el marido también tiene sus temores. A veces, teme que no llegará a tiempo al hospital con su esposa, o que el médico no conocerá su oficio, cómo cambiarán sus vidas, si será un buen padre y si el niño preferirá a la madre.


Las parejas sienten juntas el temor por el dinero, el espacio en la casa, las relaciones conyugales, la nueva sujeción y la interrupción en sus vidas.


Uno de los problemas de los padres jóvenes es que aún están haciendo muchos ajustes entre sí y que al mismo tiempo deben ajustarse a un nuevo miembro de la familia. Para la esposa, esto puede ser doblemente difícil, especialmente porque no siempre se sentirá de la mejor manera posible. Quizá los olores del desayuno la obliguen a salir de casa o quizá se canse o se irrite pronto o descubra que se torna emotiva por pequeñas cosas.


En un momento me estoy riendo con mi esposo y mi hijo”, escribía una esposa a una amiga, “y al siguiente sé que voy a llorar”.


No obstante, si la pareja ha entrado al matrimonio con la idea realista de que es “para lo que pudiera venir”, ni el esposo ni la esposa esperarán que la vida sea siempre de un sol espléndido y abundancia. Aceptarán las fragilidades y limitaciones del otro y “lucharán” por su matrimonio de manera constructiva.

Se ha dicho que “lo mejor que puede hacer un padre por sus hijos es que su madre sea feliz”. Esto también puede ser dicho a las esposas: hacer que el padre esté seguro del amor mutuo es lo más importante para forjar una familia feliz. Aunque los niños insumen una gran ,cantidad de tiempo y energía, una pareja debe tener cuidado de no descuidarse el uno al otro. Porque el futuro del hijo depende de la continuación y crecimiento del amor que lo engendró.


El momento para establecer patrones para la vida es el comienzo del matrimonio: hablar las cosas, soñar juntos, mostrarse afecto, pensar en metas e ideales familiares y, sobre todo, orar juntos.


Si bien a Dios le toma nueve meses hacer un bebé, ¡parece que se necesita una vida para hacer un padre o una madre!



Helen Good Brenneman




DEFINICIÓN DE UN BEBÉ:

Lo que hace al hogar más feliz,

al amor más fuerte, la paciencia mayor,

las manos más ocupadas, las noches más largas,

los días más cortos, los bolsillos más vacíos,

los ropas más mojadas, el pasado olvidado,

el futuro más brillante.

Lunes
Jun 14,2010


¿Qué tipo de dieta debería seguir si tengo diabetes del embarazo?

Alimentarse bien es especialmente importante durante el embarazo si has desarrollado diabetes gestacional. De esta manera puedes controlar mejor la glucosa en la sangre.

 La diabetes se desarrolla cuando tu cuerpo no puede producir o utilizar la insulina de forma eficiente. La insulina es una hormona que fabrica el páncreas y que permite que las células conviertan el azúcar que entra en tu sangre proveniente de los alimentos (glucosa) en combustible que pueden usar. Cuando se acumulan grandes cantidades de glucosa en tu sangre, eso quiere decir que no estás obteniendo el combustible que necesitas para tus células. Además, el azúcar elevado en la sangre puede ser dañino tanto para tu bebé como para ti y por eso es importante controlarlo.

Una forma de hacer que los niveles de azúcar en tu sangre estén bajo control, es seguir un plan de comidas específico. Tu doctor puede ofrecerte uno o bien remitirte a una nutricionista para que te ayude a crear una dieta que esté adaptada a ti, basada en tu peso, altura, actividad física y las necesidades de tu bebé, así como tu nivel de intolerancia a la glucosa. También tendrá en cuenta tus preferencias personales a la hora de comer.

Si los cambios en la dieta no son suficientes para hacer que tu nivel de azúcar esté en un nivel aceptable, tendrás que usar insulina. Y si tu doctor te prescribe inyecciones de insulina, tendrán que ajustarte la dieta.

La dietista o el doctor empezará determinando cuántas calorías necesitas cada día. Luego te enseñará cómo calcular los tamaños de las porciones y cómo equilibrar tus comidas con las cantidades adecuadas de proteínas, hidratos de carbono y grasa. También determinará si los hábitos que tienes ahora para alimentarte te están proporcionando las vitaminas y minerales que necesitas.

Estos son algunos consejos generales:

• Come una variedad de comidas, distribuyendo las calorías y los hidratos de carbono por igual a lo largo del día. Asegúrate de que tanto tus comidas como tus merienditas o botanas son equilibradas. La Asociación Estadounidense de la Diabetes recomienda que comas tres comidas de tamaño moderado a lo largo del día con dos a cuatro merienditas entre ellas, incluyendo una antes de irte a dormir. Aunque tu plan de comidas puede contener menos hidratos de carbono de los que normalmente comes, los hidratos de carbono complejos deben continuar proporcionándote la mayoría de tus calorías.

• No te saltes las comidas. Sé consistente acerca de cuándo comerlas y la cantidad de alimentos que tomas en cada una de ellas. El azúcar en tu sangre permanecerá más estable si tu comida se distribuye de manera equilibrada a lo largo del día y de forma consistente de un día a otro.

• Come un buen desayuno. Los niveles de azúcar en tu sangre generalmente están más descompensados por la mañana. Para mantener tus niveles en un grado aceptable, puede que tengas que limitar los hidratos de carbono (panes, cereales, fruta y leche), aumentar tu ingesta de proteína y posiblemente evitar la fruta y el jugo.

• Incluye comidas con mucha fibra como frutas y vegetales frescos, panes integrales y cereales, granos, frijoles y legumbres. Estos alimentos se absorben de forma más lenta que los hidratos de carbono simples (como la harina blanca o el azúcar), lo cual pueden ayudar a evitar que los niveles de azúcar en tu sangre se eleven demasiado rápido después de las comidas.

• Limita los alimentos y bebidas que contengan azúcares simples como por ejemplo las sodas, jugos de frutos, tés de sabores y la mayoría de los postres, o bien evítalos por completo. Estas comidas pueden elevar rápidamente tu nivel de azúcar en la sangre. Pregúntale a tu doctor si puedes ingerir comidas endulzadas con edulcorantes artificiales, si es que quieres comer algo dulce.

• La leche tiene lactosa, que es un azúcar simple, de manera que si te tomas más de dos o tres vasos por día, puede que tengas que limitar la cantidad que bebes y encontrar una fuente alternativa de calcio. Si estás buscando una bebida que sea una fuente alternativa de calcio, prueba una soda club con un poco de limón o naranja o té helado descafeinado sin azúcar.

Aumentar moderadamente tu nivel de actividad es también una buena forma de mantener tus niveles de glucosa en el límite normal. De nuevo, habla con tu doctor acerca de la cantidad y la intensidad de ejercicio que son adecuados para ti.

 

Viernes
Jun 11,2010

 

Si tienes diabetes gestacional no debes preocuparte. Con los cuidados necesarios, tu bebé nacerá sanito y, además, hay muchos trucos para que esos piquetes diarios en los dedos sean más llevaderos.


Si tu doctor ha determinado que tienes diabetes del embarazo es muy probable que hayas pasado por unas pruebas para saber cómo está el azúcar (o glucosa) en la sangre. La diabetes del embarazo hace que tus niveles de azúcar estén elevados o que aumenten por encima de los niveles que se consideran normales, después de haber comido.

 

Aunque al principio puede que te asuste un poco la idea de que tu azúcar esté elevado y tener que hacer un tratamiento, ya verás como no es tan difícil.

La diabetes gestacional, o diabetes del embarazo es la enfermedad más común durante el embarazo junto con la hipertensión, y en la mayoría de los casos, se puede tratar sin problemas.

Probablemente tu doctor intente primero controlar la diabetes con una dieta especial. Tendrás que tener cuidado con ciertos alimentos que hacen que el nivel de glucosa aumente en tu sangre, comer otros de forma moderada, dejar cierto número de horas entre comidas y también, medir tu nivel de azúcar en sangre.


Si con estas medidas no es posible controlar tu nivel de glucosa, es posible que tu doctor decida utilizar insulina (inyectable o en pastillas).


EL CONTROL DEL AZÚCAR EN TU SANGRE


Los niveles de glucosa se miden mediante un aparato que calcula el azúcar que hay en una pequeña gotita de sangre. Hay varios tipos de aparatos, pero los más comunes utilizan una pequeña lengüeta o tirita metálica, que se inserta en un medidor de glucosa. Después, se sitúa la gotita de sangre sobre ella y el aparato mide la cantidad de azúcar. Normalmente hay que medir el nivel de azúcar después de cada comida. En algunos casos, hay que medirlo antes también.

La parte más molesta de esta operación para algunas personas, es que es necesario darse un piquete en los dedos de la mano para obtener la sangre. En la parte de arriba de los dedos de la mano es bastante fácil obtener una gotita de sangre, pero también es una parte muy sensible y si hay que picar los dedos entre tres y seis veces al día, puede resultar un poco molesto.


CÓMO OBTENER SANGRE CON MENOS MOLESTIAS


Hay algunos trucos que te pueden ayudar a obtener tus gotitas de sangre diariamente de forma más eficaz y menos dolorosa. Para extraer la sangre se utiliza una lanceta, que es como un pequeño alfiler que se dispara por medio de un aparato, parecido a un lápiz. El disparador se puede ajustar en varios niveles de penetración dependiendo de las características de tu piel.


• Para hacer que la sangre fluya mejor a tus dedos, lávate las manos con agua caliente antes de usar la lanceta.

• Usa agua y jabón para lavarte las manos. No es recomendable utilizar alcohol para limpiar los dedos antes de extraer la sangre, porque puede alterar los resultados.

• Asegúrate de no tocar comida, jugo u otros productos después de haber lavado tus manos, porque si queda un rastro de estas sustancias, puede afectar a los resultados.


• Usa la lanceta en los laterales de los dedos, ya que tienen menos terminaciones nerviosas y será menos molesto. Los piquetes en las yemas de los dedos suelen doler más.


• Una vez que hayas utilizado la lanceta, haz fluir con cuidado y mediante un pequeño masaje la sangre hacia el pequeño cortecito en tu dedo, hasta que tengas una gota de sangre formada. Luego déjala caer sobre el aparato de medir.

• Utiliza el lateral de un dedo distinto cada vez para dar tiempo de descanso al resto de los dedos, si tienes que tomar muchas medidas al día.


OTROS DISPOSITIVOS PARA EXTRAER SANGRE


A pesar de los consejos anteriores, si tienes que extraer diariamente sangre tres o más veces al día, durante varios meses, y te está resultando muy pesado, hay otros aparatos que también se pueden usar para extraer sangre, pero es conveniente que consultes con tu doctor sobre si estos métodos son adecuados para tu situación.


Uno de los más conocidos es similar a un reloj que se pone en la muñeca y que controla tu nivel de azúcar en sangre durante todo el día a través de la piel. Sólo necesitas un piquete al día para calibrarlo. Pregúntale a tu doctor qué marca está disponible en tu área.


Otra forma de extraer la sangre es mediante un pequeño láser que perfora mínimamente el dedo, en vez de usar la lanceta. La ventaja es que con el láser sólo se siente una pequeña presión.

También hay otros dispositivos que extraen sangre y miden el azúcar en la misma operación, y además se pueden usar en los brazos o en otro lugar y, en teoría, sólo se siente una pequeña succión.

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