Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
Tu bebé mide casi 27 centímetros desde la cabeza hasta los pies y ya pesa unos 330 gramos. Ya tiene párpados y cejas.
Si tu bebé es una niña, su vagina ha empezado a formarse. Cuando te hagan una ecografía, te podrán confirmar si será un niño o una niña si está en la posición adecuada.
Estos días no para de moverse, como puede que hayas notado. Según algunos estudios, un feto se mueve más o menos 50 veces cada hora, ¡incluso cuando está durmiendo! Todos esos movimientos sirven para estimular su desarrollo físico y mental. Quizás durante el día no sientas las pataditas, giros, estiramientos y toda la gimnasia que tu hace tu hijo, pero por la noche…¡parece que baila zapateado! Pero, ¿por qué espera a que estés descansando para moverse tanto? Lo cierto es que durante el día también se mueve igual, pero tú sientes menos toda esa actividad que cuando estás descansando sin moverte.
Lunes
· Desayuno: Zumo de naranja o kiwi. Leche con descafeinado o cacao. Pan de nueces con miel y tahini.
· Almuerzo: Dos frutas frescas.
· Comida: Cebolletas rellenas. Filete de ternera a la plancha con berenjena y pimientos. Pan integral y fruta de temporada.
· Merienda: Yogur con frutos secos.
· Cena: Sopa de verduras.Tortilla de patatas al microondas. Pan integral y yogur.
Martes
· : Zumo de naranja o kiwi. Infusión. Biscotes con quesito.
· : Galletas. Fruta fresca.
· : Puerros con patata y zanahoria.Chuleta de cerdo con salsa al limón. Pan integral y fruta fresca.
· : Cuajada con miel y nueces.
· : Ensalada de alcachofas a la mostaza. Anchoas rellenas de pimientos del piquillo. Pan integral y fruta de temporada.
Miércoles
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Galletas.
· : Fruta fresca. Cuajada.
· : Ensalada con pechuga de pollo desmenuzada. Noodles con lomo salteado y salsa de cacahuete. Pan integral y fruta.
· : Biscotes con chocolate. Frutos secos.
· : Crema de puerros. Atún a la plancha con cebolla y pimientos. Pan y yogur.
Jueves
· : Fruta fresca. Yogur con muesli.
· : Infusión. Pan con tomate y quesito.
· : Ensalada de espárragos frescos. Arroz integral con algas. Pan integral y cuajada.
· : Descafeinado con leche. Galletas integrales.
· : Sopa de fideos. Pastelitos de bacalao. Pan integral y yogur.
Viernes
· : Zumo de naranja o kiwi. Descafeinado o cacao con leche. Pan de nueces con miel y tahini.
· : Yogur con muesli y fruta.
· : Guisantes con zanahoria y patata. Muslos de pollo con piña natural. Pan integral y fruta de temporada.
· : Pan integral con vegetal y pavo.
· : Ensalada mixta. Frito de pimiento relleno de bacalao. Pan integral y fruta del tiempo.
Sábado
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao. Pan de nueces con mantequilla y mermelada.
· : Pan con atún o sardinas.
· : Ensaladilla rusa suave. Lomo de perca a la plancha con salsa de tomate y aceitunas negras. Pan integral y fruta fresca.
· : Fruta o zumo. Tortas de arroz.
· : Tortilla francesa con emparedado de jamón york y queso a la plancha y guarnición de pimientos rojos con champiñones estofados. Pan integral y fruta.
Domingo
· : Zumo de naranja o kiwi. Leche con cacao o descafeinado. Sándwich de jamón york y queso.
· : Infusión. Yogur y nueces.
· : Ensalada variada. Garbanzos con calamares. Pan integral y helado de yogur con sabor a café.
· : Yogur y fruta. Infusión.
· : Ensalada de tomate y zanahoria. Salchichas frescas con puré de patata. Pan integral y fruta.
Es posible que durante este periodo te sientas bastante cómoda. Tu barriga no está demasiado grande y las molestias asociadas con el inicio del embarazo pueden haberse suavizado. Es un momento muy bonito del embarazo, así que ¡relájate y disfrútalo todo lo que puedas!
Es posible que haya algunas cosas que te estén preocupando. Por ejemplo, el exceso de grasa en la cara puede haberte producido algunos granitos de acné. Para reducir este tipo de erupciones, intenta lavarte bien con un jabón suave y agua, al menos dos veces al día. Debes tener mucha precaución con los medicamentos para el acné, así que consulta siempre con tu doctor antes de usar uno. Esto se debe a que ciertos medicamentos pueden producir defectos de nacimiento en el bebé.
Puede que también te hayas notado algunas varices en las piernas, especialmente si tu madre también las tuvo durante sus embarazos.
Eso se debe a que el embarazo pone una presión añadida en las venas de las piernas. El volumen de la sangre se ha incrementado y el útero ejerce mucha presión en la vena cava inferior, que es una vena grande que devuelve la sangre desde la parte inferior del cuerpo hasta el corazón. Por si fuera poco, el aumento de la progesterona hace que las paredes de las venas se relajen y se vuelvan más prominentes. Las varices tienden a empeorar con cada embarazo. Lo normal es que aparezcan en las piernas, pero a veces también aparecen en la vulva.
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Para ayudar a prevenir o minimizar las varices, es bueno hacer ejercicio cada día, levantar las piernas cuando sea posible, dormir del lado izquierdo y llevar medias de soporte especial para el período de embarazo.
También pueden aparecer unas pequeñas venas particularmente en los tobillos, piernas o rostro. Son un grupo de pequeños vasos sanguíneos cerca de la superficie de la piel. Las venitas pueden parecer a una arañita o como ramas o como el sol con los rayos que salen del centro. O puede ser un grupo de líneas finas sin ningún patrón.
Aunque estas venas no son estéticas, no suelen causar molestias y generalmente desaparecen después del parto.

Bella por fuera, bella por dentro
Tu salud mental y tu salud espiritual son tan importantes en esta etapa de tu vida como es tu salud física. Esta etapa de tu embarazo es un tiempo tan especial y único. Y hay maneras de sentirse muy bien y sentirse bella tanto por fuera como por dentro.
Si las náuseas, mareos u otras molestias no te lo están haciendo pasar muy bien, es posible que ahora estar bella no sea una de tus prioridades, aunque hay mujeres que se sienten especialmente hermosas en esta etapa.
Pero si tú no eres una de ellas, y te sientes un poco “baja de ánimo”, sea por los achaques típicos del embarazo o por los cambios que está experimentando tu cuerpo, es muy importante dedicar tiempo a sentirte bien contigo misma, tanto por fuera como por dentro.
Sentirte bien mentalmente es muy importante durante el embarazo. Las tensiones y el estrés no te van a hacer ningún bien, en un momento en el que necesitas toda tu energía, y cuando estás pasando por tantos cambios.
Muchas mujeres tenemos una educación tradicional en las que se nos ha enseñado a ser las responsables del funcionamiento de la casa y de la atención de todos los miembros de nuestra familia, y a menudo nos sentimos culpables si no podemos atender adecuadamente todas estas obligaciones. Sin embargo, durante el embarazo es necesario adoptar una actitud mental, porque físicamente no podemos responder a estas exigencias de la misma forma. Y si además no tenemos familiares alrededor que nos puedan ayudar, es posible que se nos haga más difícil seguir el ritmo normal.
Habla con tu esposo y con los que te rodean para que entiendan que vas a necesitar ayuda y no te sientas culpable si hay días en los que tienes que dejar cosas sin hacer. Y sobre todo, recuerda que tan importante como no cansarte, es no sentirte culpable por tomar un rato para relajarte.
Por otra parte, si sientes que durante el embarazo hay ciertas emociones que te están produciendo angustia, o hay alguna situación a tu alrededor que te está desequilibrando, consulta con un profesional. Por ejemplo, si hay muchas discusiones con tu pareja o si has perdido a un bebé anteriormente y tienes ahora mucho miedo de que esa situación se repita. Tu salud mental es importante siempre, pero especialmente ahora. Hablar con un psicólogo puede ayudarte a poner las cosas en perspectiva.
De la misma forma, la religión y la espiritualidad son una parte importante de la vida de muchas mujeres y algo muy reconfortante durante el embarazo.
Orar, rezar o meditar, te puede hacer sentir muy bien y darte seguridad en ti misma y darte tranquilidad para el momento del parto.
Pero, aunque no seas religiosa, lo que importa es que te sientas bien interiormente durante el embarazo. Busca aquello que te dé paz interior y practícalo de forma regular, sea paseos en la naturaleza, yoga, o ejercicios de respiración. Le trasmitirás esa sensación de bienestar a tu bebé.
Para un niño aún no nacido
Te pido Señor,
Por éste, nuestro niño,
Hueso de nuestros huesos,
Carne de nuestra carne,
Y sin embargo, por divino misterio,
¡Un alma inmortal!
Haz que pueda conocer
Dulzura y tibieza en el vientre materno;
Y que pueda crecer
Sabio y bondadoso en las manos paternas;
Y que pueda vivir
Mirando hacia Dios
Durante largos años en los caminos rectos
¿Qué más pedirte, Dios,
Por este, nuestro niño?
Hueso de nuestros huesos,
Carne de nuestra carne,
Y sin embargo, por divino misterio
¡Un alma inmortal!
Miriam Sieber Lind
Puede llegar a ser más difícil dormir durante la noche a media que el embarazo avanza, por los evidentes cambios que tienen lugar en tu cuerpo.
Puede que te sorprendas al encontrar que:
• Estas roncando por primera vez en su vida. Esto se debe en parte a más estrógeno, lo que contribuye a la inflamación de las membranas mucosas de la nariz y puede incluso hacer que produzca más moco. Qué hacer: dormir de costado y elevar ligeramente la cabeza.
• Acidez estomacal e indigestión puede hacer que sea más incómodo recostarse en la cama.
Qué hacer: Evite los alimentos que desencadenan los ardores de estómago. Espera dos a tres horas para digerir una comida antes de irse a la cama, y prueba dormir semi-vertical en un sillón cómodo o apuntalado con almohadas debajo de la parte superior del cuerpo.
Algunos sugieren comer pequeñas porciones de piña fresca para aliviar tu acidez estomacal.
• Calambres en las piernas te despiertan bruscamente de un sueño profundo.
Qué hacer: Endereza la pierna, talón primero suavemente, flexionando los dedos hacia las espinillas, o camina durante unos pocos minutos.
• Te das vueltas y vueltas toda la noche tratando de encontrar una posición cómoda para dormir.
Qué hacer: Acostarse de costado con las rodillas flexionadas y una almohada entre las piernas. Para una mayor comodidad y apoyo, acomoda otras almohadas bajo el vientre y la espalda.
Si no logras dormir mejor tumbada sobre el lado izquierdo con almohadas o cojines colocados entre tus rodillas y detrás de tu espalda, podrías probar descansar en un cómodo sillón reclinable. A medida que tu panza va alcanzando su dimensión máxima, puede que duermas mejor en una posición más incorporada.
Eso depende de cómo lo calcules. Actualmente, la mayoría de los profesionales de la salud cuentan 40 semanas desde el primer día de tu menstruación. De todos modos, recuerda que durante las dos primeras semanas no estás realmente embarazada porque no has ovulado, y tampoco sabrás que lo estás hasta pasadas unas cinco semanas. Pero es la fórmula seguida por la mayoría.
Cuarenta semanas son nueve meses de calendario (de 30 ó 31 días), o diez meses lunares (28 días). Para contar los meses más fácilmente, hay muchos
que consideran los meses como lunares, por lo que cuatro semanas se consideran un mes. Con esta fórmula, cuando se cumplan las cuarenta semanas ¡llevarás embarazada diez meses lunares!
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Algunos médicos recomiendan rutinariamente una ecografía en las semanas 7 a 9 aproximadamente, pero otros sólo la recomiendan si sospechan lo siguiente:
* Aborto espontáneo
Si tienes hemorragia vaginal en la primera etapa del embarazo, es posible que tu médico esté preocupado por la posibilidad de que estés teniendo un aborto espontáneo y quizás quiera programar un ultrasonido para examinar al bebé.
* Embarazo extrauterino o molar
La hemorragia vaginal, junto con otros síntomas, puede indicar un embarazo extrauterino o molar. En el caso de un embarazo extrauterino, que se produce cuando el embrión no está alojado en el útero, el médico tratará de determinar dónde se encuentra el embrión. En un embarazo molar, en el cual la placenta es anormal y generalmente el bebé no es viable, la ecografía puede llegar a mostrar algo que parece ser un racimo de uvas en el lugar donde debería estar el bebé.
* Edad gestacional incierta
Si no estás segura de la fecha en que comenzó tu último periodo menstrual o de la duración de tu ciclo, es posible que el médico sugiera hacerte una ecografía en la séptima semana para determinar el tiempo de embarazo transcurrido hasta ese momento. Dado que todos los fetos tienen aproximadamente el mismo tamaño en las primeras semanas, generalmente se puede determinar la edad gestacional del bebé (y, de esta manera, la fecha aproximada de parto) mediante ciertas mediciones. Cuando te encuentres entre las semanas 7 y 13 de embarazo, el médico podrá determinar la edad del bebé, con un margen de error de tres o cuatro días, midiendo a la criatura desde la coronilla de la cabeza hasta su cadera.
* Embarazo múltiple
Si tu talle ha aumentado considerablemente (o si has tenido tratamientos de fertilidad), es posible que estés embarazada de mellizos o más bebés. Tu médico ordenará una ecografía para comprobar cuántos bebés esperas.
A continuación se detallan los motivos más comunes por los cuales el médico podría solicitar una ecografía en el tercer trimestre:
* Para determinar la causa de una hemorragia vaginal
Una hemorragia durante la segunda mitad del embarazo puede ser causada por problemas de la placenta. La ecografía puede contribuir a que el médico se dé cuenta de qué es lo que está sucediendo.
* Para observar el crecimiento del bebé
Cuando el embarazo está más avanzado, si existe alguna preocupación acerca del crecimiento del bebé, el médico puede programar una ecografía (o una serie de ecografías) para medir ciertas partes de su cuerpo. En particular, medirá el tamaño de la cabeza, la longitud de la columna vertebral, y la distancia alrededor de la región abdominal.
* Para observar el nivel de líquido amniótico
Si te han diagnosticado demasiado o muy poco líquido amniótico, es probable que el médico ordene ultrasonidos con regularidad durante el tercer trimestre para controlar el estado del bebé.
* Para comprobar el bienestar del bebé en las últimas etapas del embarazo
Si sufres de presión alta o de diabetes, o si ya deberías haber dado a luz, es posible que el médico ordene un perfil biofísico para verificar los movimientos y la respiración del bebé y para comprobar la cantidad de líquido amniótico.
* Para determinar si es necesario planificar una cesárea
Eso puede ocurrir si el bebé es particularmente grande (en especial si tú sufres de diabetes), si se encuentra en una posición anormal (de nalgas), o si la placenta está cubriendo el cuello uterino.
Las ecografías se realizan generalmente a través del abdomen, pero también pueden realizarse a través de la vagina. En el caso de una ecografía transabdominal, te deberás recostar en una mesa de reconocimiento con el vientre descubierto y un asistente aplicará un gel sobre la piel, que se siente un poco frío, para facilitar la conducción sonora.
Luego el técnico o tu médico, deslizará el transductor (el aparatito que te ponen sobre el vientre y que se parece un poco a un teléfono) de un lado a otro del estómago para transmitir las ondas sonoras. La computadora traducirá las ondas en las imágenes que verás en el monitor. Al principio puede que no lo veas muy claro, pero si le pides a tu médico o al técnico que te explique, verás con claridad a tu bebé.
Durante la ecografía, el técnico o el médico registra los movimientos del bebé y toma imágenes fotográficas o de video para interpretarlas después. Es posible que estés ansiosa por saber qué es lo que está viendo, pero si es un técnico el que te está realizando la ecografía, quizá no esté autorizado para hacer interpretaciones y es mejor que esperes hasta que tu médico vea los resultados y hable de ellos contigo. En el caso de que prefieras no saber el sexo del bebé, recuérdaselo a quien te esté haciendo el ultrasonido antes de que te revele la sorpresa.
La realización de una ecografía básico dura alrededor de 15 a 20 minutos. Una ecografía más detallado (nivel II), el cual puede requerir un equipo más sofisticado, puede llevar de 30 a 90 minutos o más.
En la actualidad, es más común que las ecografías realizados en el primer trimestre se hagan a través de la vagina, mediante una sonda especialmente diseñada. Este método puede resultar un tanto incómodo, pero en las primeras etapas de embarazo, por lo general, ofrece mejores imágenes que una ecografía transabdominal y puede ser muy útil para el diagnóstico de embarazos extrauterinos y anomalías en el feto.
En el caso de que te hagas una ecografía transabdominal durante el primer trimestre de embarazo, es posible que te pidan que bebas varios vasos de agua con antelación para que tengas la vejiga llena durante el procedimiento. Esto puede resultar algo molesto, pero pasa pronto.
Quizás hayas oído hablar de los ultrasonidos 3-D, que utilizan un equipo especial para mostrar una imagen del bebé casi tan detallada como una fotografía. Algunos expertos argumentan que esta técnica permite una evaluación más precisa de ciertos problemas tales como la espina bífida y el labio leporino. Pero lo cierto es que esta nueva tecnología requiere la presencia de un técnico más especializado y muchos lugares todavía no cuentan con uno.
Algunos centros ofrecen el servicio de ultrasonidos 3-D únicamente para obtener fotos o un video para los padres. Recuerda que en estos centros el personal puede no estar capacitado para orientarte en el caso de que tu ultrasonido revelara un problema. Y como el ultrasonido se realiza sólo para satisfacer un deseo personal, y no con fines médicos, los resultados pueden llegar a ser falsamente tranquilizadores.
Las ecografías realizados en centros académicos de vanguardia pueden detectar anomalías hasta un 80 por ciento de las veces, mientras que en lugares tales como el consultorio de un médico — que tienden a contar con equipos de baja tecnología y personal menos experimentado — el nivel de detección puede llegar a bajar hasta el 13 por ciento. Por lo tanto, considera solicitar la presencia de un “técnico en ultrasonidos de diagnóstico médico certificado” para la realización de tu ecografía y un radiólogo u obstetra especializado en ultrasonidos para que interprete los resultados, especialmente en el caso de que otros análisis hayan despertado sospechas acerca de posibles problemas.
Los numerosos y extensos estudios realizados a lo largo de los últimos 35 años no han encontrado evidencia de que las ecografías perjudiquen a los bebés en desarrollo, o que exista un efecto acumulativo por hacerse múltiples ecografías. Los informes de algunos estudios pequeños que sugieren que el procedimiento aumenta la posibilidad de que un bebé nazca con bajo peso, con problemas de audición y del habla, o que sea zurdo, no han sido confirmados por una investigación más rigurosa.
No te asustes. A menudo, un análisis de seguimiento demuestra que un ultrasonido sospechoso no es motivo para preocuparse. Pero en el caso improbable de que el bebé tuviera un problema de salud, la información de la ecografía puede ayudar a tu médico a determinar la manera de brindar los mejores resultados posibles.
Por ejemplo, si existen serios problemas en el ritmo cardiaco, se pueden tratar con medicación mientras el bebé aún está en el útero. Otras anomalías tales como la oclusión del tracto urinario pueden ser sometidas a cirugía aun antes del nacimiento.
Además, tener conocimiento acerca de otros defectos congénitos puede ayudar al médico a decidir la manera más segura para ti de dar a luz y a cómo prepararse para proveer al bebé de los cuidados que necesita inmediatamente después del nacimiento.
También, en el caso de que tengas dudas sobre si debes realizarte una amniocentesis o no, un ultrasonido de nivel II te ayudará a determinar si hay algún problema que requiere esta prueba.
En cualquier caso, la información que proporciona una ecografía te permite considerar todas las opciones, ya sea la posibilidad de realizar pruebas de probabilidades o genéticas, realizar una intervención clínica mientras el bebé está en el útero, tomar la difícil decisión para muchas de nosotras de terminar un embarazo, o la necesidad de prepararte para el nacimiento de un bebé que necesitará cuidados especiales. Un consejero genético puede ayudarte a sopesar todas las posibilidades y responderá a muchas de tus preguntas.
En esta etapa de tu embarazo, alrededor de las 20 semanas de gestación, tu médico solicitará que te realices una ecografía para ver el desarroloo de tu bebé y además controlar su estado. A continuación detallamos lo que el médico revisará durante tu ecografía.
Durante una típica ecografía de mitad del embarazo, tu médico o bien una persona especializada en realizar esta prueba hará lo siguiente:
* Revisar los latidos del corazón del bebé
Registrará el número de latidos por minuto para asegurarse de que es normal.
* Confirmar la ubicación del bebé
Esto se hace para asegurarse de que el niño se esté desarrollando dentro del útero y que el embarazo no sea extrauterino, lo cual significaría que el embrión está alojado en una trompa de Falopio o fuera del útero. Pero, en la mayoría de los casos, si tuvieras un embarazo extrauterino habrías presentado síntomas muy temprano y ya se te habría realizado una ecografía para confirmar el problema.
* Medir el tamaño del bebé
Tu médico o el técnico medirá el cráneo del bebé, el largo del fémur y alrededor del abdomen para confirmar que tiene el tamaño esperado para su edad. Si éste es tu primera ecografía y tu bebé se encuentra más de dos semanas atrasado o adelantado respecto del tamaño que debería tener, es probable que la fecha prevista para el parto sea incorrecta y entonces te indicarán una nueva fecha. Si el médico desea saber más sobre cómo se está desarrollando tu bebé, es posible que solicite una o más ecografías de seguimiento para controlar su evolución.
* Verificar si hay más de un bebé
A estas alturas, probablemente ya sepas si estás esperando gemelos o incluso más bebés. La mayoría de las mujeres con embarazo múltiple presentan una medida entre el hueso púbico y la parte superior del útero más grande de lo normal en su primer trimestre y se realiza una ecografía en ese momento para confirmar cuántos bebés están esperando.
* Confirmar la ubicación de la placenta
Si la placenta cubre el cuello uterino (placenta previa), que es el canal por donde pasará el bebé para nacer, es probable que tu médico ordene una ecografía complementario a principios del tercer trimestre, para verificar si la placenta está todavía cubriendo el cuello uterino.
En algunas ocasiones existe la posibilidad de que provoque una hemorragia indolora, pero fuerte, más adelante en el embarazo. Pero, ¡quédate tranquila! Sólo en un pequeño porcentaje de los casos de placenta previa detectados mediante ultrasonido antes de la semana 20 la placenta continúa en esa posición en el momento del parto.
* Calcular la cantidad de líquido amniótico presente en el útero
En caso de que la ecografía mostrara que tienes demasiado o muy poco líquido amniótico, podría haber un problema. Se te hará un estudio completo de diagnóstico para ver si la causa puede ser identificada, y es posible que tu médico quiera hacer un seguimiento por medio de ecografías regulares.
* Descartar la presencia de anomalías en el bebé
El médico observará detenidamente la anatomía básica del bebé, incluyendo su cabeza, cuello, pecho, corazón, columna vertebral, estómago, riñones, vejiga, brazos, piernas y el cordón umbilical para asegurarse de que estas partes se están desarrollando de manera adecuada.
En el caso de haber obtenido resultados sospechosos a partir de un análisis de múltiple marcador o de una revisión médica en el primer trimestre, o si existiera cualquier otra causa para preocuparse, el técnico realizará un ultrasonido más riguroso (nivel II) para comprobar la existencia de indicios de defectos de nacimiento o de síndrome de Down.
* Tratar de determinar el sexo del bebé
En el caso de que quieras saber si tu bebé será niño o niña, generalmente podrás averiguarlo en ese momento, a menos que, por ejemplo, la mano del bebé esté cubriendo sus genitales durante el ultrasonido. Si no quieres saber de qué sexo será, díselo al técnico de antemano para que no te revele la sorpresa durante la prueba.
La ecografía también puede hacerse en otras etapas del embarazo para examinar el estado del bebé; como parte de otros análisis, tales como la prueba de translucencia de la nuca fetal, el análisis de vellosidades coriónicas o la amniocentesis; o como complemento del análisis de múltiple marcador.
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