Las etapas del embarazo, cuidados, sintomas, y precauciones
LA SUBIDA DE TENSION
En una mujer encinta, la tensión es normalmente baja: por tanto, cualquier incremento adquirirá una significación especial. La cota de alarma es bastante difícil de precisar. Algunos médicos la sitúan en 13 de máxima y 9 de mínima (13/9), y otros ponen todo su interés en la cifra mínima, que no debe ser superior a 10. A partir de ahí, el ginecólogo será implacable: te obligará a acostarte y hacer un reposo absoluto.
EL AUMENTO DE PESO
Una futura madre no debe aumentar más de un kilogramo de peso al mes, y su aumento total no deberá exceder los 10 kg durante todo el embarazo.
Si sobrepasas estos límites, es peligroso. Tal exceso de peso se traduce con frecuencia en la aparición de edemas, que son hinchazones indoloras y blanduzcas que se localizan sobre todo en los pies, tobillos y piernas. La presencia conjunta de albuminuria, tensión alta, peso excesivo y edemas, no deja lugar a dudas: se trata de una toxemia del embarazo. Otros síntomas, como dolores de cabeza y visión borrosa, no harán más que confirmar el diagnóstico.
Estos controles son de suma importancia:
Toma un pequeño cuaderno y anota en él los resultados del primer examen prenatal: peso inicial, resultado de los análisis de albúmina y de azúcar en la orina y las dos cifras de la tensión (máxima y mínima).
Conserva siempre al día este cuaderno y no dejes de anotar la evolución de estos exámenes cada mes. ¿Por qué?
El control de peso – albúmina – tensión te evitará una enfermedad grave: la toxemia del embarazo, intoxicación del organismo que hay que controlar con suma atención si se quiere evitar la crisis de eclampsia de la que , no hace todavía treinta años, morían numerosas mujeres.
Hoy en día, las crisis de eclampsia son excepcionales, y solamente las mujeres privadas de todo cuidado y vigilancia pueden llegar a tales extremos.
Sin duda, estarás interesada en conocer los síntomas de esta eclampsia que amenazó a nuestras abuelas y casi a nuestras madres.
La crisis de eclampsia recuerda a la epilepsia. Sus convulsiones duran unos minutos y son precedidas de un violento dolor de cabeza, obnubilaciones de la vista y a veces un dolor a la altura del estómago.
La crisis cesa rápidamente, pero puede repetirse. Y a veces provoca la muerte del feto in utero, es decir en el seno de la madre.
Pero si la eclampsia se declara rarísimas veces, muchos médicos y comadronas se quejan de que demasiadas futuras madres descuidan regularmente su peso, su tensión y el estado de su orina.
Resultado: que durante el último trimestre del embarazo algunas mujeres encinta se encuentran aquejadas de un brusco aumento de albúmina y amenazadas de toxemia.
LA PRIMERA SEÑAL DE ALERTA ES LA ALBÚMINA
En tiempo normal, la orina no debe contener albúmina; en efecto, ésta es transformada por los riñones en diferentes sustancias que serán eliminadas por la orina. Pero a veces los riñones, fatigados por el embarazo, dejan pasar a la orina la albúmina en estado puro.
EL EMBARAZO EXTRAUTERINO
Este fenómeno es muy raro. Por razones desconocidas, el huevo, una vez fecundado, no sigue su viaje hacia el útero, sino que se detiene en el camino y efectúa su nidación en la trompa (canal que comunica el ovario con el útero, donde tiene lugar la fecundación del óvulo). Evidentemente, el huevo no tiene allí espacio suficiente para desarrollarse con normalidad.
El embarazo extrauterino no siempre es fácil de diagnosticar. Se anuncia con una pérdida de sangre, más oscura que la del simple aborto, poco abundante pero continua. Existe, además, por lo general, otro síntoma: un dolor sordo y continuo, con “punzadas” más o menos agudas y prolongadas.
Frecuentemente, las hemorragias ocasionan la muerte del huevo, desapareciendo así poco a poco el derramamiento sanguíneo. Por el contrario, si el huevo continúa creciendo hace estallar la trompa. Es lo que se llama la ruptura del embarazo extrauterino. Se impone, entonces, una intervención quirúrgica que afortunadamente termina con una curación total. Y como se ha conservado una trompa, la mujer conserva todavía la posibilidad de una nueva maternidad.
TERCER CASO
El huevo está muerto y las metrorragias vienen a demostrarlo. Han sido causa o efecto.
La sangre expulsada será cada vez más oscura, adquiriendo incluso un color pardusco. Será menos abundante en cantidad, pero persistente.
Los síntomas del embarazo desaparecen, cesan las náuseas y disminuye la congestión de los senos. El útero pierde su volumen. Mas para tener la seguridad absoluta de que el huevo ha dejado de vivir, el médico ordenará una pruebas de laboratorio a fin de descubrir si ha habido algún descenso del coeficiente hormonal.
CAUSAS DEL ABORTO ESPONTÁNEOS
Pueden ser mecánicas.
Traumatismos, caídas, viajes en malas, condiciones, deportes violentos, decaimientos psíquicos, conmociones, sacudidas violentas, etc.
Pueden ser debidas a enfermedad de la madre.
Sífilis, diabetes, intoxicaciones, enfermedades infecciosas ocasionales o crónicas, etc.
A veces, aunque raramente, son causas psicológicas.
Traumas afectivos, tristezas, lutos, etc.
Puede tratarse de una anomalía uterina.
Utero infantil (insuficientemente desarrollado), asimétrico, retrovertido. A veces, es el mismo cuello del útero que ha podido quedar hundido por un parto anterior; se presenta entonces “abierto”, es decir insuficientemente cerrado. En este caso, basta con “cercarlo”, o sea pasarle un filamento a fin de cerrarlo lo mismo que se cierra el orificio de una bolsa con una cuerda. Se trata de una intervención preventiva, fácil, que necesita una anestesia general, pero no es dolorosa ni produce traumatismo alguno. Cinco días de hospitalización bastan para mantener a la futura madre en observación y obligarla a descansar y guardar cama. Esta operación se practica a los tres meses del embarazo, pero también puede hacerse más tarde si se considera necesario.
En ocasiones, la causa es un desequilibrio hormonal.
Tal desequilibrio es incompatible con el desarrollo normal del huevo. Sin embargo, esta explicación no es admitida por todos los médicos; algunos piensan ,más bien, que este desequilibrio es más efecto que causa de los abortos.
Lo frecuente es que la causa del aborto quede desconocida.
Puede verse en ello una especie de selección natural operada por la misma naturaleza; en efecto, la experiencia va demostrando que la mayor parte de los huevos expulsados no eran normales. Entonces, el organismo materno, más que cobijar y alimentar un huevo que presenta anomalías graves, prefiere espontáneamente arrojarlo.
Investigaciones efectuadas por los doctores Joelle y André Boue han demostrado que más del 70% de los embriones expulsados durante los primeros meses del embarazo eran anormales, mientras que en los recién nacidos este porcentaje es bastante inferior al 1%.
LAS “FALSAS REGLAS”
Es un caso un poco especial: se producen cuando se pierde sangre, durante el primer mes, en la fecha en que debería tenerse la regla. Es casi seguro que has oído hablar de esas mujeres que “tienen la regla” el primer mes de su embarazo…Cuando se dan cuenta de esta situación es que están en el segundo mes o más. Puede ocurrir, en efecto, que en la fecha correspondiente a la primera falta sobrevenga una pérdida de sangre que la futura madre confunde con su regla al ignorar que está en estado. Incluso puede repetirse el fenómeno en el mes siguiente, pero la duración y abundancia de sangre son de menor importancia.
Estas falsa reglas no necesitan ningún tratamiento especial. El embarazo es perfectamente normal. Si ya sabes que estás encinta, ten un poco de prudencia, reposa un poco más durante este período y suprime toda relación sexual durante unos días. Con frecuencia, este fenómeno constituye “una característica familiar” que habrás heredado de tu madre y de tu abuela.
LAS METRORRAGIAS DE LOS PRIMEROS MESES
Se trata de pérdidas que nada tienen que ver con la regla. Aunque frecuentes, pueden ser síntoma de un posible aborto. Sin embargo, si lo comunicas a tiempo a tu médico y sigues sus prescripciones, el embarazo seguirá su curso normal y sin problemas. Tu hijo nacerá perfectamente.
PRIMER CASO
Puedes perder sangre, pero sin dolores. Acuéstate; haz un reposo completo. Llama al médico para que te recete algún antiespasmódico.
Abstente de toda relación sexual. Sé prudente y sigue al pie de la letra los consejos del ginecólogo.
Casi siempre cesará la hemorragia y el embarazo continuará como si nada hubiera pasado. Podrá producirse una o dos veces más alguna nueva pérdida de sangre, pero cada vez más débil…hasta que todo vuelva a la normalidad.
SEGUNDO CASO
Pérdida de sangre con dolores provocados por las concentraciones uterinas. A veces, el útero se contrae simplemente para expulsar la sangre y los coágulos acumulados en él, pero tales contracciones pueden amenazar con desprender el huevo o aumentar su desprendimiento si ya se ha iniciado.
Toma las mismas precauciones que para el primer caso. Acuéstate y llama al médico. Sólo él sabe lo que debe hacerse para evitar, si es posible, el aborto. Si lo consigue, no te inquietes, el bebé no ha sido perjudicado en nada y nacerá en plena forma. Es la ley del “todo o nada”: o el huevo se desprende totalmente y es expulsado, o permanece y el embarazo continúa con normalidad.
No obstante, el médico te aconsejará mucho prudencia, reposo, contactos sexuales muy moderados o nulos. Presta atención, sobre todo, durante los períodos de reglas ausentes. No te fatigues.
Pero sí, a pesar de todas las precauciones, te sobreviene un aborto espontáneo, conserva cuidadosamente todo lo expulsado para mostrárselo al médico. En primer lugar, para tener la certeza de que lo arrojado es verdaderamente el huevo y no un coágulo de sangre, y en segundo lugar porque el examen de este huevo es muy importante para saber qué ha pasado. Las conclusiones del médico podrán ser muy valiosas para evitar otro accidente igual en el futuro.
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