¿CÓMO ME PREPARO PARA UN PARTO NATURAL?

 

Se refiere al pato natural cuando no se utiliza medicación para el dolor de parto.

Una vez que decidas que deseas un parto natural, puedes prepararte creando un plan de nacimiento, asegurándote de que darás a luz con el médico adecuado en el lugar adecuado, cerciorándote de que tienes un buen apoyo durante el trabajo de parto, y educándote acerca del parto y las técnicas para sobrellevarlo.

Puedes tener un parto sin medicación en un hospital tradicional, pero es probable que sea más fácil tener un parto natural en un centro de nacimiento o en casa. Los centros de nacimientos están diseñados para ofrecer una experiencia natural centrada en la familia y puedes organizar las cosas como te gustaría hacerlo si estuvieras en tu propia casa.

Si estás planeando un parto natural en el hospital, necesitarás hablar con tu médico acerca de tus expectativas y objetivos, y determinar qué intervenciones son de rutina y cómo puedes evitarlas. Ciertas intervenciones, como la administración de fluidos por vía intravenosa y el control electrónico constante, dificultan la movilidad. Esto tiende a hacer que sea más difícil — aunque no imposible — enfrentar el parto sin medicación para el dolor.

Muchas mujeres optan por que una comadrona las guíe durante el parto natural. Las comadronas están capacitadas para ayudarte a enfrentar las exigencias de un parto sin medicación y se quedarán contigo durante el mismo. Si optas por que un médico atienda tu parto, probablemente des a luz en un hospital y te apoyes principalmente en las enfermeras de la sala de partos del hospital.

Algunas enfermeras están muy bien capacitadas en las técnicas del parto natural, pero no puedes predecir quién te tocará, y las enfermeras van y vienen por turnos.

 

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Encuentra a una profesora de clases prenatales que se concentre en gran medida en el parto natural, quizás alguien capacitado en el método Bradley o Lamaze, que te ayude a entender qué esperar durante el parto y te enseñe diversas técnicas para enfrentarlo. Entender lo que sucede durante cada etapa te puede permitir apreciar el poderoso rendimiento de tu cuerpo y trabajar con él.

Tanto si planeas tener un parto natural como si no, saber de antemano qué métodos hay para aliviar el dolor, sea naturalmente o con medicación, es muy recomendable. Esta información puede reducir tu ansiedad, lo cual es muy positivo, porque la tensión y el miedo tienden a aumentar la percepción del dolor. Incluso puede ayudar al progreso de tu trabajo de parto, ya que los altos niveles de hormonas de estrés podrían afectar la capacidad del útero para contraerse.

Si estás planeando tener un parto natural, es importante recordar que, por muy bien preparada y saludable que estés, y aunque tengas plena confianza en ti misma, es posible que la naturaleza te juegue una mala pasada. Podrías necesitar intervenciones médicas que te hagan difícil manejar el dolor de forma natural, o el trabajo de parto podría ser mucho más prolongado o más doloroso de lo que imaginabas. Incluso si te sientes segura ahora acerca de cómo quieres lidiar con el dolor, es importante ser flexible y dejarte guiar por las circunstancias y necesidades que puedan surgir a la hora del parto. Esto te ayudará a evitar decepciones si no tienes el parto “ideal” que habías imaginado.

Más allá de la decisión de dar a luz sin medicación, no existen reglas especiales para un parto natural, pero aquí te detallamos algunas de las técnicas más comunes para sobrellevarlo.

 

EJERCICIOS RESPIRATORIOS Y VISUALIZACIÓN

 

La mayoría de las clases de preparación para el parto incluyen técnicas de respiración y visualización. Tú y tu compañero recibirán patrones de respiración específicos para practicar, y tu instructor te enseñará cómo usar la visualización (de un lugar que te tranquilice, por ejemplo, o del nacimiento fácil y seguro de tu bebé) para ayudarte a sobrellevar el dolor. También podrías aprender técnicas como relajación progresiva o controlada, en la cual liberas la tensión al concentrarte sobre un músculo en particular, contrayéndolo, y luego relajándolo hasta que esté lo más relajado posible.

Estas técnicas se basan en la relajación y en el apoyo de tu pareja para lidiar con tus contracciones, y pueden funcionar especialmente bien si tu trabajo de parto progresa como debería. Si alguna vez has practicado yoga, un arte marcial, o meditación, ya podrías contar con la práctica necesaria para respirar durante el parto. También podrías descubrir que llevar algo especial en lo que puedes concentrarte (una fotografía favorita, por ejemplo) y escuchar música tranquilizadora te ayudan a relajarte.

 

APOYO PERSONAL EN EL TRABAJO DE PARTO

 

Tener a alguien a tu lado que se comprometa a brindarte apoyo emocional así como a ayudarte a estar lo más cómoda posible, puede reducir notablemente tu ansiedad y nivel de estrés y ayudarte a soportar los rigores del parto sin medicación.

Las investigaciones demuestran que las mujeres que tienen apoyo profesional constante tienen menos probabilidades de necesitar medicación sistémica para el dolor o una epidural durante el trabajo de parto y, en algunos casos, tienen más probabilidades de tener un parto vaginal normal que las que no tienen ese tipo de apoyo. Esto puede ser particularmente cierto cuando una de las personas que te atiende es una especialista, como por ejemplo una doula, cuya única responsabilidad es brindarte apoyo y ocuparse de tu comodidad.

 

POSICIÓN Y MOVIMIENTO

 

Cuando no estés medicada o conectada a un monitor, puedes intentar diversas posiciones durante el trabajo de parto, incluyendo ponerte de pie, apoyarte en tu compañero, sentarte, arrodillarte (ya sea con la espalda recta o apoyada contra tu compañero, que puede estar sentado en el borde de la cama) y ponerte a cuatro patas. Es posible que el movimiento te haga sentir más cómoda, y que desees caminar, mecerte en una mecedora si la hay, o mecerte sobre una pelota de fisioterapia si está disponible. Moverte puede hacer que sientas mayor control, además de aliviar la ansiedad y el dolor. Algunos hospitales con alta tecnología tienen sistemas de monitorización inalámbricos, de modo que aunque tuvieras complicaciones que requirieran una monitarización constante podrías moverte on libertad.

Durante la etapa de pujar, la posición vertical podría ayudar a tu bebé a descender, y agacharte o arrodillarte podría ayudar a abrir la abertura pélvica. Las diferencias no son demasiado importantes, de modo que prueba diversas posiciones y quédate con las que te hagan sentir más cómoda.

 

HIPNOSIS

 

Algunos estudios sugieren que la hipnosis te hace sentir menos dolor durante el parto. Para usar la auto-hipnosis, deberás entrenarte y practicar antes de tiempo para poder aprender cómo concentrarte y relajar tus músculos durante el parto.